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Aprende a vivir con lo suficiente

19 ago
2 min de lectura


Vivimos rodeados de mensajes que constantemente nos dicen que necesitamos algo más para estar satisfechos: una casa más grande, un automóvil mejor, más dinero, ropa nueva, otro viaje o aquello que alguien más ya tiene. Sin darnos cuenta, podemos acostumbrarnos a mirar nuestra vida desde lo que nos falta y dejar de valorar aquello que Dios ya nos ha permitido tener. Pablo había aprendido algo que no depende de cuánto poseemos: el contentamiento. Su paz no aumentaba con la abundancia ni desaparecía con la escasez, porque había aprendido a encontrar su suficiencia en Cristo.


Es importante observar que Pablo dice: “he aprendido a contentarme”. El contentamiento no aparece naturalmente; se aprende. Nuestra tendencia suele ser pensar que estaremos satisfechos cuando consigamos lo siguiente que deseamos. Pero después de obtenerlo aparece otra meta, otra necesidad o algo nuevo con qué compararnos. Así podemos pasar años persiguiendo un nivel de vida que siempre parece estar un poco más adelante. Vivir con lo suficiente no significa dejar de crecer, trabajar o mejorar nuestras condiciones; significa que nuestra felicidad no dependa de tener cada vez más.


Pablo también sabía vivir en abundancia. Esto nos enseña que el problema no está necesariamente en poseer mucho, sino en permitir que las posesiones gobiernen nuestro corazón. Podemos agradecer y disfrutar las bendiciones que Dios nos concede sin convertirlas en nuestra fuente de seguridad. De la misma manera, cuando atravesamos temporadas con menos recursos, podemos aprender a distinguir entre aquello que realmente necesitamos y aquello que simplemente deseamos. Tener más no garantiza contentamiento, y tener menos no significa que Dios nos haya abandonado.


Por eso Filipenses 4:13 adquiere un significado especialmente profundo dentro de este contexto: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Pablo no estaba afirmando que Cristo le permitiría conseguir cualquier cosa que quisiera; estaba declarando que Cristo le daba fuerzas para permanecer firme tanto en la abundancia como en la necesidad. Esa misma fortaleza está disponible para nosotros. Cuando Cristo es nuestra mayor riqueza, podemos disfrutar lo que tenemos sin vivir desesperados por lo que todavía no tenemos.


Reflexión

Tal vez no necesitas más para comenzar a disfrutar tu vida; quizá necesitas aprender a valorar mejor lo que ya tienes. El contentamiento no dice: “Nunca quiero progresar”. Dice: “Mientras sigo avanzando, no permitiré que aquello que todavía me falta me impida agradecer lo que Dios ya me ha dado”.


Preguntas para reflexionar

  • ¿Estás disfrutando lo que tienes o pensando constantemente en aquello que te falta?

  • ¿Tu tranquilidad depende demasiado de tus posesiones o de tu situación económica?

  • ¿Te estás comparando con personas que tienen más que tú?

  • ¿Podrías agradecer hoy a Dios por algo que con el tiempo comenzaste a dar por sentado?


Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.


Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.


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