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Ora por tus hijos

hace 4 días
3 min de lectura


Job comprendía algo que todo padre termina descubriendo: no podemos controlar completamente la vida de nuestros hijos. Sus hijos ya tenían sus propias casas, celebraban juntos y tomaban sus propias decisiones. Job no podía acompañarlos a cada lugar ni saber todo lo que ocurría en sus corazones, pero había algo que continuaba haciendo: los presentaba delante de Dios. Su preocupación espiritual por ellos no terminó cuando crecieron. Esto nos recuerda que la responsabilidad de un padre no consiste solamente en alimentar, vestir, educar y preparar a sus hijos para desenvolverse en este mundo; también debemos preocuparnos por su relación con Dios y convertirlos en una parte constante de nuestras oraciones.


Es importante comprender correctamente este pasaje. Job no estaba comprando el perdón de sus hijos mediante sacrificios ni podía arrepentirse en lugar de ellos. Cada persona necesita responder personalmente delante de Dios. De la misma manera, nuestras oraciones no sustituyen la decisión que nuestros hijos deberán tomar respecto a Cristo. Pero sí podemos interceder por ellos. Podemos pedir que Dios guarde su corazón, les dé discernimiento, los aparte de malas decisiones, coloque buenas influencias a su alrededor y, sobre todo, que lleguen a conocer, amar y seguir verdaderamente a Jesucristo. Podemos enseñarles la Palabra y darles ejemplo, pero solamente Dios puede obrar en lo profundo de su corazón.


Esto se vuelve especialmente importante cuando nuestros hijos comienzan a crecer. Cuando son pequeños podemos decidir muchas cosas por ellos: dónde estarán, qué harán y con quién pasarán tiempo. Después llega una etapa en la que comienzan a tomar decisiones que nosotros ya no podemos controlar. Y para muchos padres eso produce temor. Pero nuestros hijos nunca llegan a un lugar donde Dios no pueda alcanzarlos. Cuando salen de casa, comienzan una relación, entran a la universidad, trabajan, viajan o forman su propia familia, nuestra influencia cambia, pero la oración continúa siendo posible. En lugar de vivir intentando controlar cada paso, debemos aprender también a confiarlos al cuidado de Dios.


Por eso, no ores por tus hijos solamente cuando tengan problemas. Ora por ellos cuando todo esté bien. Ora por su carácter, sus amistades, sus decisiones, su futuro matrimonio, su manera de administrar el dinero, su pureza, su propósito y su vida espiritual. Ora para que sepan reconocer la voz de Dios cuando tú no estés cerca para aconsejarlos. Y acompaña esas oraciones con un ejemplo coherente, porque nuestros hijos necesitan escuchar que hablamos con Dios por ellos, pero también necesitan observar que nosotros caminamos con ese mismo Dios. Quizá no puedas decidir cómo será cada capítulo de su historia, pero puedes levantarte como Job y continuar llevando sus nombres delante del Señor.


Reflexión

Ser padre también significa aprender a entregar a Dios aquello que más amamos. Nuestros hijos no nos pertenecen para siempre ni podremos protegerlos de cada equivocación, pero podemos enseñarles, guiarlos, corregirlos, amarlos y orar constantemente por ellos.


No esperes a que aparezca una crisis para comenzar a interceder. Haz de la oración por tus hijos una parte habitual de tu vida.


Preguntas para reflexionar

  • ¿Oras por tus hijos solamente cuando tienen un problema o también cuando todo parece estar bien?

  • ¿Qué estás pidiendo a Dios respecto a la vida espiritual y el carácter de tus hijos?

  • ¿Hay algún temor relacionado con tus hijos que necesitas entregar hoy al cuidado de Dios?

  • ¿Tu propia manera de vivir está respaldando aquello que pides a Dios que produzca en ellos?


Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.


Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.


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