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Tesoros en el cielo
(Mateo 6:19-20)
19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan.
Devocionales para niños
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Un amigo que advierte, ama de verdad
Lectura bíblica: Proverbios 27:6 A Sebastián le gustaba juntarse con su mejor amigo, Andrés . Jugaban fútbol, hacían tareas juntos y hasta iban a la iglesia los domingos. Pero un día algo cambió. En la escuela, unos niños mayores empezaron a invitar a Andrés a hacer cosas que no estaban bien. Primero fueron bromas pesadas. Luego comenzaron a hablar con palabras groseras. Después empezaron a planear copiar en un examen. Sebastián escuchó todo. Sintió algo incómodo en el pecho
Tesoros en el cielo
El amor más grande que existe
Lectura bíblica: Juan 3:16 En la escuela de Daniel , todos estaban emocionados porque se acercaba el Día del Amor y la Amistad. Habían llevado tarjetas, dulces y pequeños regalos para sus amigos. Daniel también llevó unas tarjetas. Las había hecho con cartulina roja y había dibujado corazones. Durante el recreo, todos empezaron a intercambiar regalos. Había risas, abrazos y mucha emoción. Pero Daniel notó algo. Un compañero, que casi no hablaba con nadie, estaba sentado solo.
Tesoros en el cielo
La verdad siempre protege tu corazón
Lectura bíblica: Proverbios 12:22 A Mateo le gustaba jugar en el patio después de hacer su tarea. Un día, mientras jugaba fútbol con una pelota dentro de la casa, algo pasó. La pelota golpeó una lámpara… y la lámpara cayó al suelo y se rompió. Mateo se quedó congelado. Su corazón empezó a latir rápido. —¿Y ahora qué hago? —pensó. Escuchó pasos de su mamá acercándose. Miró los pedazos en el suelo… y sintió miedo. Cuando su mamá llegó, preguntó: —¿Qué pasó aquí? Mateo dudó un
Tesoros en el cielo
Lo que alimentas crece dentro de ti
Lectura bíblica: Gálatas 5:16 A Isaac le gustaba mucho jugar videojuegos después de la escuela. Al principio solo jugaba un rato… pero con el tiempo empezó a jugar más. Un día dejó de hacer su tarea por jugar. Otro día dejó de orar .Otro día se durmió tarde viendo videos. No pasó de golpe. Fue poco a poco. Isaac empezó a estar más enojado. Más distraído. Más desobediente. Un día, su mamá lo llamó. —Hijo, necesitamos hablar. Isaac ya sabía lo que venía. Sintió incomodidad. Si
Tesoros en el cielo
Cuando el corazón se enfría… y Dios lo vuelve a encender
Lectura bíblica: Apocalipsis 2:4–5 A Samuel le gustaba mucho ir a la iglesia. Le gustaba cantar, aprender historias bíblicas y orar antes de dormir. Pero con el tiempo, algo empezó a cambiar. Ya no cantaba con la misma alegría. A veces se le olvidaba orar. Le daba flojera leer la Biblia. No pasó de un día para otro. Fue poco a poco. Un día prefería ver videos. Otro día decía: “oro mañana”. Otro día pensaba: “no pasa nada si hoy no leo”. Sin darse cuenta, su corazón empezó a
Tesoros en el cielo
Un corazón que sostiene la obra de Dios
Lectura bíblica: Colosenses 3:12 A Elías le gustaba armar rompecabezas grandes. Le gustaba ver cómo cada pieza encontraba su lugar poco a poco. Pero había algo que no le gustaba: esperar. Un día, en la escuela, la maestra pidió que trabajaran en equipos. A Elías le tocó con un compañero que tardaba mucho en escribir, borraba muchas veces y hacía preguntas a cada rato. Elías empezó a sentirse incómodo. —¿Por qué es tan lento? —pensó. —Si trabajara solo, ya habría terminado. C
Tesoros en el cielo
Un corazón que sostiene la obra de Dios
