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Cuando el corazón se rebela
Lectura bíblica: 1 Samuel 15:23 Daniel estaba molesto. No quería hacer caso. No quería obedecer. No quería escuchar a nadie. —¡Siempre me dicen qué hacer! —decía con enojo—. —¡Yo quiero decidir por mí mismo! Cuando su papá le pedía ayuda, respondía mal. Cuando su mamá lo corregía, hacía gestos. Y cuando alguien le hablaba de Dios, cambiaba el tema. Un día, después de contestar con enojo, su papá lo llamó. —Daniel, ven un momento. Daniel fue con los brazos cruzados y la cara s


Cuando no saben qué hacer, podemos orar por ellos
Lectura bíblica: Salmos 34:18 Matías había notado algo diferente en las personas a su alrededor. Un vecino ya no saludaba. Una tía siempre estaba triste. Un compañero de la escuela se quedaba solo en el recreo. —Todos parecen cargando algo pesado… —pensó. Una tarde, mientras ayudaba a su abuela a acomodar la mesa, le preguntó: —Abuelita, ¿por qué hay personas que siempre están tristes aunque nadie las regañe o les haga algo? Su abuela lo miró con ternura y respondió: —Porque


Las palabras también dan testimonio
Lectura bíblica: Efesios 4:29 Ricardo no siempre se daba cuenta de cómo hablaba. A veces repetía palabras que escuchaba en la escuela. Otras veces hablaba con enojo cuando algo no salía como quería. Y sin pensarlo, su boca decía cosas que lastimaban. —¡Cállate! —¡Qué fastidio eres! —¡Siempre haces todo mal! Las palabras salían rápido…pero el daño se quedaba. Un día, después de decir algo muy grosero sin pensar, Ricardo notó que su hermana se quedó callada y se fue a su cuarto


No sueltes la mano de quien se está alejando
Lectura bíblica: Gálatas 6:1 Julián notó algo diferente en su primo desde hace varios días. Ya no quería orar. Ya no quería ir a la iglesia. Ya no hablaba igual. —Antes era diferente… —pensó Julián—. Algo no está bien. Un día, mientras caminaban juntos, Julián escuchó palabras que le dolieron. —Eso de la iglesia ya no me importa —dijo su primo—. Da igual lo que haga. Julián se quedó callado. No supo qué decir. Esa noche, Julián fue con su tía y le contó todo. —Tía… me preocup


Lo que escuchas también entra a tu corazón
Lectura bíblica: Colosenses 3:16 . Sebastián siempre llevaba audífonos. En la mañana. En la tarde. En su cuarto, con la puerta cerrada. —¿Qué estás escuchando? —preguntaba su mamá desde la cocina. —Nada… música —respondía rápido. Pero cuando su mamá se acercaba, Sebastián bajaba el volumen o se quitaba los audífonos de inmediato. Había canciones que escuchaba sin problema… pero había otras que prefería oír a escondidas . —No pasa nada —pensaba—. Nadie se da cuenta. Una tarde,


Cuida tus ojos, cuida tu corazón
Lectura bíblica: Salmos 101:3 Sebastián pasaba mucho tiempo frente a una pantalla. Cuando no era el celular, era la televisión. Cuando no era la televisión, era un video más. Y cuando alguien le decía que apagara la pantalla, respondía molesto: —Solo un ratito más… —Este no tiene nada malo… —Todos ven esto… Pero algo estaba cambiando en él. Sebastián empezó a contestar mal. A enojarse rápido. A repetir palabras que antes no decía. Y a perder las ganas de orar. Un día, su papá


Elige hacer el bien aunque otros no lo hagan
Lectura bíblica: Romanos 12:17 Ezequiel era un niño tranquilo, pero en la escuela había aprendido algo que no le estaba haciendo bien: responder con malicia cuando alguien lo trataba mal. —Si me empujan, yo empujo más fuerte —pensaba. —Si se burlan, yo me burlo peor. —Si me hacen algo, yo no me quedo callado. Un día, durante el recreo, un compañero le quitó su lugar en la fila. —¡Ey! ¡Ese era mi lugar! —gritó Ezequiel empujándolo. El problema creció. Hubo gritos. Hubo enojo.


