La deuda de amor que nunca termina
- Tesoros en el cielo

- hace 20 horas
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Con el paso de los años es fácil pensar que, al formar nuestro propio hogar o asumir nuevas responsabilidades, la obligación hacia nuestros padres ha terminado. Sin embargo, la Biblia enseña que honrarlos no es un mandato exclusivo para la niñez, sino un llamado que permanece durante toda la vida. Aunque lleguemos a ser adultos, seguimos siendo hijos. Honrar a nuestros padres significa amarlos, respetarlos, interesarnos por su bienestar y no permitir que la rutina o la distancia apaguen el cariño y la gratitud que les debemos.
Muchas veces nuestros padres envejecen en silencio. Sus fuerzas disminuyen, sus necesidades aumentan y, en ocasiones, lo único que esperan es una llamada, una visita o unos minutos de nuestra atención. Mientras nosotros estamos ocupados construyendo nuestro futuro, ellos valoran profundamente el tiempo que podemos compartir con ellos. Habrá un día en que ya no podremos abrazarlos, escuchar sus consejos o decirles cuánto los amamos. Por eso, la deuda de amor hacia nuestros padres no se paga con dinero, sino con presencia, cuidado, respeto y gratitud mientras Dios nos conceda el privilegio de tenerlos con nosotros.
Jesucristo nos dejó un ejemplo inolvidable de este amor. Aun en medio del sufrimiento de la cruz, no olvidó a su madre. Antes de entregar su vida, la confió al cuidado del discípulo Juan, asegurándose de que no quedara desamparada (Juan 19:26-27). Si el Hijo de Dios mostró tal preocupación por su madre en sus últimas horas, cuánto más nosotros debemos procurar el bienestar de nuestros padres mientras aún podemos hacerlo.
Honrar a nuestros padres no significa que hayan sido perfectos ni que todas las experiencias familiares hayan sido fáciles. Significa reconocer el lugar que Dios les dio en nuestra vida y responder con amor, misericordia y respeto. Si todavía tienes a tus padres contigo, no esperes una fecha especial para demostrarles cuánto los amas. El tiempo pasa rápidamente, pero el amor expresado a tiempo deja recuerdos que permanecerán para siempre.
Reflexión
Las oportunidades para amar a nuestros padres no duran toda la vida. Un día desearíamos tener una conversación más, dar un abrazo más o agradecer una vez más todo lo que hicieron por nosotros. No permitas que el trabajo, las preocupaciones o la rutina te roben esos momentos. Honrarlos también es una forma de honrar a Dios.
Preguntas para reflexionar
¿Hace cuánto tiempo dedicaste un momento solo para hablar con tus padres?
¿Les has expresado tu gratitud por los sacrificios que hicieron por ti?
¿Hay alguna acción concreta que puedas realizar esta semana para demostrarles tu amor?
¿Estás aprovechando el tiempo que Dios aún te concede para estar con ellos?
Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.
Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.
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