Lectura bíblica: Romanos 10:15 A Josué le gustaba sentarse junto a su abuelo en la iglesia, porque siempre le explicaba las cosas con calma y con ejemplos fáciles de entender. Un domingo llegó una familia misionera a compartir su testimonio. Mostraron fotos de un país muy lejos, donde hablaban otro idioma y donde muchas personas aún no conocían a Jesús. Josué vio fotos de iglesias pequeñas hechas con láminas, niños sentados en el suelo aprendiendo de la Biblia y personas cam
Tesoros en el cielo
Cuando no entiendes lo que pasa, Dios sigue guiando
Lectura bíblica: Proverbios 3:5–6 A Sebastián le encantaba construir torres con bloques. Le gustaba ver cómo todo quedaba firme, ordenado y seguro. Un día, en la escuela, la maestra anunció algo inesperado: —Niños, mañana habrá un examen sorpresa. Sebastián sintió un nudo en el estómago. Él pensaba que tenía todo bajo control… pero ahora sentía miedo. Esa tarde estudió mucho, pero sentía nervios. Sentía presión. Sentía que tal vez algo iba a salir mal. Al día siguiente, dura
Tesoros en el cielo
Cuando el enojo habla más fuerte que el corazón
Lectura bíblica: Efesios 4:26–27 A Thiago le gustaba jugar fútbol en el recreo. Siempre quería ganar. Siempre quería ser el mejor del equipo. Un día, durante un partido, un compañero falló un pase importante. El otro equipo metió gol. Thiago sintió el enojo subir rápido, como fuego en el pecho. —¡Todo es tu culpa! —gritó. El recreo se quedó en silencio por un momento. Su compañero bajó la mirada. Se veía triste. El partido terminó… pero Thiago ya no se sentía bien. No estab
Tesoros en el cielo
La sabiduría que cuida lo que Dios pone en tus manos
Lectura bíblica: Proverbios 21:5 A Gael le encantaba cuando le daban dinero para ahorrar. Tenía una cajita donde guardaba sus monedas. Cada vez que la abría, contaba todo con cuidado. Un día, vio en la tienda un videojuego nuevo. Era justo el que quería. Pero no tenía suficiente dinero. —Lo necesito ya… —pensó. Su amigo le dijo: —Pídele dinero prestado a alguien y luego lo pagas. La idea se quedó en su mente. Esa tarde, Gael estaba a punto de pedirle dinero a su tío. Pero al
Tesoros en el cielo
Fuerte por fuera… y fuerte por dentro
Lectura bíblica: 1 Timoteo 4:8 A Matías le gustaba jugar fútbol después de la escuela. Le encantaba correr, saltar y competir con sus amigos. Un día, el entrenador organizó una carrera. Matías estaba seguro de que iba a ganar. —Soy el más rápido —pensó. Comenzó la carrera con mucha confianza… pero a la mitad del recorrido empezó a cansarse. Sus piernas se sintieron pesadas. Su respiración se aceleró. Vio cómo otros lo pasaban. Cuando llegó a la meta, estaba muy atrás. Se sen
Tesoros en el cielo
Cuando Dios no nos da lo que merecemos, sino lo que necesitamos
Lectura bíblica: Lamentaciones 3:22–23 A Nicolás le pasó algo que no esperaba. Mientras jugaba en el patio de la escuela, se enojó con un compañero y empujó fuerte. El niño cayó al suelo y empezó a llorar. Nicolás se quedó paralizado. —¿Qué hice…? —pensó. La maestra vio todo y lo llamó. —Nicolás, ven conmigo. El corazón de Nicolás latía rápido. Sabía que había actuado mal. Sabía que podía recibir un castigo. Cuando llegó a casa, estaba serio y callado. Su abuelo, que estaba
Tesoros en el cielo
Una familia que no se ve, pero se siente
Lectura bíblica: Efesios 2:19 A Luciano le gustaba ir a la iglesia los domingos, pero al principio no entendía por qué su mamá decía que allí tenía “otra familia”. —¿Cómo que otra familia? —preguntaba—. —Mi familia está en casa. Un domingo, mientras entraban al templo, Luciano vio algo que le llamó la atención. La hermana Rosa saludaba a todos con una sonrisa.El hermano Carlos cargaba las sillas para los niños. Un grupo de jóvenes ayudaba a una abuelita a sentarse. Luciano m
Tesoros en el cielo
Dar cuando nadie está mirando
