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Trabajando con fidelidad para Dios

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 7 oct 2025
  • 4 Min. de lectura

Lectura bíblica: 1 Corintios 15:58


Elena era una niña de corazón alegre, siempre dispuesta a ayudar. En su iglesia participaba en el grupo de niños, tocaba la pandereta y a veces repartía folletos en la entrada. Pero un día, su maestra de escuela dominical anunció algo especial:


—Este mes tendremos una campaña evangelística infantil en el parque. Vamos a compartir el amor de Jesús con otros niños.


Todos se emocionaron. Elena también… pero en su interior sintió un poco de miedo. Pensaba: “¿Y si no me sale bien? ¿Y si los niños se burlan de mí?”


Su maestra notó su cara preocupada y le dijo con cariño:


—Elena, Dios no busca personas perfectas, busca corazones dispuestos. Si lo haces con amor, Él te usará.


Esa semana, Elena se preparó. Ayudó a armar los paquetes de folletos, practicó canciones, y en las noches oraba diciendo:


—Señor, quiero servirte, aunque tenga miedo. Ayúdame a hacerlo con alegría. En el nombre de Jesús, Amén.


Cuando llegó el sábado, todos se reunieron temprano en la iglesia. Llevaban pancartas, títeres, bocinas y globos. Al llegar al parque, comenzaron a cantar alabanzas. Algunos niños se acercaron curiosos. Otros se quedaron mirando desde lejos.


Elena fue parte del grupo que contaba una historia bíblica. Al principio su voz temblaba, pero poco a poco fue tomando valor. Les habló del amor de Jesús, de cómo Él perdona y transforma los corazones.


Cuando terminó, una niña se le acercó y le dijo:


—¿Jesús también me ama a mí, aunque a veces me porte mal?


Elena sonrió y respondió con ternura:


—Claro que sí, Jesús te ama siempre.


Esa respuesta tocó profundamente su corazón. Esa noche, en su oración, dijo emocionada:


—Gracias, Señor Jesús. Hoy entendí que hablar de ti no es solo una actividad, es una misión, Amén.


Pasaron las semanas y la campaña continuó. Algunos días hacía mucho calor, otros llovía, y en ocasiones parecía que no llegaban muchos niños. Algunos compañeros se desanimaban, pero Elena recordaba el versículo que su maestra repetía siempre: Sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.


Aun cuando el grupo era pequeño, ella seguía ayudando con entusiasmo. Acomodaba sillas, oraba con los demás, y hasta llevaba dulces para los niños nuevos. Nunca faltaba, nunca se quejaba, porque había entendido que la fidelidad en lo pequeño es lo que agrada a Dios.


Un día, su maestra se acercó y le dijo:


—Elena, cuando sirves con amor, aunque parezca que nadie lo nota, Dios sí lo ve. Él premia a los que trabajan con corazón sincero.


Con el tiempo, el grupo de niños del parque creció. Muchos empezaron a ir a la iglesia, y algunos de ellos recibieron a Cristo en sus corazones. Elena lloró de alegría al ver lo que Dios estaba haciendo.


Comprendió que servir en el ministerio evangelístico no era solo repartir folletos o cantar, sino sembrar esperanza en las personas. Y aunque no siempre veía los resultados al instante, sabía que Dios estaba obrando.


Un domingo, el pastor los llamó al frente del templo y dijo:


—Estos niños nos han dado una gran lección: servir con fidelidad, sin esperar recompensas. Su trabajo en el Señor ha dado fruto.


Elena sonrió y, en silencio, dio gracias a Dios. Sabía que todo lo que había hecho —cada oración, cada historia contada, cada palabra de aliento— tenía valor eterno.


Desde entonces, se propuso seguir sirviendo fielmente donde Dios la necesitara: en el parque, en la iglesia, o en cualquier lugar. Había aprendido que trabajar para el Señor no es solo una tarea… es una forma de vida.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Servir fielmente a Dios trae fruto eterno y alegra su corazón.


  • ¿Cómo puedes servir a Dios fielmente, aunque no siempre te vean?

  • ¿Qué dones o talentos podrías usar para hablar de Jesús?

  • ¿Qué significa para ti trabajar “como para el Señor”?


Trabajar fielmente en un ministerio evangelístico es mucho más que cumplir una tarea; es responder con amor al llamado de Dios. Cuando servimos en Su obra, Él mira la intención de nuestro corazón, no cuántas cosas hacemos, sino cómo las hacemos. Ser fiel no significa no cansarse, sino seguir firmes aun cuando el cansancio o la desmotivación aparecen.


Dios se agrada cuando servimos sin buscar reconocimiento, porque cada esfuerzo sincero deja huellas eternas. A veces, sembrar la Palabra parece un trabajo pequeño, pero en el reino de Dios nada es pequeño si se hace con amor. Cada historia contada, cada canción, cada palabra de aliento y cada oración pueden transformar un corazón.


Jesús mismo fue fiel hasta el final, aun cuando muchos no lo entendían ni lo valoraban. Él nos enseña que la verdadera grandeza no está en ser vistos, sino en servir con humildad. Servir fielmente es decirle a Dios: “Aquí estoy, úsame”, aunque nadie más lo note.


Cuando trabajas en la obra del Señor con constancia, amor y fe, estás participando del propósito más grande del cielo: llevar luz y esperanza a los corazones. Recuerda siempre que tu trabajo en el Señor nunca es en vano, porque Dios recompensa a los que siembran con fidelidad.


 🎯 Reto de hoy:

Ora por tu ministerio y haz una acción de servicio con alegría —puede ser invitar a un amigo a la iglesia, ayudar a preparar materiales, o compartir un versículo con alguien. 🌟


Hazlo recordando que cada cosa que haces para Dios tiene valor eterno.


Versículo clave: Lectura bíblica: 1 Corintios 15:58

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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(Proverbios 22:6)

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