Cuando la Palabra de Dios revela el corazón
- Tesoros en el cielo

- hace 7 días
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Lectura bíblica: Hebreos 4:12
Había cosas que Andrés no quería revisar.
No eran visibles.
No eran ruidos.
No eran acciones grandes.
Eran cosas que estaban dentro de su corazón.
Andrés seguía haciendo lo correcto por fuera. Iba a la iglesia. Oraba de vez en cuando. Respondía bien cuando lo veían.
Pero por dentro había algo distinto.
Enojo guardado.
Orgullo silencioso.
Pensamientos que no agradaban a Dios.
Actitudes que nadie notaba.
—Mientras nadie se dé cuenta… —pensaba—, todo está bien.
Un día, durante un tiempo a solas, abrió la Biblia sin muchas ganas. Leyó rápido. Sin atención. Sin reflexión.
Pero un versículo lo detuvo.
Sintió incomodidad.
Sintió resistencia.
Sintió que la Palabra lo estaba señalando directamente.
—Eso no es para mí… —pensó—.—Eso es para otros…
Ese fue su momento de fracaso.
No porque leyera mal,sino porque cerró su corazón.
Cerró la Biblia.
Cambió de actividad.
Evitó pensar.
Pero la inquietud no se fue.
Horas después, Andrés se dio cuenta de algo: seguía inquieto porque la Palabra había tocado algo real.
—Tal vez no quiero examinar mi corazón… —reconoció——porque tengo miedo de lo que Dios va a mostrar.
Esa noche, volvió a abrir la Biblia. Esta vez, despacio. Con honestidad.
—Señor… —dijo—, hoy me presento delante de Ti con un corazón sincero. Examíname con tu Palabra y muéstrame lo que no te agrada, aunque me incomode. No quiero esconder nada delante de Ti. Límpiame, corrígeme y transfórmame para vivir conforme a tu voluntad. Te entrego mis pensamientos, mis actitudes y mis decisiones, confiando en que Tú siempre obras para bien. En el nombre de Jesús, amén.
Leyó nuevamente y entendió algo claro:
La Palabra de Dios no hiere para destruir, hiere para sanar.
Dios no estaba señalándolo para avergonzarlo, sino para limpiarlo.
Andrés dejó de justificarse. Reconoció lo que había guardado. Pidió perdón.Decidió cambiar.
Ese fue su momento de victoria.
No porque se sintiera perfecto, sino porque permitió que Dios examinara su corazón.
Desde ese día, Andrés ya no leía la Biblia solo para cumplir. La leía para dejarse corregir. Para crecer. Para alinearse con Dios.
Y aprendió una verdad que marcó su vida:
El corazón que no se examina se endurece, pero el corazón que se somete a la Palabra es transformado por Dios.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: La Palabra de Dios revela lo que hay en el corazón para transformarlo.
¿Lees la Biblia solo por costumbre o para aprender?
¿Has sentido que un versículo habla directamente a ti?
¿Te has resistido a cambiar algo que Dios te muestra?
¿Estás dispuesto a dejar que Dios examine tu corazón?
Hoy aprendimos que examinar nuestro corazón con la Palabra de Dios es necesario para crecer espiritualmente. Muchas veces preferimos no mirar lo que hay dentro porque nos incomoda reconocer actitudes, pensamientos o emociones que no agradan a Dios. Sin embargo, la Palabra no nos examina para condenarnos, sino para limpiarnos y guiarnos. Cuando permitimos que Dios revele lo que hay en nuestro corazón, Él nos da la oportunidad de arrepentirnos, cambiar y vivir con libertad. La verdadera victoria espiritual comienza cuando dejamos de huir y decidimos ser honestos delante de Dios.
🎯 Reto de hoy:
Lee un versículo y pídele a Dios que te muestre qué necesita cambiar en tu corazón.
Recuerda esto:
La Palabra de Dios no acusa, restaura al que se deja enseñar.
Versículo clave: Hebreos 4:12
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
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Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
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