Lectura bíblica: Hechos 20:35 A Damián le gustaba ahorrar. Tenía una alcancía azul donde guardaba cada moneda que le daban. Cada vez que escuchaba el sonido de las monedas al caer, sonreía. —Cuando la llene, me voy a comprar el balón que quiero —pensaba. Un día, en la escuela, la maestra hizo un anuncio: —Niños, esta semana vamos a juntar ayuda para una familia que está pasando por un momento difícil. No es obligatorio, pero el que quiera compartir, puede hacerlo. Damián sin
Tesoros en el cielo
El cambio que no está en tus manos
Lectura bíblica: Ezequiel 36:26 A Ismael le preocupaba mucho su primo mayor, Héctor . Antes jugaban juntos, reían y se llevaban muy bien. Pero últimamente Héctor estaba diferente: contestaba mal, no quería escuchar a nadie, y siempre estaba de mal humor. Un día, Ismael se armó de valor y le dijo: —Oye, ¿por qué siempre estás enojado? Héctor lo miró serio. —No es tu problema. Ismael se quedó callado. Sintió tristeza en el pecho. Esa tarde, mientras hacían la tarea juntos, Héc
Tesoros en el cielo
Una oración que no se ve, pero que lo cambia todo
Lectura bíblica: 1 Timoteo 2:1 A Samuel le gustaba mucho jugar con sus amigos en la escuela. Siempre reía, corría y se divertía en el recreo. Pero había algo que le llamaba la atención. Su compañero Bruno casi nunca sonreía. A veces se quedaba solo. Otras veces respondía mal. Y muchas veces parecía triste. Un día, mientras todos jugaban fútbol, Bruno se sentó en una banca, mirando al suelo. Samuel se acercó. —¿No vas a jugar? —le preguntó. Bruno encogió los hombros. —No ten
Tesoros en el cielo
El vacío que solo Jesús puede llenar
Lectura bíblica: Salmos 42:1–2 A Renata le gustaba mucho estar rodeada de gente. Siempre buscaba algo que hacer: ver videos, jugar en el celular, hablar con amigos, escuchar música, comprar cosas nuevas. Pero había algo que no entendía. A veces, cuando todo estaba en silencio, cuando el celular se apagaba, cuando no había nadie cerca, sentía algo extraño en el corazón. No era hambre. No era sueño. Era como un huequito por dentro. Una tarde, después de jugar mucho tiempo, Ren
Tesoros en el cielo
Cuando confiar en Dios cambia todo
Lectura bíblica: Isaías 41:10 A Camila le gustaba mucho ir a la escuela. Le encantaba aprender, participar en clase y soñar con lo que quería ser cuando creciera. Un día, algo cambió. En un examen importante, Camila se equivocó en muchas respuestas. Cuando la maestra entregó las hojas, su corazón empezó a latir rápido. Miró su calificación…y sintió que el mundo se le hacía pequeño. —Me esforcé… —pensó—.—¿Por qué me salió tan mal? Durante el recreo, no quiso jugar. Se sentó
Tesoros en el cielo
Una mano extendida también es amor
Lectura bíblica: Proverbios 19:17 A Emiliano le gustaba caminar con su mamá los sábados por la colonia. Pasaban por la tienda, saludaban a los vecinos y a veces se detenían a platicar. Un sábado, Emiliano vio a un señor sentado en la banqueta con una bolsa vieja y ropa muy gastada. Tenía la mirada cansada y apenas levantó la cabeza cuando pasaron. Emiliano sintió algo raro en el pecho. —Mamá… —dijo en voz bajita —, ¿por qué ese señor está ahí? Su mamá se detuvo y lo miró con
Tesoros en el cielo
Cuando los celos hablan más fuerte que el amor
Lectura bíblica: Proverbios 14:30 A Sebastián le encantaba pasar tiempo con su primo mayor, Daniel. Jugaban fútbol juntos, armaban rompecabezas y siempre se sentaban uno junto al otro en las reuniones familiares. Sebastián sentía que Daniel era casi como su mejor amigo. Un sábado llegó un nuevo niño a la colonia. Se llamaba Andrés y también le gustaba jugar fútbol. Desde ese día, Sebastián empezó a notar algo que no le gustó: Daniel hablaba con Andrés. Se reían juntos. Jugab
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