Manos que sostienen la obra
- Tesoros en el cielo

- 23 feb
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Filipenses 4:16–17
A Gabriel le gustaba escuchar las historias que el misionero contaba cuando visitaba la iglesia.
Hablaba de lugares lejanos. De niños que nunca habían escuchado de Jesús. De familias que caminaban horas para escuchar una predicación.
Un domingo, el misionero mostró fotos de una pequeña iglesia hecha de madera. Contó que a veces no tenían suficientes Biblias, que viajaban en caminos difíciles y que muchas veces extrañaban a su familia.
Gabriel pensó:
—Debe ser muy difícil vivir así…
Después del culto, vio a sus padres poner una ofrenda especial en el sobre que decía “Misiones”.
—¿Por qué damos dinero para eso? —preguntó curioso.
Su mamá se agachó a su altura.
—Porque ellos dejaron la comodidad para llevar el evangelio a otros. Nosotros no estamos allá… pero podemos sostenerlos desde aquí.
Esa frase se quedó en su mente.
Esa semana, Gabriel recibió algo de dinero que había ahorrado. Pensaba usarlo para comprar algo que quería desde hacía tiempo. Pero recordó al misionero hablando de la necesidad de imprimir más Biblias.
Sintió una lucha por dentro.
—Es mi dinero… —Pero también puedo ayudar…
Nadie lo obligó.
Nadie le dijo cuánto dar.
Esa noche, mientras pensaba, imaginó algo:
¿Y si un niño en otro país escucha por primera vez que Jesús lo ama… gracias a lo que alguien dio?
Gabriel oró:
—Señor, gracias por los misioneros que entregan su tiempo, esfuerzo y sacrificio para llevar Tu palabra a quienes no Te conocen. Ayúdame a valorar su trabajo y a participar con generosidad, entendiendo que dar no es perder, sino sembrar en vidas eternas. Enséñame a sostener Tu obra con amor y obediencia. En el nombre de Jesús, amén.
Al siguiente domingo, Gabriel tomó una parte de sus ahorros y la puso en el sobre de misiones.
No dio todo.
Pero dio con amor.
Mientras lo hacía, entendió algo muy grande:
Los misioneros son los pies que van… pero la iglesia es la mano que sostiene.
Dar para misiones no es perder dinero. Es sembrar en almas.
Ellos sacrifican comodidad, cercanía con parte de su familia, estabilidad… por amor a las personas que aún no conocen a Cristo.
Y nosotros, al sostener sus necesidades, participamos en esa obra.
Es como cuando alguien sostiene una cuerda mientras otro baja a rescatar a alguien. Ambos trabajan juntos.
El misionero va. La iglesia sostiene.
Y Dios usa a todos.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Sostener misiones es sembrar en almas eternas.
¿Has pensado en lo que un misionero deja para servir a Dios?
¿Te gustaría que alguien te ayudara si estuvieras lejos predicando?
¿Qué puedes hacer tú para apoyar la obra misionera?
¿Das con alegría o solo cuando te obligan?
Dar para los misioneros es una forma de participar activamente en la obra de Dios. Ellos dejan seguridad y comodidad para llevar el mensaje de salvación a lugares donde muchos nunca han escuchado el nombre de Jesús. Nosotros, aunque no viajemos, somos parte del esfuerzo cuando oramos y sostenemos sus necesidades. Dios usa nuestros recursos para cumplir Su propósito. Cuando damos con amor, demostramos que entendemos el valor de las almas y que el evangelio es más importante que nuestras comodidades.
🎯 Reto de hoy:
Ora por un misionero y aparta algo, aunque sea pequeño, para apoyar la obra de Dios.
Recuerda esto:
Cuando das para misiones, estás ayudando a que alguien conozca a Jesús.
Versículo clave: Filipenses 4:16–17
Pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

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