Orar por los que llevan el mensaje
- Tesoros en el cielo

- 18 oct 2025
- 4 Min. de lectura
Lectura bíblica: 2 Tesalonicenses 3:1-2
Eliana era una niña curiosa y bondadosa. Le gustaba escuchar historias sobre cómo Dios obraba en lugares lejanos. En su iglesia, a veces llegaban misioneros invitados que contaban sus experiencias: cómo viajaban por pueblos donde no había iglesias, o cómo enseñaban a los niños que nunca habían escuchado de Jesús.
Cada vez que Eliana escuchaba sus testimonios, sentía algo especial en el corazón. —Yo también quisiera hacer algo grande para Dios —decía—, pero soy muy pequeña y no puedo ir tan lejos.
Una tarde, su maestra de escuela bíblica les habló sobre la importancia de orar por los misioneros. —Niños, —dijo la maestra— los misioneros enfrentan muchos desafíos. Algunos viajan por caminos peligrosos, otros viven donde no hay electricidad ni agua limpia. A veces se enferman o se sienten solos, pero Dios los sostiene gracias a las oraciones de su iglesia.
Eliana levantó la mano y preguntó:
—¿De verdad nuestras oraciones pueden ayudar tanto?
La maestra sonrió. —Sí, hija. La Biblia dice que la oración eficaz del justo puede mucho. Aunque no podamos estar donde ellos están, nuestras oraciones pueden llegar antes que cualquier avión o carta.
Esa noche, Eliana se quedó pensando en esas palabras. Cuando se fue a dormir, se arrodilló junto a su cama y oró:
—Señor por favor cuida a todos los misioneros. Dales fuerzas, protégelos y haz que muchas personas te conozcan a través de ellos. En el nombre de Jesús, Amén.
Pasaron los días, y Eliana decidió hacer algo más. En su cuaderno de notas, escribió una lista de los misioneros que conocía por nombre:
La familia Ramírez, que estaba en África enseñando a niños en aldeas remotas.
El hermano Samuel, que traducía la Biblia para un pueblo que nunca había tenido las Escrituras.
Y la hermana Lidia, que viajaba a lugares donde los cristianos eran perseguidos.
Cada noche, oraba por uno diferente. Un día pidió por su salud, otro por su protección, y otro por su ánimo. Hasta dibujó un mapa del mundo en su pared y colocó pequeñas banderas para recordar los países donde había misioneros.
Una tarde, en la iglesia, el pastor leyó una carta que acababa de llegar:
"Querida iglesia, gracias por sus oraciones. Hace poco estuvimos en una aldea donde muchos recibieron a Cristo. Aunque pasamos hambre y caminamos mucho, sentimos la presencia del Señor sosteniéndonos en todo momento.”
Eliana escuchó esas palabras con los ojos brillando. —¡Orar sí funciona! —dijo emocionada—. ¡Dios los escuchó!
A partir de entonces, comenzó a animar a sus amigos a orar también. Les dijo:
—Tal vez no podamos viajar a esos lugares, pero nuestras oraciones pueden mover el cielo.
Su mamá, al verla tan motivada, le regaló una Biblia pequeña y le dijo:
—Cuando ores por los misioneros, recuerda que estás ayudando a cumplir el mandamiento de Jesús: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio.”
Esa noche, Eliana volvió a arrodillarse y le dijo a Dios:
—Gracias por los misioneros, Señor. Ellos son valientes, pero también son humanos. A veces se cansan o se sienten tristes. Ayúdalos a no rendirse.
Y en su corazón, sintió que Dios le respondía en silencio:
—Tú también eres parte de mi obra cuando oras.
Con el tiempo, Eliana comprendió algo muy importante:la oración no tiene límites. No hay distancia, idioma ni frontera que impida que una oración sincera llegue al cielo y toque el corazón de alguien que está muy lejos.
Entendió que cada palabra que sale del corazón puede fortalecer a un misionero, abrir puertas cerradas y consolar a los que sirven a Dios en silencio. Su fe creció, y ahora, cuando alguien en la iglesia hablaba de “misiones”, ya no lo veía como algo lejano. Sabía que cada vez que oraba, ella también estaba siendo una pequeña misionera desde su casa.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Orar por los misioneros hace que la obra de Dios siga creciendo.
¿Has orado últimamente por algún misionero?
¿Qué crees que ellos necesitan que nosotros oremos por ellos?
¿Podrías comprometerte a orar por ellos esta semana?
Orar por los misioneros es una de las formas más poderosas de participar en la obra de Dios. Ellos enfrentan retos, peligros y soledad, pero nuestras oraciones pueden darles fortaleza, protección y consuelo.
Cuando intercedemos por otros, estamos demostrando amor verdadero y ayudando a que el mensaje de Jesús siga avanzando por todo el mundo.
Quizás no podamos subir a un avión o caminar por aldeas lejanas, pero podemos doblar nuestras rodillas y hablar con el Dios del universo, que escucha y actúa. La oración no es pequeña; es la llave que abre puertas imposibles.
🎯 Reto de hoy:
Hoy ora con todo tu corazón por los misioneros y hermanos que comparten el mensaje de Jesús. 🙏🌍
Pide que Dios los proteja, les dé fuerzas cuando estén cansados y les abra puertas para que muchas personas conozcan su amor. 💛
¡Tu oración puede hacer una gran diferencia en el mundo! 🌎🔥
Versículo clave: 2 Tesalonicenses 3:1-2
Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros; y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.”
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Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
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