Una iglesia que ora, crece unida
- Tesoros en el cielo

- 15 dic
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Colosenses 4:2
Andrés amaba ir a la iglesia. Le gustaban los cantos, ver a sus amigos y escuchar las historias bíblicas. Pero había algo que nunca había pensado con atención:
¿Quién ora por la iglesia?
Un domingo, después del servicio, Andrés escuchó a unos adultos comentar:
—Hay poca gente hoy… —La iglesia necesita crecer… —Antes había más unidad…
Esas palabras se quedaron dando vueltas en su cabeza.
En el camino a casa, Andrés le preguntó a su mamá:
—Mamá, ¿por qué dicen que la iglesia necesita crecer?
Su mamá lo miró con calma y respondió:
—Porque la iglesia no solo crece con personas… crece con oración.
Andrés frunció el ceño.
—¿Cómo que con oración?
Ya en casa, su mamá lo sentó en la sala, tomó la Biblia y la abrió en Colosenses 4:2.
—Escucha lo que dice Dios —le dijo.
Leyó despacio:
“Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.”
Luego explicó:
—Hijo, cuando oramos por la iglesia, Dios la fortalece. La oración trae unidad, amor, paz y crecimiento. Sin oración, la iglesia se debilita; con oración, la iglesia se levanta.
Andrés guardó silencio, pensando.
—¿Y yo puedo orar por la iglesia? —preguntó.
Su mamá sonrió.
—Claro que sí. Todos podemos orar. Dios escucha las oraciones grandes… y también las sencillas.
Esa noche, antes de dormir, Andrés recordó a su iglesia: los niños, los jóvenes, los pastores, los servidores.
Por primera vez, no oró solo por él.
—Señor, gracias por la iglesia que nos has dado. Te pido que la cuides, la fortalezcas y la llenes de amor y unidad. Bendice a los pastores, a los líderes y a cada familia. Ayúdanos a crecer juntos en armonía y a buscarte siempre en oración. En el nombre de Jesús, amén.
Los días pasaron.
En el siguiente servicio, Andrés miró todo diferente.
Vio a los maestros enseñando.
Vio a los músicos cantando.
Vio a personas nuevas sentadas al fondo.
—Tal vez Dios sí está escuchando —pensó.
Un domingo, su mamá le preguntó:
—¿Por qué oras ahora todas las noches?
Andrés respondió con una sonrisa:
—Porque quiero que mi iglesia crezca… pero unida y en paz.
Su mamá lo abrazó y dijo:
—Eso es entender el corazón de Dios.
Con el tiempo, Andrés aprendió algo muy importante:
Una iglesia no crece solo con más personas… crece cuando hay oración, amor y armonía.
Y entendió que orar por la iglesia es cuidarla, porque la iglesia es la familia que Dios nos regaló.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: La oración hace crecer a la iglesia.
¿Oras alguna vez por tu iglesia?
¿Has pensado que la iglesia también necesita oración?
¿Te gustaría que tu iglesia esté unida y en paz?
¿Puedes orar hoy por tu iglesia?
Hoy aprendimos que la iglesia necesita oración para crecer sana y unida. Orar por la iglesia no es solo pedir que lleguen más personas, sino pedir que haya amor, respeto, unidad y paz entre todos. La oración fortalece a los pastores, anima a los servidores y protege a la congregación. Cuando oramos por nuestra iglesia, participamos en la obra de Dios y ayudamos a que su familia crezca en armonía. Una iglesia que ora permanece firme, unida y bendecida.
🎯 Reto de hoy:
Ora hoy por tu iglesia, por los pastores y por todas las personas que sirven en ella.
Recuerda esto:
La iglesia crece cuando oramos por ella juntos.
Versículo clave: Colosenses 4:2
Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias.
Es Hora de Orar...
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¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
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