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Un corazón que sostiene la obra de Dios

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • hace 6 días
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica: Romanos 10:15


A Josué le gustaba sentarse junto a su abuelo en la iglesia, porque siempre le explicaba las cosas con calma y con ejemplos fáciles de entender.


Un domingo llegó una familia misionera a compartir su testimonio.


Mostraron fotos de un país muy lejos, donde hablaban otro idioma y donde muchas personas aún no conocían a Jesús.


Josué vio fotos de iglesias pequeñas hechas con láminas, niños sentados en el suelo aprendiendo de la Biblia y personas caminando largas distancias para escuchar la Palabra de Dios.


Sintió algo extraño en el pecho.


No era tristeza.

No era miedo.

Era como una mezcla de admiración… y curiosidad.


Cuando terminó la reunión, Josué le preguntó a su abuelo:


—¿Ellos viven allá siempre?


Su abuelo respondió:


—Muchos sí. Viajan con su esposa e hijos, pero dejan su país, a sus papás, hermanos, amigos, su cultura y todo lo que conocen, porque quieren obedecer a Dios.


Josué se quedó pensando en eso todo el camino a casa.


Esa tarde, mientras jugaba en su cuarto, recordó algo que el misionero dijo:


—A veces extrañamos nuestro país… pero ver a alguien conocer a Jesús hace que todo valga la pena.


Josué miró sus juguetes, su casa, su familia, su escuela… Y pensó:


—Debe ser difícil dejar todo eso.


Esa noche, mientras cenaban, preguntó:


—¿Nosotros podemos ayudar aunque no vayamos a otro país?


Su mamá sonrió.


—Claro que sí. Podemos orar por ellos. Podemos ayudar económicamente. Podemos preocuparnos por su vida y su trabajo.


Josué se quedó callado un momento.


Nunca había pensado que podía ayudar sin viajar.


Al día siguiente en la escuela dominical, el maestro dijo que la iglesia apoyaría a misioneros con ofrendas.


Josué pensó en su alcancía.

Pensó en el juguete que quería comprar.

Pensó en los niños que vio en las fotos.


Sintió una lucha en su corazón.


Quería su juguete… pero también quería ayudar.


Esa noche no pudo dormir rápido.


Pensaba en todo.


Entonces se sentó en su cama y habló con Dios.


—Señor, gracias por los misioneros que obedecen tu llamado y llevan tu palabra a otros lugares. Protégelos, cuídalos y fortalece su corazón cuando estén lejos de su país y de parte de su familia. Ayúdame a recordar orar por ellos y a tener un corazón generoso para apoyar tu obra. Quiero ser parte de lo que Tú haces en el mundo. En el nombre de Jesús, amén.


Al día siguiente, tomó una parte de su dinero.

No fue fácil.

Pero lo hizo con amor.


Cuando puso su ofrenda, nadie lo vio.

Pero él sintió paz.


Semanas después, el pastor leyó una carta de los misioneros diciendo que gracias a la ayuda recibida habían podido comprar Biblias, ayudar a niños y seguir enseñando la Palabra de Dios.


Josué sintió una alegría profunda.


No era como cuando compraba algo.

Era diferente.

Era una alegría tranquila.


Una alegría que llenaba el corazón.


Esa noche entendió algo que nunca olvidaría:


Algunas personas van a otros países a predicar.

Otras personas oran.

Otras ayudan económicamente.


Pero todos juntos forman parte de la obra de Dios.


Y comprendió algo aún más grande:


Cuando oramos por los misioneros, Dios los fortalece.

Cuando damos para la obra, Dios usa esa ayuda para cambiar vidas.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Orar y apoyar a los misioneros es ser parte de la obra de Dios.


  • ¿Sabías que hay personas que dejan su país para hablar de Jesús?

  • ¿Cómo crees que se sienten los misioneros lejos de su familia?

  • ¿Has orado alguna vez por un misionero?

  • ¿Crees que puedes ayudar aunque no viajes a otro país?


Los misioneros son personas que dejan su país, su casa y muchas veces a su familia para llevar el mensaje de Jesús a otros lugares. Ellos necesitan nuestras oraciones, nuestro apoyo y nuestro amor. No todos podemos viajar a otros países, pero todos podemos ser parte de la obra de Dios orando por ellos y ayudando económicamente. Cuando apoyamos a los misioneros, estamos ayudando a que más personas conozcan a Jesús. Dios se alegra cuando cuidamos y apoyamos a quienes entregan su vida por la obra del evangelio.


 🎯 Reto de hoy:

Ora por un misionero o por las personas que predican el evangelio en otros lugares.


Recuerda esto:

Cuando ayudas a los misioneros, ayudas a que más personas conozcan a Jesús.


Versículo clave: Romanos 10:15

¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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(Proverbios 22:6)

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