Dar cuando nadie está mirando
- Tesoros en el cielo

- 28 ene
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Hechos 20:35
A Damián le gustaba ahorrar.
Tenía una alcancía azul donde guardaba cada moneda que le daban.
Cada vez que escuchaba el sonido de las monedas al caer, sonreía.
—Cuando la llene, me voy a comprar el balón que quiero —pensaba.
Un día, en la escuela, la maestra hizo un anuncio:
—Niños, esta semana vamos a juntar ayuda para una familia que está pasando por un momento difícil. No es obligatorio, pero el que quiera compartir, puede hacerlo.
Damián sintió algo en el corazón.
Recordó su alcancía
Recordó su balón.
Recordó su esfuerzo.
Durante el recreo, vio a su compañero Iván sentado solo.
Iván siempre llevaba la mochila vieja.
Nunca compraba comida en la tienda.
Y a veces llegaba sin desayunar.
—¿Por qué no compras nada? —le preguntó Damián.
Iván bajó la mirada.
—Mi mamá está enferma… y casi no tenemos dinero.
Damián no supo qué decir. Se quedó pensando todo el día.
Cuando llegó a casa, sacó su alcancía y la puso sobre la cama.
La abrió. Contó sus monedas.
—Con esto ya casi puedo comprar mi balón —se dijo.
Pero algo dentro de él no lo dejaba tranquilo.
Recordó las palabras de la maestra.
Recordó a Iván.
Y recordó algo que había escuchado en la iglesia:
“Dios se alegra cuando damos con un corazón sincero”.
Damián se sentó en silencio.
—Pero si doy mi dinero… ya no podré comprar mi balón —pensó.
Esa noche, no pudo dormir bien.
Entonces hizo algo diferente.
Se sentó en su cama y habló con Dios.
—Dios… no quiero dar solo si me conviene. —Quiero hacer lo que Tú dices… aunque me cueste.
Al día siguiente, tomó un sobre. Puso dentro varias monedas de su alcancía. No todas, pero sí una parte importante.
Cuando lo entregó en la escuela, nadie lo vio.Nadie lo aplaudió.Nadie supo que él había dado.
Pero algo pasó en su corazón.
No se sintió triste.
No se sintió enojado.
Se sintió ligero… y feliz.
Días después, la maestra dijo:
—Gracias a lo que reunimos, la familia de Iván pudo comprar medicinas.
Iván se acercó a Damián y le dijo:
—Gracias por ser mi amigo.
Damián no le contó lo que había hecho. Solo sonrió.
En ese momento entendió algo muy grande:
Dar no siempre te hace perder algo, a veces te hace ganar un corazón más parecido al de Dios.
Aprendió que:
No siempre damos para que nos vean. No siempre damos para recibir algo. A veces damos simplemente porque Dios lo pide.
Y eso es obedecer con amor.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Dar sin esperar nada es obedecer a Dios con amor.
¿Alguna vez has compartido algo que te costaba dar?
¿Cómo te sentiste después de hacerlo?
¿Das solo cuando te conviene o cuando Dios te lo pide?
¿A quién podrías ayudar sin esperar nada a cambio?
Hoy aprendimos que dar sin esperar nada a cambio es una forma muy hermosa de obedecer a Dios. Muchas veces queremos dar solo cuando recibimos algo a cambio, cuando nos agradecen o cuando nos conviene. Pero Dios nos enseña a dar con un corazón sincero, sin buscar aplausos ni recompensas. Cuando damos por obediencia, nuestro corazón cambia. Aprendemos a ser generosos, sensibles y parecidos a Jesús. Dios ve lo que nadie más ve, y se alegra cuando damos con amor.
🎯 Reto de hoy:
Hoy comparte algo con alguien sin decirlo a nadie y sin esperar nada a cambio.
Recuerda esto:
Dios no mira cuánto das, sino el corazón con el que das.
Versículo clave: Hechos 20:35
En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

Comentarios