No sueltes la mano de quien se está alejando
- Tesoros en el cielo

- 3 ene
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Lectura bíblica: Gálatas 6:1
Julián notó algo diferente en su primo desde hace varios días.
Ya no quería orar.
Ya no quería ir a la iglesia.
Ya no hablaba igual.
—Antes era diferente… —pensó Julián—. Algo no está bien.
Un día, mientras caminaban juntos, Julián escuchó palabras que le dolieron.
—Eso de la iglesia ya no me importa —dijo su primo—. Da igual lo que haga.
Julián se quedó callado. No supo qué decir.
Esa noche, Julián fue con su tía y le contó todo.
—Tía… me preocupa mi primo. Siento que se está alejando del buen camino.
Su tía lo escuchó con atención y respondió con calma:
—Hijo, cuando alguien se está desviando, Dios no quiere que lo señalemos… quiere que lo cuidemos.
Julián frunció el ceño.
—¿Cómo puedo ayudarlo si no me escucha?
Su tía tomó la Biblia y la abrió en Gálatas 6:1.
—Escucha esto —le dijo.
Leyó despacio:
“Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre…”
Luego explicó:
—Cuando alguien se aleja, no necesita gritos ni rechazo. Necesita amor, oración y paciencia. A veces no podemos cambiar a las personas con palabras, pero sí podemos cubrirlas con oración.
Julián guardó silencio.
—¿Entonces qué hago, tía? —preguntó.
—Ora por él todos los días. Háblale con amor cuando Dios te dé la oportunidad. Y sobre todo… no lo abandones.
Esa noche, Julián oró diferente.
—Señor, te pido por las personas que se están alejando de Ti. Toca su corazón, cuídalas y muéstrales tu amor. Ayúdame a no juzgar, sino a amar, a orar y a ser un instrumento para que puedan regresar al buen camino. Dame un corazón sensible y fiel para cuidar a otros como Tú nos cuidas. En el nombre de Jesús, amén.
Pasaron los días. Julián no discutía. No juzgaba. No se burlaba.
Solo estaba ahí.
Un día, su primo se sentó a su lado y dijo en voz baja:
—A veces siento que me estoy perdiendo…
Julián lo miró y respondió con suavidad:
—No estás solo. Dios no se ha ido… y yo tampoco.
Los ojos de su primo se llenaron de lágrimas.
Con el tiempo, poco a poco, volvió a orar.
Volvió a escuchar.
Volvió a acercarse a Dios.
Y Julián entendió una verdad muy grande:
Dios usa a personas fieles para traer de vuelta a los que se están desviando. Orar por otros también es amar. Y cuidar a alguien no es soltarlo cuando cae… es ayudarlo a levantarse.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Orar y cuidar a otros también agrada a Dios.
¿Conoces a alguien que se esté alejando de Dios?
¿Te burlas o oras por esa persona?
¿Crees que Dios puede usar tus oraciones para ayudar a otros?
¿Estás dispuesto a cuidar a alguien con amor?
Hoy aprendimos que como cristianos tenemos la responsabilidad de cuidar a otros cuando se están desviando del buen camino. Dios no nos llama a juzgar ni a señalar, sino a restaurar con amor y mansedumbre. Orar por alguien que se está alejando es una forma poderosa de amar y obedecer a Dios. A veces Dios usa nuestras oraciones, nuestro ejemplo y nuestra paciencia para ayudar a otros a regresar. No soltar a alguien cuando cae refleja el corazón de Cristo.
🎯 Reto de hoy:
Ora hoy por una persona que se esté alejando de Dios y pídele al Señor que la guíe de regreso.
Recuerda esto:
Dios no abandona a nadie, y nosotros tampoco debemos hacerlo.
Versículo clave: Gálatas 6:1
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre; considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.
Es Hora de Orar...
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Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
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