Recibe con amor a los niños nuevos
Romanos capítulo 15 versículo 7, dice:
“Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.” (RVR1960)
Cuando un niño llega por primera vez a la iglesia puede sentirse nervioso. Quizá no conoce a nadie, no sabe dónde sentarse o piensa que nadie querrá hablar con él. En ese momento, algo tan sencillo como una sonrisa, un saludo o una invitación para jugar puede hacer una gran diferencia. Ser amigable con los niños nuevos también puede ser una manera de servir a Dios.
Un domingo llegó un niño nuevo a la iglesia. Mientras los demás conversaban con sus amigos, él permaneció sentado solo.
Uno de los niños del grupo lo vio y pensó:
—Yo podría seguir jugando con mis amigos… pero él no conoce a nadie.
Entonces se acercó.
—Hola, ¿cómo te llamas? Ven, puedes sentarte con nosotros.
Durante la clase le mostró dónde encontrar el pasaje en su Biblia y después lo invitó a jugar con los demás.
Cuando terminó la reunión, el niño nuevo le dijo a su mamá:
—¿Podemos regresar el próximo domingo? Me gustó mucho estar aquí.
Con el paso de las semanas siguió asistiendo, comenzó a aprender más de la Biblia y a conocer mejor a Jesús.
El otro niño comprendió algo maravilloso: él también podía tener un ministerio. No necesitaba ser adulto, predicar desde un púlpito o dirigir una clase. Podía servir a Dios haciendo que otros niños se sintieran recibidos y acompañándolos mientras aprendían de Él.
Es parecido a un grupo de pingüinos que permanece unido y permite que otros encuentren protección dentro del grupo. En la iglesia tampoco debemos formar grupos que hagan sentir afuera a quien acaba de llegar. Debemos abrir espacio y recibir a otros con amor.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Tú también puedes tener un ministerio siendo amigable con los niños nuevos que llegan a la iglesia. Un saludo, sentarte con ellos, invitarlos a jugar o ayudarlos durante la clase puede hacer que se sientan bienvenidos y quieran regresar para seguir aprendiendo de Dios.
¿Cómo crees que se sentía el niño cuando llegó por primera vez?
¿Qué hizo el otro niño para hacerlo sentir bienvenido?
¿Por qué ser amigable con los niños nuevos también puede ser un ministerio?
¿Qué podrías hacer la próxima vez que veas a un niño nuevo en tu iglesia?
Reflexión: Nunca ignores al niño que llega solo o que todavía no tiene amigos. Dios puede usar tu amistad para hacer que alguien se sienta bienvenido en su iglesia y tenga la oportunidad de seguir creciendo espiritualmente.
🎯 Reto de hoy: La próxima vez que llegue un niño nuevo a tu iglesia, acércate primero. Pregúntale su nombre, preséntalo con tus amigos y hazle saber con tus acciones: “Aquí hay un lugar para ti.”
Versículo clave: Romanos 15:7
“Por tanto, recibíos los unos a los otros, como también Cristo nos recibió, para gloria de Dios.” (RVR1960)
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