Una oración que no se ve, pero que lo cambia todo
- Tesoros en el cielo

- 25 ene
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: 1 Timoteo 2:1
A Samuel le gustaba mucho jugar con sus amigos en la escuela.
Siempre reía, corría y se divertía en el recreo.
Pero había algo que le llamaba la atención.
Su compañero Bruno casi nunca sonreía. A veces se quedaba solo. Otras veces respondía mal. Y muchas veces parecía triste.
Un día, mientras todos jugaban fútbol, Bruno se sentó en una banca, mirando al suelo.
Samuel se acercó.
—¿No vas a jugar? —le preguntó.
Bruno encogió los hombros.
—No tengo ganas.
Samuel no insistió. Pero algo se quedó en su corazón.
Esa tarde, en casa, Samuel estaba haciendo su tarea cuando escuchó a su mamá orar en voz baja.
—Señor, cuida a las personas que están pasando momentos difíciles…
Samuel levantó la mirada.
—Mamá —preguntó—, ¿por qué oras por personas que no están aquí?
Su mamá sonrió.
—Porque aunque no estén aquí, Dios sí puede escucharnos y ayudarlos. Orar por otros es una forma de amarlos.
Samuel se quedó pensando.
Esa noche, cuando se fue a dormir, recordó a Bruno. Recordó su mirada triste. Recordó que casi nadie hablaba con él.
Se sentó en su cama y habló con Dios.
—Señor, gracias porque Tú escuchas nuestras oraciones. Hoy quiero pedirte no solo por mí, sino también por las personas que me rodean. Ayúdales en sus dificultades, fortaléceles cuando estén débiles y guíales para que puedan conocerte y acercarse a Ti. Enséñame a no ser indiferente, sino a tener un corazón que ora por otros con amor y fe. Quiero ser un instrumento de tu gracia a través de mis oraciones. En el nombre de Jesús, amén.
Samuel no sabía qué iba a pasar. Pero siguió orando por él durante varios días.
Una semana después, algo inesperado ocurrió.
Bruno se acercó a Samuel en el recreo.
—Gracias por hablarme el otro día —le dijo—. —Casi nadie lo hace.
Samuel se sorprendió.
—No sabía que te sentías así.
Bruno bajó la voz.
—En mi casa hay muchos problemas. —A veces me siento solo.
Samuel no sabía qué decir, pero recordó sus oraciones.
—Si quieres, podemos ser amigos —le dijo con una sonrisa.
Desde ese día, empezaron a jugar juntos.
Con el tiempo, Bruno empezó a sonreír más. A hablar más. A sentirse menos solo.
Samuel entendió algo que nunca había pensado antes:
Él no había cambiado a Bruno. Pero sus oraciones habían llegado a Dios.
Y Dios había comenzado a obrar.
Esa noche, Samuel miró al cielo y pensó:
Tal vez las oraciones no se ven, pero son más poderosas de lo que imaginamos.
Aprendió que orar por otros no es algo pequeño, es una de las cosas más grandes que un cristiano puede hacer.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Orar por otros es amar con el corazón y confiar en el poder de Dios.
¿Conoces a alguien que esté triste o lejos de Dios?
¿Alguna vez has orado por otra persona?
¿Crees que Dios escucha tus oraciones por los demás?
¿Por quién podrías orar hoy?
Hoy aprendimos que orar por otras personas es una muestra profunda de amor. Muchas veces vemos a personas tristes, débiles, confundidas o lejos de Dios, y pensamos que no podemos hacer nada. Pero sí podemos hacer algo muy importante: orar por ellas. Cuando oramos, Dios escucha y actúa de maneras que no siempre vemos de inmediato. Orar por la salvación y la fortaleza de otros es una responsabilidad de todo cristiano. A través de nuestras oraciones, Dios puede traer paz, esperanza y cambio a la vida de muchas personas.
🎯 Reto de hoy:
Hoy ora por una persona específica: un amigo, un familiar o alguien que necesite conocer a Dios.
Recuerda esto:
Cuando oras por otros, Dios empieza a obrar aunque tú no lo veas.
Versículo clave: 1 Timoteo 2:1
Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

Comentarios