Dale a Dios el primer lugar aun en la enfermedad
Salmos capítulo 122 versículo 1, dice:
“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.” (RVR1960)
Cuando estamos enfermos, naturalmente queremos descansar. Hay enfermedades en las que debemos quedarnos en casa, especialmente si tenemos fiebre, vómitos, mucha debilidad o podemos contagiar a otras personas. Pero también puede haber ocasiones en las que solamente tenemos un malestar leve y podemos decidir, junto con nuestros padres, si estamos en condiciones de asistir a la iglesia.
Un domingo por la mañana, un niño despertó sintiéndose un poco mal. Tenía algo de dolor de cabeza y no se sentía con la misma energía de siempre.
Su mamá le preguntó:
—¿Quieres quedarte descansando?
El niño se quedó pensando y respondió:
—Mamá, si me quedo en casa probablemente también voy a sentirme mal. Si tú crees que puedo ir sin hacerme daño ni contagiar a nadie, prefiero ir a la iglesia. Quiero escuchar la
Palabra de Dios.
Su mamá comprobó que no tenía fiebre ni señales de una enfermedad contagiosa y decidió que podían asistir.
Durante la reunión, el niño no corrió ni jugó como normalmente hacía. Se sentó tranquilamente junto a sus padres.
Cantó, oró y escuchó la enseñanza.
Al terminar dijo:
—Todavía me siento un poquito mal, pero estoy contento de haber venido.
Su mamá respondió:
—Hoy demostraste que buscar a Dios también es importante para ti cuando las cosas no son cómodas.
Tal vez Dios podía hacer que se sintiera mejor, o quizá necesitaría regresar a casa y continuar descansando. El niño no había ido para obligar a Dios a sanarlo ni para ganarse su favor. Había ido porque amaba a Dios y quería darle un lugar importante incluso en un día difícil.
Es parecido a una planta que dirige sus hojas hacia la luz incluso en un día nublado.
Nosotros también podemos dirigir nuestro corazón hacia Dios cuando estamos atravesando momentos difíciles.
Y recuerda algo muy importante: si estás verdaderamente enfermo o puedes contagiar a otras personas, quedarte en casa no significa que ames menos a Dios. Puedes descansar, orar y escuchar su Palabra desde allí. Dios también ve el corazón del niño que desea congregarse pero responsablemente debe permanecer en casa.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Aprende a darle a Dios el primer lugar incluso cuando no te sientas completamente bien. Si solamente tienes un malestar leve y tus padres consideran que puedes asistir sin poner en riesgo tu salud ni la de otros, puedes decidir congregarte aunque no sea el día más cómodo. Y si realmente necesitas quedarte en casa, también puedes seguir buscando a Dios desde allí.
¿Por qué el niño pensó en quedarse en casa?
¿Por qué finalmente decidió asistir a la iglesia?
¿Fue a la iglesia para obligar a Dios a sanarlo?
¿Cómo puedes seguir poniendo a Dios primero si estás demasiado enfermo para congregarte?
Reflexión: Es fácil buscar a Dios cuando todo está bien. También podemos demostrar cuánto lo valoramos cuando atravesamos momentos difíciles. En la salud y en la enfermedad, mantén tu corazón cerca de Dios.
🎯 Reto de hoy: Aprende a decir: “Señor, me sienta bien o me sienta mal, quiero seguir buscándote y darte el primer lugar.”
Versículo clave: Salmos 122:1
“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.” (RVR1960)
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