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Levántate y vuelve a intentarlo

9 sept
3 min de lectura


Hay momentos en los que una persona simplemente se siente agotada de intentarlo. Quizá un proyecto no funcionó, una puerta volvió a cerrarse, una relación atraviesa dificultades, los resultados no llegaron como esperábamos o llevamos demasiado tiempo luchando con la misma situación. Después de varios intentos fallidos podemos comenzar a pensar: “Ya no puedo más”. Elías conoció un momento parecido. Después de haber vivido acontecimientos extraordinarios, terminó huyendo, cansado y desanimado. Aquel hombre que había mostrado enorme valentía llegó a un punto en el que ya no quería continuar.


La respuesta de Dios hacia Elías resulta profundamente significativa. Antes de darle nuevas instrucciones, Dios atendió su agotamiento. Elías durmió, recibió alimento, bebió agua y volvió a descansar. Después escuchó: “Levántate y come, porque largo camino te resta”. Dios sabía que todavía había camino por delante, pero también sabía que Elías necesitaba recuperar fuerzas. Algunas veces pensamos que volver a intentarlo significa levantarnos inmediatamente y seguir funcionando como si nada hubiera ocurrido. Sin embargo, este pasaje nos recuerda que descansar, recuperar fuerzas y reconocer nuestros límites también puede formar parte del proceso de continuar.


Después llegó el momento de levantarse. El descanso tenía un propósito: preparar a Elías para seguir caminando. También nosotros debemos tener cuidado de no convertir una temporada difícil en la conclusión definitiva de nuestra historia. Que algo haya salido mal una vez no significa que siempre saldrá mal. Haber cometido un error no significa que ya no podamos corregirlo. Una puerta cerrada no significa que Dios haya terminado con nosotros. En ocasiones será necesario intentarlo nuevamente; en otras, Dios nos mostrará una dirección diferente. Lo importante es no tomar decisiones permanentes únicamente desde el cansancio de un momento difícil.


Tal vez hoy necesitas escuchar aquellas palabras: “Levántate… porque largo camino te resta”. No necesariamente significa repetir exactamente lo mismo de la misma manera. Volver a intentarlo también puede implicar aprender de lo ocurrido, pedir consejo, cambiar una estrategia, reconocer un error o comenzar nuevamente con mayor sabiduría. Pedro falló profundamente al negar a Jesús, pero su fracaso no fue el final de su historia. Cristo lo restauró y todavía había propósito para su vida. Dios puede utilizar incluso nuestros tropiezos para enseñarnos cómo caminar mejor en la siguiente etapa.


Reflexión

No juzgues toda tu historia desde uno de sus momentos más difíciles. El cansancio puede hacernos pensar que ya no existe camino, cuando quizá lo que necesitamos es detenernos, recuperar fuerzas, buscar nuevamente a Dios y después continuar. Un tropiezo puede enseñarte; una decepción puede hacerte más sabio; un intento fallido puede prepararte para tomar mejores decisiones.


Preguntas para reflexionar

  • ¿Existe algo que abandonaste únicamente porque el primer intento no salió como esperabas?

  • ¿Estás confundiendo cansancio con falta de propósito?

  • ¿Necesitas descansar y recuperar fuerzas antes de tomar una decisión importante?

  • ¿Qué podrías hacer diferente si Dios te permite intentarlo nuevamente?


Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.


Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.


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