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El peligro de pensar solo en ti
A veces algunos niños quieren que todo gire alrededor de ellos. Quieren escoger siempre el juego, ganar todo el tiempo o hacer solamente lo que ellos quieren. Sin darse cuenta, empiezan a ignorar cómo se sienten los demás. Pero Dios nos enseña que un buen corazón también aprende a pensar en otras personas. Filipenses capítulo 2 versículo 4, dice: “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” Un día, una niña llevó su pelota favorita al


Aprender a esperar tu turno
A veces los niños quieren todo rápido. Quieren hablar primero, jugar primero, escoger primero o recibir las cosas antes que los demás. Cuando tienen que esperar, pueden desesperarse, enojarse o sentir que no es justo. Pero Dios también nos enseña a tener paciencia y a aprender a esperar con buena actitud. Proverbios capítulo 14 versículo 29, dice: “El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.” Un día, varios niñ


NO SER EGOÍSTA
A veces los niños quieren todo para ellos: los juguetes, la atención, los dulces o decidir siempre lo que se va a hacer. Cuando alguien no quiere compartir o solo piensa en sí mismo, puede lastimar a otros sin darse cuenta. Pero Dios nos enseña que debemos aprender a pensar también en los demás. Filipenses capítulo 2 versículo 4, dice: “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” Un día, un niño llevó unas galletas a la escuela. Su mam


Terminar lo que empiezas
A veces los niños comienzan algo con emoción, pero cuando se vuelve difícil o se aburren, quieren dejarlo a la mitad. Puede pasar con una tarea, un proyecto, un deporte o incluso algo que prometieron hacer. Pero Dios nos enseña que debemos aprender a ser constantes y terminar lo que comenzamos. Gálatas capítulo 6 versículo 9, dice: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Un día, un niño comenzó a armar un rompecabezas grande. Al


Tener dominio propio
A veces los niños quieren hacer lo primero que sienten. Si se enojan, quieren gritar. Si quieren algo, lo quieren de inmediato. Si alguien los molesta, quieren responder mal. Pero Dios nos enseña que no debemos dejarnos controlar por nuestras emociones o impulsos, sino aprender a dominar nuestras acciones. 2 Timoteo capítulo 1 versículo 7, dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” Un día, un niño estaba jugando un vid


Animar a otros en lugar de criticarlos
A veces las niñas pueden decir cosas que hacen sentir mal a otras personas sin darse cuenta. Puede ser una burla, una crítica o un comentario que parece pequeño, pero que puede quedarse en el corazón de alguien. Dios nos enseña que nuestras palabras deben ayudar y animar, no lastimar. Efesios capítulo 4 versículo 29, dice: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación…” Un día, en la escuela, una niña llevó un dibujo qu


Elegir bien a tus amigos
A veces los niños quieren tener amigos para no sentirse solos o para encajar con los demás. Pero no todas las amistades ayudan a hacer lo correcto. Algunas pueden llevarte a mentir, portarte mal o alejarte de lo que agrada a Dios. Por eso es importante aprender a elegir bien a tus amigos. 1 Corintios capítulo 15 versículo 33, dice: “No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.” Un día, una niña comenzó a juntarse con unas compañeras que siempre se burl


Controlar el enojo
A veces los niños se enojan cuando algo no sale como quieren, cuando alguien los molesta o cuando sienten que algo es injusto. El enojo puede hacer que respondan mal, griten o digan cosas que después lastiman a otros. Pero Dios nos enseña que debemos aprender a controlar nuestro carácter. Proverbios capítulo 14 versículo 29, dice: “El que tarda en airarse es grande de entendimiento; mas el que es impaciente de espíritu enaltece la necedad.” Un día, un niño estaba jugando con


Ayudar en casa con buena actitud
A veces los niños ayudan en casa, pero lo hacen de mala gana, quejándose o con molestia. Otras veces no quieren ayudar porque sienten que no les toca. Pero Dios nos enseña que no solo importa lo que hacemos, sino también la actitud con la que lo hacemos. 1 Samuel capítulo 15 versículo 22, dice: “¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios…” Un día, un niño estab


Compartir con otros
A veces a los niños les cuesta compartir. Cuando tienen algo que les gusta mucho, como un juguete o un dulce, quieren guardarlo solo para ellos. Pero Dios nos enseña que compartir es una forma de mostrar amor a los demás. Hechos capítulo 20 versículo 35, dice: “Más bienaventurado es dar que recibir.” Un día, un niño llevó su juguete favorito a la escuela. Era nuevo y le gustaba mucho. En el recreo comenzó a jugar, y otros niños se acercaron porque querían verlo y jugar tambié


Decir la verdad aunque cueste
A veces decir la verdad no es fácil. Puede dar miedo, puede traer consecuencias o puede hacernos sentir nerviosos, pero Dios nos enseña que decir la verdad siempre es lo correcto. Proverbios capítulo 12 versículo 22, dice: “Los labios mentirosos son abominación a Jehová; pero los que hacen verdad son su contentamiento.” Un día, un niño estaba jugando en la sala con una pelota, aunque sabía que no debía hacerlo ahí. En un descuido, la pelota golpeó un adorno y lo rompió. Se qu


