Aprende a recibir ayuda
Hay momentos en los que creemos que ser responsables significa encargarnos personalmente de todo. Nos acostumbramos a resolver problemas, atender necesidades, tomar decisiones y cargar responsabilidades sin permitir que nadie intervenga. Incluso podemos sentir que pedir ayuda demuestra incapacidad o debilidad. Moisés estaba intentando atender solo las necesidades de todo un pueblo, hasta que Jetro le hizo ver una realidad que él quizá no estaba reconociendo: “El trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo”.
Aceptar ayuda también requiere humildad. Moisés era el líder de Israel y Dios lo había utilizado de manera extraordinaria, pero eso no significaba que tuviera todas las respuestas ni que debiera hacerlo todo personalmente. Cuando Jetro le aconsejó compartir responsabilidades con personas capaces, Moisés pudo haberse defendido o ignorarlo. En cambio, escuchó. La madurez no consiste en demostrar que podemos con todo, sino también en reconocer nuestros límites y permitir que otras personas aporten aquello que nosotros necesitamos.
Muchas veces rechazamos ayuda porque queremos conservar el control. Pensamos que nadie hará las cosas exactamente como nosotros o que explicar una tarea será más complicado que realizarla personalmente. Pero vivir de esa manera termina produciendo cansancio, frustración y desgaste. Dios también puede utilizar a nuestra familia, amigos, hermanos en la fe o personas capacitadas para ayudarnos a llevar determinadas cargas. Recibir ayuda no significa abandonar nuestras responsabilidades; significa reconocer que algunas cargas pueden ser compartidas.
Jetro también advirtió que continuar de aquella manera terminaría agotando tanto a Moisés como al pueblo. Esto nos recuerda que intentar hacerlo todo solos no solamente nos afecta a nosotros; también puede afectar a quienes dependen de nosotros. Hay momentos para servir y sostener a otros, pero también existen momentos en los que debemos permitir que alguien nos sostenga. No esperes estar completamente agotado para reconocer que necesitas ayuda. Dios no nos diseñó para enfrentar cada responsabilidad aislados de los demás.
Reflexión
No tienes que demostrar tu fortaleza cargándolo todo solo. A veces, una de las decisiones más sabias es reconocer: “Necesito ayuda”. Permitir que otros colaboren contigo no disminuye tu capacidad ni tu valor; puede ser precisamente la provisión que Dios está colocando delante de ti para que puedas continuar sin destruirte en el intento.
Preguntas para reflexionar
¿Hay alguna carga que estás intentando llevar completamente solo?
¿Por qué te cuesta permitir que otras personas te ayuden?
¿Estás rechazando buenos consejos solamente porque prefieres hacer las cosas a tu manera?
¿Hay alguna responsabilidad que podrías comenzar a compartir con alguien de confianza?
Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.
Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.
Haz clic en la imagen si deseas saber cómo ser salvo y cómo puedes ir al cielo.











Comentarios