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Dale a Dios el primer lugar aun en la enfermedad

7 sept
3 min de lectura


Salmos capítulo 122 versículo 1, dice:


“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.” (RVR1960)


Cuando estamos enfermos, naturalmente queremos descansar. Hay enfermedades en las que debemos quedarnos en casa, especialmente si tenemos fiebre, vómitos, mucha debilidad o podemos contagiar a otras personas. Pero también puede haber ocasiones en las que solamente tenemos un malestar leve y podemos decidir, junto con nuestros padres, si estamos en condiciones de asistir a la iglesia.


Un domingo por la mañana, un niño despertó sintiéndose un poco mal. Tenía algo de dolor de cabeza y no se sentía con la misma energía de siempre.


Su mamá le preguntó:


—¿Quieres quedarte descansando?


El niño se quedó pensando y respondió:


—Mamá, si me quedo en casa probablemente también voy a sentirme mal. Si tú crees que puedo ir sin hacerme daño ni contagiar a nadie, prefiero ir a la iglesia. Quiero escuchar la

Palabra de Dios.


Su mamá comprobó que no tenía fiebre ni señales de una enfermedad contagiosa y decidió que podían asistir.


Durante la reunión, el niño no corrió ni jugó como normalmente hacía. Se sentó tranquilamente junto a sus padres.


Cantó, oró y escuchó la enseñanza.


Al terminar dijo:


—Todavía me siento un poquito mal, pero estoy contento de haber venido.


Su mamá respondió:


—Hoy demostraste que buscar a Dios también es importante para ti cuando las cosas no son cómodas.


Tal vez Dios podía hacer que se sintiera mejor, o quizá necesitaría regresar a casa y continuar descansando. El niño no había ido para obligar a Dios a sanarlo ni para ganarse su favor. Había ido porque amaba a Dios y quería darle un lugar importante incluso en un día difícil.


Es parecido a una planta que dirige sus hojas hacia la luz incluso en un día nublado.


Nosotros también podemos dirigir nuestro corazón hacia Dios cuando estamos atravesando momentos difíciles.


Y recuerda algo muy importante: si estás verdaderamente enfermo o puedes contagiar a otras personas, quedarte en casa no significa que ames menos a Dios. Puedes descansar, orar y escuchar su Palabra desde allí. Dios también ve el corazón del niño que desea congregarse pero responsablemente debe permanecer en casa.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Aprende a darle a Dios el primer lugar incluso cuando no te sientas completamente bien. Si solamente tienes un malestar leve y tus padres consideran que puedes asistir sin poner en riesgo tu salud ni la de otros, puedes decidir congregarte aunque no sea el día más cómodo. Y si realmente necesitas quedarte en casa, también puedes seguir buscando a Dios desde allí.


  • ¿Por qué el niño pensó en quedarse en casa?

  • ¿Por qué finalmente decidió asistir a la iglesia?

  • ¿Fue a la iglesia para obligar a Dios a sanarlo?

  • ¿Cómo puedes seguir poniendo a Dios primero si estás demasiado enfermo para congregarte?


Reflexión: Es fácil buscar a Dios cuando todo está bien. También podemos demostrar cuánto lo valoramos cuando atravesamos momentos difíciles. En la salud y en la enfermedad, mantén tu corazón cerca de Dios.


 🎯 Reto de hoy: Aprende a decir: “Señor, me sienta bien o me sienta mal, quiero seguir buscándote y darte el primer lugar.”


Versículo clave: Salmos 122:1

“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.” (RVR1960)


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖

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