Lo que Dios ve por dentro
- Tesoros en el cielo

- hace 6 días
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Salmos 139:23–24
Camila estaba sentada en su cama con los brazos cruzados.
Había tenido un día difícil.
En la escuela se había enojado con una compañera. Dijo palabras que no debía decir. Luego fingió que no había pasado nada.
—No fue tan grave… —se repetía—. Además, nadie se dio cuenta.
Pero cuando llegó la noche, algo no la dejaba tranquila. Se sentía rara, incómoda, como cuando sabes que algo no estuvo bien aunque nadie te haya regañado.
Su papá entró al cuarto para darle las buenas noches y notó su cara seria.
—¿Qué pasó hoy? —le preguntó con calma.
Camila dudó un poco, pero al final respondió:
—Nada… bueno… sí pasó algo, pero ya no importa.
Su papá se sentó a su lado.
—A veces creemos que si nadie nos vio, no importa —le dijo—. Pero Dios siempre ve el corazón, y lo hace porque nos ama.
Camila bajó la mirada.
—Yo me porté mal… pero no quiero decirlo.
—Hija —respondió su papá—, cuando escondemos lo que sentimos o lo que hicimos, el corazón se va llenando de cosas que pesan. Dios no quiere castigarte, quiere ayudarte a limpiar tu corazón.
Luego tomó la Biblia y leyó despacio un versículo que Camila ya había escuchado antes, pero nunca había entendido así.
Le explicó que la Palabra de Dios es como una luz que entra al corazón y nos muestra lo que necesitamos cambiar, no para avergonzarnos, sino para crecer.
Camila guardó silencio. Pensó en su enojo. En sus palabras. En cómo había fingido que todo estaba bien.
—Papá… —dijo al fin—, creo que Dios me está mostrando que debo arreglar eso.
—Eso es muy valiente —respondió él—. Reconocerlo es el primer paso.
Más tarde, cuando Camila se quedó sola, se sentó en la orilla de la cama. No estaba orgullosa de lo que había hecho, pero tampoco quería seguir escondiéndolo.
Cerró los ojos y habló con Dios desde lo más profundo de su corazón.
Mientras oraba, sintió algo distinto: ya no esa incomodidad pesada, sino una paz tranquila.
Al día siguiente, tomó una decisión difícil pero correcta. Se acercó a su compañera y pidió perdón.
No fue fácil. Su voz tembló. Pero su corazón se sintió ligero.
Camila entendió algo muy importante:
Cuando permites que Dios examine tu corazón, Él no te deja igual… te ayuda a cambiar.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Dios examina tu corazón para ayudarte a cambiar.
¿Alguna vez has hecho algo y fingido que no pasó nada?
¿Cómo se siente el corazón cuando guardamos enojo o palabras malas?
¿Crees que Dios te ama aun cuando te equivocas?
¿Qué puedes hacer cuando sabes que algo no estuvo bien?
Hoy aprendimos que Dios ve nuestro corazón y nos ama tanto que quiere ayudarnos a corregir lo que no está bien dentro de nosotros. A veces pensamos que si nadie nos ve, no importa lo que hacemos o decimos, pero Dios sí lo ve todo. No para castigarnos, sino para guiarnos. Cuando dejamos que la Palabra de Dios examine nuestro corazón, aprendemos a reconocer nuestros errores, a pedir perdón y a crecer. Dios transforma nuestro interior cuando somos sinceros con Él.
🎯 Reto de hoy:
Antes de dormir, piensa si hay algo en tu corazón que necesites hablar con Dios y arreglar.
Recuerda esto:
Dios no quiere un corazón perfecto, quiere un corazón sincero.
Versículo clave: Salmos 139:23–24
Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

Comentarios