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La confianza se construye siendo fiel en cosas pequeñas



La confianza rara vez se construye mediante grandes promesas; normalmente nace de pequeñas acciones repetidas con fidelidad. Cumplir nuestra palabra, llegar cuando dijimos que llegaríamos, devolver aquello que nos prestaron, manejar correctamente algo que nos confiaron o cumplir una responsabilidad aunque nadie esté supervisándonos parecen detalles sencillos, pero son precisamente esas cosas las que permiten que otros sepan si pueden confiar en nosotros. Jesús enseñó que la fidelidad en lo pequeño revela cómo actuaremos cuando recibamos algo mayor.


A veces deseamos que Dios o las personas nos confíen mayores responsabilidades sin preguntarnos cómo estamos administrando las que ya tenemos. Queremos una oportunidad más grande, una posición de mayor influencia o recursos mayores, pero descuidamos pequeños compromisos cotidianos. La enseñanza de Jesús nos lleva a mirar primero lo que ya está en nuestras manos. Antes de pedir más, debemos preguntarnos si estamos siendo responsables con aquello que ya recibimos.


Este principio también es fundamental en nuestras relaciones. La confianza entre esposos, familiares, amigos, compañeros de trabajo o hermanos en la fe puede fortalecerse o debilitarse mediante pequeñas decisiones. Una mentira que parece insignificante, una promesa incumplida constantemente o el mal uso de algo que nos confiaron puede comenzar a erosionar una relación. De la misma manera, la honestidad constante, cumplir lo prometido y reconocer nuestros errores van construyendo una reputación de integridad. La confianza tarda tiempo en crecer porque necesita comprobarse mediante la constancia.


Dios también observa nuestra fidelidad cotidiana. Quizá aquello que haces hoy parezca pequeño y nadie lo reconozca, pero la manera en que administras tu tiempo, tus recursos, tu trabajo y las responsabilidades que has recibido está formando tu carácter. No menosprecies las pequeñas oportunidades de hacer lo correcto. La fidelidad no comienza cuando recibimos algo importante; comienza precisamente con aquello que hoy parece insignificante. Quien aprende a ser confiable en lo pequeño se está preparando para administrar con integridad aquello que mañana pueda llegar a sus manos.


Reflexión

La confianza no se exige; se construye. Y generalmente se construye lentamente, mediante pequeñas decisiones correctas realizadas una y otra vez. Antes de preguntarte por qué alguien no confía más en ti, examina si tus acciones diarias están demostrando que eres una persona confiable.


Preguntas para reflexionar

  • ¿Cumples las pequeñas promesas que haces a los demás?

  • ¿Estás administrando correctamente aquello que otras personas han puesto en tus manos?

  • ¿Hay alguna pequeña irresponsabilidad que está afectando la confianza que otros tienen en ti?

  • ¿Estás siendo fiel con las responsabilidades que Dios ya te ha permitido tener?


Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.


Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.


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