Cuando te sientes preocupado, Dios te cuida
A veces los niños también se sienten preocupados. Puede ser por tareas, por un examen, por algo que pasó en la escuela o porque sienten que no van a poder hacer algo bien. Por dentro se sienten inquietos, con muchos pensamientos en la cabeza, y no saben qué hacer. La Biblia nos enseña que no tenemos que cargar solos con esas preocupaciones. 1 Pedro 5:7 dice: “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.” Un día, un niño tenía varias tareas y no


El valor de respetar a los mayores
A veces los niños piensan que hablarle a un adulto o a una persona mayor de cualquier manera no es tan importante, especialmente cuando están molestos o no están de acuerdo. Pero Dios nos enseña que la forma en la que tratamos a los mayores muestra lo que hay en nuestro corazón. Efesios 6:1-2 dice: “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa.” Un día, en casa, un niño estaba juga


No te burles, puedes herir más de lo que piensas
Todo empezó con una risa. En el salón, varios niños estaban hablando. Uno de ellos se equivocó al leer. Se trabó. Algunos comenzaron a reír. Kevin también. —No sabe leer —dijo en voz baja… pero lo suficientemente fuerte. Varios se rieron más. El niño se quedó en silencio. No dijo nada. Solo bajó la mirada. Kevin lo vio… y por un momento sintió algo raro. Pero volvió a reír. El día siguió. Pero ya no fue igual. En la tarde, Kevin recordó ese momento. La cara del niño. El silen


Obedecer a la primera muestra tu corazón
—Sara… ven por favor. Su mamá la llamó desde la cocina. Sara escuchó. Pero no respondió. Estaba viendo algo que le gustaba. —Ahorita voy —dijo en voz baja… sin moverse. Pasaron unos segundos. —Sara. Esta vez el tono fue más firme. Sara hizo un gesto. No quería levantarse. —Ya voy… Pero siguió sentada. Sabía que tenía que ir. Solo no quería hacerlo en ese momento. Se quedó quieta. Por dentro sabía algo: No era que no pudiera… era que no quería. Entonces vino a su mente un vers


Cumplir con lo que te toca es importante
Ese día, el maestro dejó una tarea sencilla. —Es para mañana —dijo—. No es larga, pero háganla bien. Iván escuchó. —Después la hago —pensó. Llegó a casa. Encendió la televisión. Luego jugó un rato. Después dijo: —Más tarde. Pasó el tiempo. Se hizo de noche. Miró su cuaderno… pero no lo abrió. —Mañana en la mañana la hago rápido. Al día siguiente, antes de salir, intentó hacerla. Pero no le alcanzó el tiempo. En clase, el maestro pidió la tarea. Iván no la tenía. Bajó la mirad


Escuchar consejos te ayuda a crecer
A Nicolás no le gustaba que le dijeran qué hacer. Si alguien le daba un consejo, se molestaba. —Yo sé —respondía. Un día, en la escuela, estaban haciendo un proyecto. La maestra explicó cómo hacerlo. Pero Nicolás decidió hacerlo a su manera. Un compañero se acercó. —Así no era —le dijo. Nicolás no escuchó. Siguió igual. Al final, cuando entregaron el trabajo, la maestra lo revisó. —No seguiste las instrucciones —dijo. Nicolás se quedó callado. Miró su trabajo. Se dio cuenta.


No te rindas cuando algo te cuesta
A Emiliano no le salían bien las matemáticas. Se sentaba frente a su cuaderno… y se quedaba viendo los números. Intentaba resolver… borraba… volvía a intentar. —No puedo —dijo en voz baja. Cerró el cuaderno. Ya no quería seguir. En clase, otros terminaban rápido. Algunos hasta decían: —Está fácil. Pero para Emiliano no lo era. Ese día, guardó sus cosas sin terminar. Se sentía frustrado. En casa, dejó la mochila a un lado. No quería ni intentarlo otra vez. Entonces recordó alg


Tratar bien a otros refleja a Dios
Ese día, en el salón, todos estaban ocupados. La maestra había dejado una actividad en equipo. Santiago terminó rápido. Miró alrededor. Todos estaban trabajando… menos uno. Un niño estaba atrasado. No entendía bien. Borraba… volvía a intentar… y se quedaba en silencio. Nadie le ayudaba. Santiago lo vio. Pensó en acercarse… pero siguió en lo suyo. —Ya terminé —se dijo. Podía ignorarlo. No era su problema. Pasaron unos minutos. Volvió a mirar. El niño seguía igual. Esta vez no


Hacer lo correcto aunque nadie te vea
El salón estaba vacío. Era hora de salida. Todos habían salido corriendo… menos Mateo. Se había quedado un momento más. Mientras guardaba sus cosas, vio algo en el suelo. Era una moneda. La levantó. Miró alrededor. No había nadie. Nadie lo vio. Nadie sabía. Podía quedársela. —No pasa nada —pensó. La sostuvo en su mano. Se quedó quieto unos segundos. Por dentro sabía que no era suya. Pero también sabía que nadie diría nada. Entonces recordó algo que había aprendido: —Dios ve t
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