De la mano de Dios, aun cuando cuesta
Lectura bíblica: Proverbios 3: 5–6 Gabriel estaba pasando por días difíciles. Nada había salido como esperaba. —¿Por qué todo me sale mal? —decía en voz baja. En la escuela, las cosas no iban bien. En casa, se sentía confundido. Y en su corazón, había miedo. Gabriel pensaba que confiar en Dios era fácil cuando todo estaba bien… pero ahora, cuando las cosas no salían como quería, se le hacía muy difícil. Una tarde, estaba sentado en la sala con la cabeza baja cuando su mamá se


Bajo la protección de Dios cada día
Lectura bíblica: Salmos 91:1–2 Marco era un niño inquieto y curioso. Le gustaba salir, correr, jugar y hacer muchas cosas sin pensar demasiado en los peligros. —No pasa nada… —Yo puedo solo… —Eso nunca me va a pasar a mí… Eso decía muchas veces. Una tarde salió a jugar sin avisar. Cruzó la calle distraído, no miró bien y un coche frenó de golpe. No pasó nada grave… pero el susto fue grande. Cuando llegó a casa, su mamá lo estaba esperando. —Marco, ¿sabes cuánto me preocupé? —


Aprender a escuchar la voz de Dios
Lectura bíblica: 1 Samuel 3:10 Ricardo era un niño muy activo. Siempre estaba haciendo algo: jugando, hablando, preguntando, moviéndose de un lado a otro.Le gustaba divertirse, pero no le gustaba detenerse a escuchar . —Ricardo, recoge tus cosas —decía su mamá. —Ahorita… —respondía él sin voltear. —Ricardo, ven a cenar. —Ya voy… —contestaba, pero seguía jugando. Ricardo escuchaba las palabras…pero no ponía atención . Una tarde, después de llegar de la iglesia, su mamá notó al


Tu vida habla de Jesús
Lectura bíblica: Mateo 5:16 Samuel asistía a la iglesia desde pequeño. Conocía historias bíblicas, sabía orar y cantaba alabanzas. Pero en la escuela… se comportaba muy diferente . —¡Cállate! —decía cuando algo no le gustaba. —¡No me importa! —respondía de mala gana. —¡Eso no es mi problema! —gritaba a veces. Un día, durante el recreo, un compañero le dijo: —Oye, tú vas a la iglesia, ¿verdad? Samuel sonrió. —Sí, voy todos los domingos. El compañero lo miró serio y respondió:


Recordar Su sacrificio y vivir para Él
Lectura bíblica: Mateo 16:24 Era un día tranquilo en casa de Josué . Había terminado sus tareas y estaba sentado mirando un cuadro colgado en la pared: una cruz sencilla de madera. —Mamá —preguntó con curiosidad—, ¿por qué siempre hablamos de Jesús… y de la cruz? Su mamá dejó lo que estaba haciendo y se sentó a su lado. —Porque la cruz nos recuerda cuánto nos amó Jesús —respondió con suavidad—. No fue solo una historia… fue un sacrificio real. Josué frunció el ceño. —¿Sacrifi


Tu vida también enseña
Lectura bíblica: Mateo 5:16 Samuel iba a la iglesia desde pequeño. Sabía orar, cantar y escuchar la enseñanza. Pero había algo que todavía no entendía del todo: que su comportamiento también hablaba de Dios . Un día, en la escuela, uno de sus compañeros se cayó en el recreo. Algunos niños se rieron. —¡Míralo! —gritó uno. —¡Siempre se cae! —dijo otro. Samuel sintió ganas de reírse también… pero algo dentro de él lo detuvo. Se acercó al niño, lo ayudó a levantarse y le dijo: —¿


