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No puedes controlar todo

11 ago
3 min de lectura


Nos gusta tener planes, saber qué sucederá mañana y sentir que tenemos el control de nuestra vida. Organizamos nuestro futuro, hacemos cálculos y esperamos que las cosas sucedan de determinada manera. Pero tarde o temprano aparece algo que no estaba en nuestros planes: una puerta que se cierra, una pérdida inesperada, un problema familiar, una dificultad económica o simplemente una situación que cambia completamente aquello que habíamos imaginado. Es entonces cuando descubrimos una verdad difícil de aceptar: no podemos controlar todo.


Proverbios nos invita a confiar en Dios de todo corazón y a no apoyarnos únicamente en nuestra propia prudencia. Esto no significa que planificar sea incorrecto, sino reconocer que nuestra visión es limitada. Nosotros solamente podemos ver una pequeña parte del camino; Dios conoce el principio, el presente y el final. Hay momentos en los que no entenderemos por qué permitió determinada situación, pero la fe no consiste en comprender todo lo que Dios hace, sino en confiar en quién es Él aun cuando no comprendamos lo que está haciendo.


Muchas veces nuestra falta de paz nace precisamente del deseo de controlar aquello que nunca estuvo en nuestras manos. Queremos controlar las circunstancias, las respuestas de otras personas, el futuro de nuestros hijos, los resultados de nuestras decisiones y hasta el momento en que Dios debe responder nuestras oraciones. Cuando las cosas no suceden como esperábamos, aparecen la frustración, el temor y la ansiedad. Pero hay una libertad profunda cuando aprendemos a decir: “Señor, esto está fuera de mis manos, pero nunca ha estado fuera de las tuyas”. Soltar el control no significa rendirse ante los problemas; significa entregar a Dios aquello que solamente Él puede gobernar.


Tal vez hoy tu vida no se parece a lo que habías planeado. Quizá una oración todavía no ha recibido la respuesta que esperabas o estás atravesando un camino que nunca habrías elegido. No permitas que eso te haga pensar que Dios perdió el control. Sus caminos pueden ser diferentes a los nuestros, pero su sabiduría siempre será mayor que la nuestra. Haz lo que te corresponde, toma decisiones con sabiduría, ora y permanece fiel; pero aquello que no puedes cambiar, entrégalo al Señor. Confiar en Dios también significa descansar cuando ya hicimos todo lo que estaba en nuestras manos.


Reflexión

No necesitas conocer cada detalle del mañana para tener paz hoy. Necesitas saber quién sostiene tu mañana. Habrá circunstancias que nunca podrás controlar, pero ninguna de ellas estará fuera del conocimiento y la soberanía de Dios. A veces la fe comienza precisamente donde termina nuestro control.


Preguntas para reflexionar

  • ¿Qué situación estás intentando controlar y necesitas entregar a Dios?

  • ¿Puedes seguir confiando en el Señor cuando sus planes son diferentes a los tuyos?

  • ¿Tu necesidad de tener todo bajo control está robando tu paz?

  • ¿Qué necesitas poner hoy completamente en las manos de Dios?



Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.


Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.


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