Dios quiere que vivamos en paz
Romanos capítulo 12 versículo 18, dice:
“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” (RVR1960)
Dios es un Dios de paz y amor. Por eso, en una familia que quiere agradarle, los hermanos deben aprender a amarse, perdonarse y solucionar sus diferencias sin convertir cada problema en una pelea. Tener hermanos no significa que nunca habrá desacuerdos; significa aprender qué hacer cuando aparecen. Dios no quiere que vivamos guardando enojo, creando enemistades o buscando constantemente quién gana una discusión.
Una tarde, dos hermanos estaban jugando cuando comenzaron a discutir porque ambos querían usar el mismo juguete.
—¡Yo lo tenía primero!
—¡Pero tú siempre lo usas!
En pocos segundos comenzaron a levantar la voz.
Uno de ellos estaba a punto de quitarle el juguete por la fuerza cuando recordó algo que había aprendido en la iglesia:
—Dios quiere que yo busque la paz.
Entonces bajó la voz y dijo:
—No quiero que peleemos. Yo juego unos minutos y después te toca a ti.
Su hermano también se tranquilizó.
—Está bien. Perdón por gritarte.
El problema seguía siendo el mismo: ambos querían el juguete. Pero ahora habían decidido resolverlo sin convertirse en enemigos por algo tan pequeño.
Es parecido a dos manos que pertenecen al mismo cuerpo. No tendría sentido que una intentara lastimar constantemente a la otra, porque ambas forman parte de algo que necesita trabajar unido. Los hermanos también pertenecen a una misma familia y deben aprender a cuidarse, ayudarse y buscar la paz.
Jesús dijo: “Bienaventurados los pacificadores”. Un pacificador no es alguien que nunca tiene problemas, sino alguien que procura detener los pleitos en lugar de aumentarlos. Eso significa aprender a decir “perdón”, compartir, esperar, hablar con calma y algunas veces ceder por amor.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy:
Dios no quiere que entre hermanos crezcan los pleitos, el rencor y la enemistad. Él quiere que aprendamos a vivir en paz, amarnos y perdonarnos. Cuando tengas un problema con tu hermano, no pienses primero en ganar la pelea; piensa en cómo puedes resolverla de una manera que agrade a Dios.
¿Por qué comenzaron a discutir los hermanos?
¿Qué decidió hacer uno de ellos para detener la pelea?
¿Ser pacificador significa que nunca tendremos desacuerdos?
¿Qué puedes hacer la próxima vez que comience una pelea con tu hermano o hermana?
Reflexión: Tu hermano no es tu enemigo. Puede haber diferencias entre ustedes, pero el amor debe ser más grande que el pleito. Dios se agrada cuando decides perdonar, hablar con amor y buscar la paz.
🎯 Reto de hoy: Si tienes algún enojo con tu hermano o hermana, busca hoy la oportunidad de hacer las paces. Si necesitas pedir perdón, hazlo. Y cuando aparezca el próximo desacuerdo, recuerda:
“Yo quiero ser un pacificador.”
Versículo clave: Romanos 12:18
“Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.” (RVR1960)
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