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Un corazón agradecido

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 30 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica: Filipenses 4:11-12


David era un niño amable, pero últimamente algo en su corazón había cambiado. Todo empezó cuando su mejor amigo, Mateo, llegó a la escuela con un juguete nuevo: un carro de control remoto con luces y sonidos. Todos los niños se acercaron emocionados a verlo, y David también.


—¡Qué increíble! —dijo, con una sonrisa fingida.


Por fuera sonreía, pero por dentro sentía una punzada de envidia. Pensó: “Yo quiero uno así. ¿Por qué Mateo lo tiene y yo no?”


Durante el recreo, Mateo jugaba feliz con su carro, y David, aunque tenía su pelota favorita, ya no quería jugar con ella. De pronto, todo lo que tenía le parecía poco. Esa noche, en su casa, vio sus juguetes en el estante y murmuró:


—No son tan bonitos como los de Mateo…


Su mamá lo escuchó y le preguntó con ternura:


—¿Qué pasa, hijo? Antes te encantaban tus juguetes.


David respondió con molestia:


—Es que Mateo tiene mejores cosas que yo.


Su mamá se sentó a su lado y le dijo con calma:


—Hijo, ¿sabes qué dice la Biblia? Que el corazón agradecido encuentra alegría en lo que tiene, y el corazón envidioso siempre se siente vacío. Cuando te comparas con otros, olvidas todo lo que Dios ya te ha dado.


David se quedó en silencio. Esa noche, antes de dormir, abrió su Biblia infantil y leyó un versículo que le hizo pensar mucho: 1 Tesalonicenses 5:18 —“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.”


Al leerlo, sintió algo en su corazón. Se dio cuenta de que había estado tan ocupado deseando lo que otros tenían, que había dejado de agradecer lo que ya tenía.


Al día siguiente, llevó su pelota a la escuela y comenzó a jugar. Mateo se acercó con su carro y le dijo:


—Oye, ¿jugamos juntos? Tú con la pelota y yo con el carro.


David sonrió. Ese día se divirtieron mucho más que cuando jugaban solos. En la tarde, al llegar a casa, miró su habitación y dijo en voz baja:


—Gracias, Dios, por mis juguetes, por mis papás, y por todo lo que me das. En el nombre de Jesús, Amén.


Desde entonces, cada vez que veía que alguien tenía algo nuevo, en lugar de sentir envidia, aprendió a decir:


—Señor, gracias por lo que tengo y bendice a mi amigo también.

Y en su corazón, sintió paz y alegría.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Un corazón agradecido trae alegría; la envidia solo roba la paz.


  • ¿Alguna vez has sentido envidia por lo que otros tienen?

  • ¿Qué cosas bonitas te ha dado Dios que puedes agradecer hoy?

  • ¿Cómo puedes mostrar agradecimiento con tus palabras y tus acciones?


Dios quiere que aprendamos a tener un corazón agradecido, no uno lleno de comparación o envidia. Cuando miramos lo que otros tienen, el enemigo intenta hacernos sentir que no somos lo suficientemente bendecidos, pero eso es una mentira. Cada cosa que poseemos —nuestra familia, los amigos, la comida, la salud, los juguetes, y sobre todo el amor de Dios— son regalos preciosos que debemos valorar.


La envidia hace que nuestro corazón se entristezca y que olvidemos ver todo lo bueno que ya tenemos. Pero el agradecimiento abre nuestros ojos para reconocer que Dios nos cuida y nos da lo que necesitamos en el momento perfecto. Ser agradecido no significa tenerlo todo, sino saber ver la belleza en lo que ya tenemos.


David comprendió que compararse solo le robaba la alegría. Cuando comenzó a dar gracias por sus juguetes, su familia y las bendiciones que Dios le había dado, su corazón cambió. Ya no sentía celos, sino paz y felicidad. Así también nosotros debemos aprender a decir: “Gracias, Señor, por lo que tengo, aunque no sea lo mismo que otros.”


Cuando somos agradecidos, demostramos que confiamos en Dios y que creemos que todo lo que Él nos da es suficiente. El corazón que agradece, siempre vive alegre; pero el corazón que envidia, siempre se siente vacío. Por eso, cada día debemos elegir la gratitud, porque cuando agradecemos, Dios se alegra y derrama aún más bendiciones sobre nosotros.


Versículo clave: Filipenses 4:11-12

No lo digo porque tenga escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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(Proverbios 22:6)

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