Cuidado con querer lo que no es tuyo
- Tesoros en el cielo

- 26 mar
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Lucas 12:15
En una escuela muy ordenada estudiaba un niño llamado Sebastián. Tenía diez años y le gustaban mucho los juguetes, especialmente los nuevos y llamativos.
Un lunes, un compañero llamado Bruno llegó con algo que llamó la atención de todos.
Era un carrito a control remoto.
No era un carrito cualquiera.
Tenía luces, hacía sonidos y podía girar muy rápido.
Todos los niños se acercaron.
—¡Está increíble! —decían.
Sebastián también se acercó.
Sus ojos brillaron al verlo.
—Quisiera uno así… —pensó.
Durante todo el recreo, no dejó de mirar el carrito.
Bruno lo manejaba feliz, mientras los demás observaban.
Pero algo comenzó a pasar en el corazón de Sebastián.
Ya no solo le gustaba el carrito…
lo quería para él.
Mientras regresaba al salón pensaba:
“¿Por qué él sí y yo no?”
“Yo también debería tener uno así…”
“Ojalá fuera mío…”
Ese pensamiento no se iba.
Al salir de clases, mientras todos guardaban sus cosas, el carrito estaba sobre la mesa.
Bruno había salido un momento.
Sebastián lo vio.
Se quedó mirando.
Nadie estaba cerca.
Su corazón comenzó a latir más rápido.
Pensó:
“Si lo guardo rápido en mi mochila…”“Nadie se dará cuenta…”
Por un momento, dio un paso hacia la mesa.
Pero algo dentro de él lo detuvo.
Sentía una incomodidad.
Sabía que eso no estaba bien.
Recordó algo que había escuchado en casa:
“No todo lo que deseas debes tomarlo.”
Sebastián se quedó quieto.
Se alejó un poco.
Se sentó en su lugar.
Bajó la cabeza.
Y en silencio habló con Dios.
—Señor… estoy sintiendo ganas de quedarme con algo que no es mío. Sé que está mal, pero no dejo de pensarlo. Ayúdame a estar contento con lo que tengo y a no desear lo que no me pertenece. En el nombre de Jesús, amén.
Se quedó en silencio.
Respiró profundo.
Poco a poco, ese deseo comenzó a disminuir.
Cuando Bruno regresó, tomó su carrito y lo guardó.
Sebastián lo miró.
Esta vez, ya no con deseo… sino con tranquilidad.
Días después, algo cambió.
Sebastián comenzó a disfrutar más lo que tenía.
Jugaba con sus propios juguetes.
Agradecía lo que había en casa.
Y entendió algo que nunca olvidaría:
cuando aprendes a estar contento, dejas de desear lo que no es tuyo.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Desear lo que no es tuyo puede llevarte a hacer lo incorrecto.
¿Alguna vez has querido algo que otra persona tenía?
¿Cómo te sentiste en ese momento?
¿Qué pensaste?
¿Crees que ese deseo puede llevar a tomar malas decisiones?
La codicia es cuando no solo vemos algo que nos gusta…
sino que empezamos a desearlo de una manera incorrecta.
No es malo que algo nos guste.
Pero sí es peligroso cuando nuestro corazón dice:
“Lo quiero aunque no sea mío.”
Ese deseo puede crecer.
Puede llevar a la envidia.
Y después a hacer cosas incorrectas.
Por eso la Biblia nos advierte que tengamos cuidado.
La verdadera felicidad no está en tener más cosas.
Está en aprender a estar contentos.
Cuando agradecemos lo que tenemos, nuestro corazón está en paz.
No necesitamos lo de otros.
No sentimos esa presión.
Y vivimos con tranquilidad.
🎯 Reto de hoy:
Hoy piensa en todo lo que tienes.
Tu familia.
Tus cosas.
Tus bendiciones.
Y da gracias a Dios por ello.
Recuerda esto:
Un corazón agradecido es un corazón en paz.
Versículo clave: Lucas 12:15
Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.
¿Qué es la avaricia?
La avaricia es cuando una persona quiere tener más y más cosas, incluso cosas que no necesita o que no son suyas.
Es Hora de Orar...
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Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
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