top of page

Cuando el miedo quiere detenerte

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 21 feb
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica: 2 Timoteo 1:7


A Elías le gustaba participar en la iglesia.


Cantaba fuerte y siempre levantaba la mano cuando el maestro hacía preguntas.

Pero un domingo le pidieron algo que lo dejó paralizado.


—Elías, ¿te gustaría dirigir la oración la próxima semana? —le preguntó el maestro.


Su corazón empezó a latir rápido.


Pensó en todos mirándolo.

Pensó en equivocarse.

Pensó en que alguien se riera.


Sonrió nervioso y dijo:


—Lo voy a pensar…


Esa semana casi no habló del tema.

Por dentro sentía algo que no sabía explicar.

No era solo nervios.


Era miedo.


—¿Y si me equivoco? —¿Y si no me salen las palabras? —¿Y si no soy capaz?


El domingo llegó… y Elías dijo que no.


Se sentó en su lugar con un nudo en el estómago.


Mientras otro niño oraba, él pensaba:


—Yo quería servir… pero el miedo me ganó.


Esa tarde su papá lo notó pensativo.


—¿Qué pasó, hijo?


Elías habló con sinceridad.


—Tenía miedo…


Su papá lo escuchó y luego abrió la Biblia.


—El temor no viene de Dios. Dios no pone miedo para paralizarnos. Cuando el miedo nos detiene de hacer lo correcto, no viene de Él.


Elías levantó la mirada.


—Pero sí sentí miedo…


—Sentir miedo puede pasar —le explicó su papá—. Pero creerle más al miedo que a Dios… eso es confiar más en el problema que en el Señor.


Esa frase le quedó dando vueltas.


Esa noche oró diferente.


No pidió que desapareciera el miedo.


Pidió confiar más en Dios.


—Señor, a veces siento miedo y dejo que ese temor me detenga. Perdóname cuando confío más en lo que veo que en Tu poder. Ayúdame a recordar que Tú eres más grande que todo lo visible e invisible, y que nada puede vencer Tu fuerza. Dame valor para servirte y confianza para caminar contigo sin dejar que el miedo gobierne mi corazón. En el nombre de Jesús, amén.


La siguiente semana, cuando volvieron a preguntar quién quería orar… su mano tembló un poco… pero la levantó.


Su voz no fue perfecta.

Se equivocó en una palabra.

Pero terminó la oración.


Cuando regresó a su asiento, no sintió vergüenza.


Sintió paz.


Entendió algo que nunca olvidaría:


El miedo puede aparecer… pero Dios es más grande.


Y cuando sabemos que Dios es mayor que todo lo visible y lo invisible… el temor deja de gobernar nuestro corazón.


El temor es un obstáculo cuando olvidamos quién está con nosotros. Pero cuando recordamos que Dios es poderoso, el miedo pierde fuerza.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: El miedo se debilita cuando confías en el poder de Dios.


  • ¿Hay algo que no haces por miedo?

  • ¿El miedo te ha detenido de hacer lo correcto alguna vez?

  • ¿Confías más en el problema o en Dios cuando sientes temor?

  • ¿Qué puedes hacer cuando el miedo quiere dominar tu corazón?


El temor no proviene de Dios cuando nos paraliza o nos impide servirle. Dios es más grande que cualquier situación, problema o pensamiento que intente asustarnos. Cuando el miedo domina nuestro corazón, muchas veces es porque estamos confiando más en nuestras fuerzas que en el poder de Dios. Confiar en Dios significa recordar que Él es más fuerte que cualquier circunstancia visible o invisible. Si Dios nos llama a hacer algo correcto, Él también nos dará la fuerza para hacerlo. El temor se vence cuando elegimos confiar.


 🎯 Reto de hoy:

Si hay algo bueno que has dejado de hacer por miedo, ora y da un pequeño paso confiando en Dios.


Recuerda esto:

Dios es más grande que cualquier temor.


Versículo clave: 2 Timoteo 1:7

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Cuando haces lo correcto aunque nadie te vea

Lectura bíblica: Colosenses 3:23 A Mateo  le gustaba ayudar en la casa. A veces barría el patio, otras veces acomodaba sus juguetes. Pero un día pasó algo que lo puso a pensar. Su mamá había salido un

 
 
 
El tiempo que no vuelve

Lectura bíblica: Efesios 5:15–16 A Nicolás  le gustaba mucho usar la tablet. Al principio solo la usaba un rato para ver videos o jugar. Pero poco a poco ese rato se volvió más largo. Después de la es

 
 
 
La bendición que dejé pasar

Lectura bíblica: Mateo 6:33 A Samuelito  le gustaba jugar desde que despertaba. Saltaba de la cama directo a buscar sus juguetes. Si tenía tiempo libre, prendía la televisión. Si terminaba la tarea, c

 
 
 

Comentarios


Desde nuestro ministerio familiar, trabajamos con amor para ayudarte a crecer espiritualmente.

¡Dios te bendiga y te acompañe en cada paso!

Contacto

c8748cef-fdad-4835-8d22-6a680b4a8076.png

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
(Proverbios 22:6)

bottom of page