Una iglesia que ora, crece unida
Lectura bíblica: Colosenses 4:2 Andrés amaba ir a la iglesia. Le gustaban los cantos, ver a sus amigos y escuchar las historias bíblicas. Pero había algo que nunca había pensado con atención: ¿Quién ora por la iglesia? Un domingo, después del servicio, Andrés escuchó a unos adultos comentar: —Hay poca gente hoy… —La iglesia necesita crecer… —Antes había más unidad… Esas palabras se quedaron dando vueltas en su cabeza. En el camino a casa, Andrés le preguntó a su mamá: —Mamá,


Dormir bien también es obedecer a Dios
Lectura bíblica: Salmos 127:2 Iván siempre despertaba de malas. —¡No quiero levantarme! —¡Tengo sueño! —¡Estoy cansado! Cada mañana era lo mismo. Se levantaba con el ceño fruncido, caminaba arrastrando los pies y respondía mal por cualquier cosa. —Iván, apúrate que se hace tarde —decía su mamá. —¡Ya voy! —contestaba él de mal humor. Pero el problema no empezaba en la mañana… empezaba la noche anterior . Iván se dormía tarde. Jugaba, veía videos, se levantaba por agua, volvía


El tiempo también es un regalo de Dios
Lectura bíblica: Efesios 5:15–16 Daniel siempre decía lo mismo: —Luego lo hago… —Después empiezo… —Ahorita no, más tarde… Las horas se le iban rápido. Jugaba, veía videos, se distraía… y cuando menos lo esperaba, el día ya se había terminado. Entonces venían los problemas. —¡No hice la tarea! —¡Se me olvidó estudiar! —¡Ya es tarde y no me bañé! Cada noche terminaba apurado, cansado y de mal humor. Un día, su mamá lo llamó mientras él corría de un lado a otro buscando su mochi


Terminar lo que empiezas
Lectura bíblica: Gálatas 6:9 Tomás empezaba muchas cosas… pero terminaba pocas . —Voy a hacer la tarea temprano —decía. —Voy a practicar todos los días —prometía. —Ahora sí voy a seguir intentándolo —aseguraba. Pero al tercer día se cansaba. Al cuarto se aburría. Y al quinto… lo dejaba a medias. Cuadernos incompletos. Juguetes abandonados. Compromisos empezados con emoción y terminados con excusas. Un día, su papá lo llamó después de la cena. —Tomás, ven un momento. Tomás se


La paz también se vive en casa
Lectura bíblica: Salmos 133:1 Santiago quería a sus hermanos…pero peleaba con ellos por todo . —¡Ese juguete es mío! —¡No te sientes ahí! —¡Tú empezaste! —¡Siempre me haces enojar! En su casa, los gritos ya parecían normales. Si uno respiraba fuerte, Santiago se molestaba. Si su hermana entraba a su cuarto, Santiago gritaba. Si su hermano le rozaba el hombro, Santiago empujaba. Y aunque después de cada pelea todo quedaba en silencio, por dentro su corazón estaba cansado, inqu


Cuidar a quien nos cuida
Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:12–13 Mateo iba a la iglesia desde pequeño. Conocía los cantos, los juegos de la escuelita bíblica y hasta el orden del servicio. Pero había algo que nunca había pensado de verdad: el trabajo tan grande que hacían sus pastores . Para él, el pastor solo era el que predicaba los domingos. Un día, Mateo escuchó a unos adultos hablar a la salida del templo: —El pastor ya no es como antes… —Siempre anda ocupado… —Nunca tiene tiempo… Mateo no ent


Cuando el corazón se siente cansado
Lectura bíblica: Salmos 34:18 Aarón era un niño alegre, pero algo comenzó a cambiar dentro de él sin que supiera explicarlo bien. Había días en los que despertaba sin ganas de nada. Sentía un nudo en el pecho, una tristeza sin razón clara, un miedo que no sabía de dónde venía. A veces, aunque todo estaba bien a su alrededor, por dentro sentía como si algo estuviera mal. —No sé qué me pasa, mamá… —decía bajito—. Me siento raro. Su mamá lo observaba con mucho amor. Notaba que y
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