Palabras que construyen, no destruyen
- Tesoros en el cielo

- 26 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 28 oct 2025
Lectura bíblica: Efesios 4:29
Daniela era una niña cariñosa, pero muy impulsiva. Tenía dos hermanos: Julián y Sofi. Los tres jugaban juntos, pero cuando algo salía mal, Daniela solía decir cosas hirientes sin pensar.
Una tarde, estaban en casa dibujando para un concurso de la escuela dominical. Julián accidentalmente manchó el dibujo de Daniela con pintura roja. Ella, furiosa, gritó:
—¡Eres un torpe! ¡Siempre arruinas todo lo que tocas! Y luego, mirando a su hermana, añadió:
—Y tú tampoco ayudas en nada, Sofi, solo estorbas.
Sus palabras fueron como piedras. Julián se quedó callado, con los ojos llenos de lágrimas. Sofi bajó la cabeza y salió del cuarto. En ese momento, la mamá de Daniela entró y la miró con tristeza:
—Hija, ¿te gustaría que te hablaran así cuando cometes un error?
Daniela cruzó los brazos y respondió con orgullo:
—¡Pero fue su culpa!—Puede que haya sido un accidente, pero tus palabras fueron crueles —dijo su mamá suavemente—. Dios nos enseña a hablar con amor, aun cuando estamos molestos.
Daniela no dijo nada. En su interior sabía que su mamá tenía razón, pero su enojo era más grande.
Al día siguiente, en la escuela dominical, la maestra leyó un versículo que parecía escrito para ella:
“La lengua apacible es árbol de vida; mas la perversidad de ella es quebrantamiento de espíritu.” (Proverbios 15:4)
Esas palabras se quedaron en su corazón. Durante la clase, la maestra explicó:
—Cuando usamos palabras feas o groseras, rompemos el corazón de los que amamos. Pero cuando hablamos con amor, sembramos alegría.
Daniela sintió un nudo en la garganta. Recordó el rostro triste de Julián y Sofi, y su corazón se llenó de tristeza. Al llegar a casa, los encontró jugando en el jardín. Se acercó despacio y dijo con voz temblorosa:
—Julián… Sofi… quiero decirles algo. Perdón por lo que les dije ayer. Fui muy grosera y los lastimé. No tenía derecho a hablarles así.
Julián la miró sorprendido. —Está bien, Dani —dijo con una sonrisa—. Yo también debí tener más cuidado con tu dibujo. Sofi la abrazó y le dijo:
—Ya no estés triste. Te queremos.
Daniela sintió un calor en el corazón. Era la paz del perdón. Esa noche, antes de dormir, se arrodilló y oró:
—Señor, gracias por enseñarme a cuidar mis palabras. Ayúdame a hablar siempre con amor, aunque me enoje. Quiero que mis palabras traigan vida y no dolor. En el nombre de Jesús, amén.
Desde ese día, Daniela comenzó a ser más cuidadosa. Cuando se enojaba, respiraba profundo y pensaba antes de hablar. Incluso inventó una frase para recordarse a sí misma:
“Si lo que voy a decir no edifica, mejor guardo silencio.”
Con el tiempo, su familia notó el cambio. Ya no discutían tanto, y su casa se llenó de un ambiente más alegre y tranquilo. Su mamá, emocionada, le dijo una noche:
—Estoy muy orgullosa de ti, hija. Has aprendido a hablar con sabiduría, y eso agrada a Dios.
Daniela sonrió y respondió:
—Creo que mis palabras ahora son como flores… ya no como espinas.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Hablar con amor une los corazones y agrada a Dios.
¿Has dicho algo que lastimó a tu hermano o hermana?
¿Qué podrías hacer diferente la próxima vez que te sientas enojado?
¿Tus palabras ayudan o hieren? ¿Traen paz o causan tristeza?
Las palabras reflejan lo que hay en nuestro corazón. Si de nuestra boca salen quejas, burlas o críticas hacia nuestros hermanos, es señal de que algo dentro necesita ser sanado. Dios nos enseña que nuestras palabras deben traer paz, no dolor. Cuando decidimos hablar con amor, aunque estemos molestos, demostramos que el amor de Cristo vive en nosotros. Ser cuidadosos con lo que decimos es una forma de honrar a Dios y cuidar de nuestra familia.
Una palabra amable puede transformar un día, sanar una herida y fortalecer la unión en el hogar. Cada vez que vayas a hablar, pregúntate: ¿esto construye o destruye? Si construye, dilo con amor; si no, guarda silencio y deja que Dios ponga en ti las palabras correctas.
🎯 Reto de hoy:
Hoy decide hablar solo palabras que bendigan.
Dile algo bonito a tus hermanos o pídeles perdón si los has herido.
Y cada vez que sientas enojo, recuerda:
El silencio con amor vale más que mil palabras dichas con ira. 💛🙌
Versículo clave: Efesios 4:29
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

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