Semillas Invisibles – El poder de los hábitos
- Tesoros en el cielo

- 14 jul 2025
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Gálatas 6:7
Camila tenía una costumbre muy particular. Cada noche, antes de dormir, ponía una pequeña semilla dentro de una maceta de su habitación. Lo hacía por juego, aunque en realidad, no regaba la tierra ni cuidaba las plantas. Solo sembraba, cerraba la tapa y se iba a dormir.
—¿Qué esperas que pase con esas semillas?
—le preguntó su abuela una tarde mientras la observaba.
—No sé… Tal vez algún día crezca algo bonito —respondió Camila encogiéndose de hombros.
Su abuela sonrió y le dijo con ternura:
—Mi amor, las semillas solo crecen si las cuidas. Si no las riegas, si no les das luz, si no las proteges… no nacerá nada. O peor: crecerán débiles o podridas.
Camila no entendió del todo en ese momento. Pero semanas después, en su clase del club bíblico, la maestra compartió una enseñanza que la hizo pensar.
—Cada acción que repetimos todos los días es como una semilla. Cuando ayudas a alguien, cuando oras, cuando decides obedecer, estás sembrando algo bueno. Pero cuando haces trampa, cuando mientes, cuando te enojas sin pedir perdón… también estás sembrando. Y todo lo que sembremos… tarde o temprano crecerá.
Camila sintió que esas palabras hablaban directamente a su corazón. Porque últimamente había sembrado muchas cosas, sin pensarlo: peleas con sus hermanos, gritos cuando algo no salía bien, quejas por cualquier cosa, y mucho tiempo en redes, pero poco tiempo con Dios. Y aunque nadie más lo veía, ella sabía que esas semillas invisibles ya estaban echando raíces dentro de su corazón.
Esa noche, volvió a su habitación, miró la maceta vacía, y pensó:
—¿Y si mi vida también es una tierra? ¿Y si cada día estoy sembrando cosas que luego crecerán?
Se arrodilló junto a su cama y oró en silencio:
—Dios, he estado sembrando muchas cosas sin darme cuenta. Ayúdame a sembrar bien. Quiero que en mi vida crezcan tus frutos: amor, paciencia, fe, obediencia, bondad. Enséñame a formar hábitos que te agraden y que bendigan a otros. En el nombre de Jesús, Amén.
A partir de ese día, Camila hizo pequeños cambios. Empezó a despertar cinco minutos antes para orar. Escribía un versículo y lo leía en voz alta antes de salir de casa. A veces le costaba, otras veces se olvidaba, pero siempre volvía a intentarlo.
Pasaron las semanas, y aunque seguía siendo la misma niña… su corazón había cambiado. Ahora había más paz en casa, más sonrisas en lugar de gritos, más oraciones sinceras en lugar de quejas. La semilla de sus hábitos estaba empezando a florecer.
Un sábado por la mañana, su abuela entró a su cuarto, miró la maceta… y vio un pequeño brote verde asomando entre la tierra.
—¡Mira, Camila! ¡Finalmente está creciendo algo! —dijo emocionada.
Camila sonrió con los ojos brillando.
—Sí, abuela. Y no solo aquí… también adentro de mí.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Lo que haces cada día se convierte en lo que eres. Forma hábitos que agraden a Dios.
¿Qué tipo de semillas estás sembrando con tus acciones diarias? ¿Tienes hábitos que no agradan a Dios? ¿Quieres cambiarlos hoy? ¿Qué buen hábito podrías empezar a practicar desde mañana?
Los hábitos que repetimos cada día son semillas que crecen en nuestro corazón. Si sembramos lo correcto con la ayuda de Dios, cosecharemos una vida llena de sus frutos.
Versículo clave: Gálatas 6:7
No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

Comentarios