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No permitas que una mala mañana arruine todo tu día

14 ago
2 min de lectura


Hay días que parecen comenzar mal desde los primeros minutos. Nos levantamos tarde, recibimos una noticia desagradable, discutimos con alguien, algo no sale como esperábamos o aparece un problema que cambia nuestros planes. Entonces permitimos que ese momento determine nuestra actitud durante las siguientes horas. Una dificultad que ocurrió por la mañana termina afectando nuestro trabajo, nuestra familia y la manera en que tratamos a los demás. Pero un mal momento no tiene por qué convertirse en un mal día.


El salmista declara: “Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él”. Esto no significa que todos los días serán fáciles ni que debemos fingir que nada nos afecta. Significa reconocer que, aun cuando algo salga mal, el día continúa siendo un regalo de Dios. Todavía podemos encontrar su misericordia, tomar mejores decisiones, corregir nuestra actitud y comenzar nuevamente. Lo que ocurrió hace unas horas no tiene autoridad para decidir cómo viviremos el resto del día.


Muchas veces el verdadero problema no es aquello que sucedió, sino todo lo que permitimos que produzca después. Una discusión puede convertirse en horas de enojo; un error puede llenarnos de frustración; una mala noticia puede hacer que dejemos de ver todo lo bueno que Dios todavía nos ha dado. Necesitamos aprender a detener esa cadena. Podemos llevar nuestra frustración al Señor, pedirle que calme nuestro corazón y decidir que no trasladaremos el peso de un momento difícil hacia personas que no tuvieron nada que ver con lo sucedido.


Cada momento también nos ofrece la oportunidad de volver a empezar. Si reaccionaste mal por la mañana, puedes pedir perdón. Si algo salió diferente de lo planeado, puedes reorganizarte. Si recibiste una noticia que te preocupó, puedes ponerla en las manos de Dios. No entregues todo tu día por unos minutos difíciles. Mientras tengas delante de ti nuevas horas, también tienes nuevas oportunidades para agradecer, amar, servir y caminar con Dios. Quizá no puedas cambiar lo que ocurrió esta mañana, pero sí puedes decidir cómo continuarás a partir de ahora.


Reflexión

Una mala mañana no significa que tendrás un mal día. No permitas que una circunstancia difícil tenga más espacio en tu corazón del que merece. Dios sigue presente, su misericordia continúa y todavía hay mucho por vivir en las horas que tienes delante.


Preguntas para reflexionar

  • ¿Sueles permitir que un problema pequeño cambie tu actitud durante todo el día?

  • ¿Estás llevando el enojo de una situación hacia personas que no tienen la culpa?

  • ¿Qué necesitas entregar a Dios para poder continuar tu día con una actitud diferente?

  • ¿Puedes reconocer algo bueno que Dios todavía te ha dado hoy?



Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.


Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.


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