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Ser pacificadores en lugar de peleadores

Lectura bíblica: Mateo 5:9


En una escuela cercana vivía un niño llamado Adrián. Tenía diez años y le gustaba mucho jugar fútbol durante el recreo.


Cada día, cuando sonaba la campana del descanso, los niños corrían al patio con un balón. Adrián siempre participaba en los partidos porque le encantaba correr y anotar goles.


Pero ese día el partido comenzó diferente.


Los equipos estaban muy emocionados. Todos querían ganar.


En medio del juego, Bruno pateó el balón con fuerza y el balón salió del campo.


—¡Eso fue fuera! —gritó Adrián.


—¡No! ¡Todavía estaba dentro! —respondió Bruno.


En pocos segundos comenzaron a discutir.


—¡Siempre haces trampa! —dijo uno.


—¡Tú eres el que hace trampa! —respondió el otro.


Las voces comenzaron a subir.


Otros niños empezaron a tomar lados.


Algunos gritaban.


Otros empujaban.


El partido se estaba convirtiendo en un pleito.


Adrián sintió cómo el enojo empezaba a crecer en su corazón.


Tenía ganas de gritar también.


Pero entonces recordó algo que había escuchado en la iglesia el domingo anterior.

El maestro había leído un versículo que decía que Dios bendice a los pacificadores.


Adrián respiró profundo.


En lugar de gritar, dio unos pasos hacia atrás.


Se sentó un momento en una banca del patio.


Bajó la cabeza y habló con Dios.


—Señor… siento ganas de enojarme y pelear como los demás. Pero ayúdame a hacer lo correcto. Ayúdame a traer paz en lugar de más problemas. En el nombre de Jesús, amén.


Después de orar, su corazón se calmó.


Se levantó y caminó hacia los niños que seguían discutiendo.


—Oigan —dijo con calma—. Solo es un juego. Podemos seguir jugando si volvemos a empezar la jugada.


Los niños lo miraron.


Por un momento nadie dijo nada.


Luego uno de ellos dijo:


—Sí… mejor sigamos jugando.


Otro niño asintió.


El balón volvió al centro del campo.


Y el partido continuó.


Mientras corría otra vez detrás del balón, Adrián entendió algo muy importante:

los pleitos crecen cuando todos quieren pelear, pero la paz aparece cuando alguien decide detener la discusión.


Ese día descubrió que ser pacificador no significa ser débil.

Significa tener un corazón que quiere agradar a Dios más que ganar una discusión.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Dios quiere que llevemos paz donde otros quieren pelear.


  • ¿Alguna vez has visto a dos personas discutiendo?

  • ¿Qué sucede cuando todos quieren ganar el pleito?

  • ¿Qué crees que pasaría si alguien decide traer paz?

  • ¿Cómo podrías ayudar a evitar una pelea entre amigos o hermanos?


Los pleitos muchas veces comienzan por cosas pequeñas.


Una palabra.

Un juego.

Una diferencia de opinión.


Pero cuando nadie decide detenerse, el problema puede crecer.


Jesús enseñó algo muy importante: Dios se alegra con las personas que traen paz.


Un pacificador no es alguien que ignora los problemas.


Un pacificador es alguien que busca resolver las cosas con calma, respeto y sabiduría.


Con el tiempo aprendemos algo hermoso:

la paz construye amistades, pero los pleitos las destruyen.


 🎯 Reto de hoy:

Hoy intenta ser un pacificador.

Si ves una discusión o alguien comienza a pelear, intenta responder con calma.


Recuerda esto:

Traer paz siempre es mejor que ganar un pleito.


Versículo clave: Mateo 5:9

Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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(Proverbios 22:6)

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