Un corazón frío… también lastima
- Tesoros en el cielo

- 1 dic
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Lectura bíblica: Proverbios 18:24
Emilio no era grosero. No gritaba, no insultaba, no golpeaba…Pero tenía un problema que muchos notaban sin él darse cuenta:
Era demasiado frío. Demasiado seco. Demasiado distante.
Cuando alguien lo saludaba, él respondía con un leve movimiento de cabeza. Si un compañero le preguntaba algo, respondía con monosílabos:“sí”, “no”, “ajá”.
Cuando su familia quería convivir, él prefería estar encerrado en su habitación, sin hablar, sin sonreír, sin mostrar interés por nadie.
Y aunque él pensaba que su actitud era “normal”, lo cierto era que su frialdad estaba hirviendo lentamente sus relaciones.
Un día, en el recreo, dos niños estaban hablando de él sin saber que Emilio estaba cerca.
—Es que Emilio siempre es bien serio —dijo uno. —Sí, parece que ni quiere amigos —respondió el otro.
Esas palabras se clavaron en el corazón de Emilio como espinas. No sabía que los demás lo percibían así. No sabía que su frialdad estaba construyendo muros que nadie podía traspasar.
Esa tarde llegó a casa más callado de lo normal. Su mamá lo vio triste y lo llamó:
—Hijo, ven, cuéntame… ¿qué pasó?
Emilio dudó, pero finalmente dijo:
—Creo que la gente piensa que soy muy frío… que no quiero tener amigos… y eso me hace sentir mal.
Su mamá lo abrazó con amor y le dijo:
—Ven, quiero enseñarte algo.
Abrió su Biblia en Proverbios 18:24 y leyó:
“El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo…”
Luego añadió:
—Hijo, a veces no nos damos cuenta, pero nuestra actitud habla más fuerte que nuestras palabras. La frialdad puede llegar a herir, porque hace que otros se sientan rechazados, ignorados o poco importantes. Si quieres tener buenos amigos, necesitas calidez. Una sonrisa, una palabra amable, un gesto sencillo… eso cambia todo.
Emilio escuchó en silencio.
Su mamá continuó:
—Sé que no lo haces por mala intención, pero ser frío es como tener el corazón cubierto con una capa de hielo. Ese hielo no solo te aísla a ti… también lastima a quienes intentan acercarse. Dios quiere que tu corazón sea cálido, amable y dispuesto a conectar con otros.
Emilio sintió un nudo en la garganta.
—Pero mamá… ¿y si no sé cómo cambiar?
Ella le sonrió y respondió:
—Dios puede ayudarte. No tienes que convertirte en alguien exageradamente efusivo. Solo necesitas abrir un poquito tu corazón. Deja que Dios derrita ese hielo con Su amor.
Esa noche, en su habitación, Emilio oró con sinceridad:
—Señor… yo no quiero ser frío. Ayúdame a mostrar cariño. Dame un corazón cálido. En el nombre de Jesús, amén.
Al día siguiente decidió intentar algo diferente.
Cuando llegó a la escuela, un niño lo saludó. Normalmente habría respondido con un “ajá”, pero ese día sonrió y dijo:
—Hola, ¿cómo estás?
El niño se sorprendió, pero sonrió también.
En el recreo, Emilio vio a un compañero solo y se acercó:
—¿Puedo sentarme contigo?
Ese simple gesto abrió una conversación que nunca hubiera ocurrido antes.
Por la tarde, cuando su mamá le preguntó cómo le había ido, él respondió:
—Bien, mamá… creo que ser amable sí hace la diferencia. Me sentí mejor… y los demás también.
Su mamá le acarició la cabeza y dijo:
—Lo ves, hijo… Dios está derritiendo tu corazón frío y lo está convirtiendo en uno lleno de luz.
Con el paso de los días, Emilio notó cambios pequeños pero poderosos:
Un saludo sincero.
Una sonrisa.
Un “¿cómo estás?” verdadero.
Un “¿necesitas ayuda?” espontáneo.
No se transformó de la noche a la mañana, pero día a día su corazón se volvió más cálido.
Y descubrió una verdad que jamás olvidaría:
La frialdad construye muros…la amabilidad construye puentes. Y Dios quiere que vivamos construyendo puentes.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: La frialdad aleja; la amabilidad acerca.
¿Estás siendo frío sin darte cuenta?
¿Tu actitud construye muros o puentes?
¿Los demás sienten calidez cuando te acercas?
¿Estás reflejando el amor de Dios en tu trato?
Hoy aprendimos que la frialdad no solo es silencio o seriedad, sino una actitud que puede lastimar a quienes quieren acercarse a nosotros. Ser secos o distantes hace que otros sientan rechazo, aunque no lo queramos. Dios nos llama a tener un corazón cálido, amable y accesible. Una sonrisa, una palabra, una muestra de interés puede transformar relaciones y sanar corazones. La frialdad cierra puertas, pero la amabilidad refleja a Cristo y abre caminos de amor, amistad y bendición.
🎯 Reto de hoy:
Hoy, saluda a alguien con una sonrisa y dile algo amable.
Un pequeño gesto puede cambiar mucho.
Recuerda esto:
Un corazón cálido refleja a Cristo; uno frío, lo esconde.
Versículo clave: Proverbios 18:24
El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano.
Es Hora de Orar...
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Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
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