¿Y a ti qué?
- Tesoros en el cielo

- hace 5 días
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Lectura bíblica: Juan 21:22
A Tomás le gustaba saberlo todo.
Si dos personas hablaban bajito, él quería escuchar. Si alguien recibía un mensaje, quería saber de quién era. Si sus padres conversaban en privado, intentaba acercarse sin que lo notaran.
No lo hacía por maldad… pero sí por curiosidad.
Un día escuchó a su tía hablar con su mamá sobre algo delicado. No entendió todo, pero tomó una parte de la conversación y la comentó con un primo.
—¿Sabías que…?
En pocas horas, lo que era una conversación privada se convirtió en un malentendido grande.
Su mamá lo llamó con seriedad.
—Hijo, hay cosas que no te corresponden. No todo lo que escuchas debes repetirlo.
Tomás se sintió avergonzado.
—Pero solo lo dije…
—A veces solo decir algo puede romper relaciones —respondió su mamá con calma.
Esa noche, en la iglesia, el maestro contó una historia que lo dejó pensando.
Jesús estaba hablando con Pedro sobre lo que le esperaba en el futuro. Pedro, curioso, miró a Juan y preguntó:
—¿Y qué de este?
Y Jesús respondió:
—“¿Y qué a ti? Sígueme tú.”
Tomás se quedó inmóvil.
Jesús no fue grosero.
Fue claro.
Hay cosas que no nos incumben.
Hay conversaciones que no nos pertenecen.
Hay información que no debemos divulgar.
Entendió algo importante:
No todo lo que se sabe debe contarse.
La curiosidad puede parecer pequeña, pero puede causar heridas grandes.
Esa noche pensó en lo que había pasado con su primo.
Y recordó algo que su mamá le dijo:
“Si la información rompe una relación, es mejor la discreción.”
Después oró:
— Señor, ayúdame a cuidar mis palabras y a no entrometerme en asuntos que no me corresponden. Dame sabiduría para guardar discreción y un corazón maduro para no repetir información que pueda dañar relaciones. Enséñame a enfocarme en seguirte a Ti antes que en saber lo que hacen los demás. En el nombre de Jesús, amén.
Al día siguiente buscó a su primo y aclaró lo que había dicho.
No fue cómodo.
Pero fue correcto.
Aprendió que la sabiduría no es saber más cosas. La sabiduría es saber cuándo callar.
Jesús dijo: “¿Y qué a ti?” Porque seguir a Cristo es más importante que entrometerse en lo que no nos corresponde.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: No todo lo que sabes debes decirlo.
¿Te gusta saber cosas que no te corresponden?
¿Has contado algo que no debías?
¿Piensas antes de repetir información?
¿Sabes guardar discreción cuando es necesario?
No todo lo que escuchamos nos pertenece. La discreción es una virtud que protege relaciones y honra a Dios. Cuando repetimos información que no nos corresponde, podemos causar división, desconfianza y dolor. Jesús enseñó que debemos enfocarnos en nuestra propia obediencia, no en lo que hacen los demás. La curiosidad sin control puede convertirse en imprudencia. La sabiduría nos enseña a guardar silencio cuando es necesario y a hablar solo lo que edifica.
🎯 Reto de hoy:
Antes de contar algo, pregúntate: ¿esto edifica o puede dañar?
Recuerda esto:
La discreción protege relaciones y honra a Dios.
Versículo clave: Juan 21:22
Jesús le dijo: Si quiero que él quede hasta que yo venga, ¿qué a ti? Sígueme tú.
Es Hora de Orar...
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¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

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