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Venciendo la pereza

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 27 sept 2025
  • 4 Min. de lectura

Lectura bíblica: Proverbios 6: 6-8


Mateo era un niño muy simpático, pero tenía un problema que le causaba muchos enredos: ¡era demasiado flojo! Cada mañana, cuando su mamá lo llamaba para levantarse, él se daba la vuelta en la cama y decía con voz soñolienta:


—Cinco minutitos más, mamá…


Pero esos cinco minutos se convertían en veinte, y cuando por fin se levantaba, ya iba corriendo tarde a la escuela. Su mamá lo ayudaba a ponerse los zapatos mientras él bostezaba y se quejaba de todo.


En la escuela, Mateo era muy inteligente, pero casi nunca entregaba sus tareas a tiempo. Siempre decía lo mismo:


—Las haré después.


Y ese “después” casi nunca llegaba. Prefería mirar caricaturas o jugar videojuegos antes que abrir sus cuadernos.


Un día, la maestra avisó que habría una exposición importante. Cada alumno debía preparar una cartulina con información y presentarla frente a todos. Mateo pensó:


—Tengo varios días para hacerlo. Lo haré el sábado.


Pero el sábado prefirió dormir hasta tarde. El domingo después del culto se durmió todo el día y cuando llegó el lunes, ¡ni siquiera había empezado!En la escuela, mientras todos sus compañeros mostraban sus trabajos con orgullo, Mateo se quedó sentado, mirando al suelo. La maestra lo llamó con tristeza:


—Mateo, ¿por qué no hiciste tu exposición?


Él bajó la cabeza y respondió en voz baja:


—Se me olvidó…


Pero en el fondo sabía que no era olvido, era pereza. Ese día se sintió muy mal. Al llegar a casa, su mamá le habló con ternura:


—Hijo, la flojera parece algo pequeño, pero poco a poco te roba las bendiciones. Dios nos enseña que debemos ser responsables y trabajar con alegría.


Esa noche, Mateo se fue a dormir pensativo. Recordó un versículo que había escuchado en su clase bíblica: Proverbios 13:4 —“El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los diligentes será prosperada.”


Pensó en lo que significaba: los que son flojos solo sueñan con tener éxito, pero los que se esfuerzan lo logran. Por primera vez entendió que la pereza no solo lo hacía fallar en la escuela, sino también lo alejaba del plan que Dios tenía para él.


Al día siguiente tomó una decisión diferente. Se levantó temprano, se vistió sin que su mamá lo llamara tres veces y llegó a la escuela a tiempo. Por la tarde, antes de jugar, se sentó a hacer su tarea. Al principio le costó mucho concentrarse, pero al terminar sintió algo nuevo: satisfacción.


Los días pasaron, y Mateo comenzó a notar los resultados. Sus calificaciones mejoraron, su maestra lo felicitó y su mamá sonrió al ver que estaba cambiando. Un día, mientras ayudaba a su papá a limpiar el patio, pensó:


—No me gusta mucho trabajar, pero me siento bien haciéndolo.


Su papá le puso una mano en el hombro y le dijo:


—¿Ves, hijo? Cuando trabajamos con alegría, también honramos a Dios.


Desde entonces, cada vez que Mateo sentía flojera, recordaba el versículo que había aprendido y decía para sí mismo:


—No quiero que la pereza me quite lo que Dios tiene para mí.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Dios bendice a quien vence la pereza y se esfuerza.


  • ¿Qué cosas sueles dejar para después por flojera?

  • ¿Cómo puedes vencer la pereza en tu día a día?

  • ¿Qué sentiría Dios si te esfuerzas y haces todo con alegría?


La pereza puede parecer algo pequeño, pero con el tiempo se convierte en una gran barrera que nos impide avanzar. Cuando dejamos todo para “después”, no solo perdemos tiempo, también dejamos pasar las oportunidades que Dios nos da cada día para crecer, aprender y ser de bendición. El enemigo usa la flojera para distraernos y alejarnos del propósito de Dios, porque sabe que un corazón perezoso no logra lo que el Señor planeó.


Dios nos llama a ser diligentes, esforzados y alegres en todo lo que hacemos, porque el trabajo con amor también es una forma de adorarlo. Ser diligente no es solo hacer las cosas rápido, sino hacerlas con un corazón dispuesto y agradecido. Cada vez que vencemos la flojera y cumplimos nuestras responsabilidades, demostramos obediencia y madurez espiritual.


Así como Mateo aprendió que la pereza le estaba robando su alegría y sus logros, nosotros también debemos entender que cuando nos esforzamos, no lo hacemos solo para obtener buenas calificaciones o cumplir tareas, sino para honrar a Dios con nuestro tiempo y nuestras acciones. El Señor bendice a los hijos trabajadores, los llena de gozo y los ayuda a alcanzar todo lo que sueñan.


Cuando luchas contra la pereza y decides actuar, estás diciendo: “Señor, quiero agradarte con lo que hago.”Y ese tipo de actitud, Dios siempre la recompensa.


Versículo clave: Proverbios 6:6-8

Ve a la hormiga, oh perezoso, mira sus caminos, y sé sabio;

La cual no teniendo capitán, ni gobernador, ni señor,

Prepara en el verano su comida,

Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento.”


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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(Proverbios 22:6)

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