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Orando por mis pastores

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 13 ago 2025
  • 4 Min. de lectura

Actualizado: 14 ago 2025

Lectura bíblica: Hebreos 13:17


Sofía era una niña muy activa en su iglesia. Desde pequeña había aprendido a llegar temprano los domingos para cantar en el coro infantil, participar en las obras de Navidad y ayudar a repartir los himnarios antes del culto. Siempre lo hacía con una gran sonrisa y con la alegría de servir a Dios, pero, en su mente, el trabajo pastoral se resumía a algo muy simple: predicar el domingo, dar algunos consejos a los hermanos y saludar a la gente al salir del servicio.


Para ella, la figura del pastor estaba asociada al púlpito, a la Biblia abierta y a las palabras de la predicación. No se imaginaba que detrás de cada sermón había horas de preparación, oración y múltiples responsabilidades que nadie veía.


Un domingo, Sofía y su mamá llegaron más temprano de lo habitual. Al entrar al templo, el olor a madera recién limpiada y el eco de unos pasos en el pasillo la hicieron mirar hacia adelante. Allí estaba el pastor Daniel, arremangado, con un paño en la mano, limpiando cuidadosamente el púlpito. Sobre una mesa había cables, un micrófono y una botella de agua.


—Pastor, ¿usted también hace esto? —preguntó Sofía con los ojos abiertos de asombro.


El pastor sonrió y, mientras seguía acomodando el micrófono, respondió con voz serena:


—Claro que sí, Sofía. Ser pastor significa servir en lo que haga falta. No solo predico; también me aseguro de que todo esté listo para que la iglesia adore a Dios sin distracciones.


Aquella respuesta quedó dando vueltas en la mente de Sofía. Durante el culto, comenzó a fijarse en cosas que antes pasaban desapercibidas: cómo el pastor Daniel saludaba a cada persona que llegaba, cómo oraba por los enfermos al final de la reunión, cómo escuchaba con paciencia a quienes se le acercaban con lágrimas o preocupaciones.


También notó que su esposa del pastor no paraba de moverse: llevaba material a las aulas de la escuela dominical, organizaba las clases, animaba a los niños y respondía con ternura a las preguntas de los maestros. Era evidente que no solo era un trabajo de domingo, sino un servicio constante.


Al llegar a casa, Sofía comentó con un tono de admiración:


—Mamá, no sabía que ser pastor era tan cansado. Su mamá, que conocía de cerca a la familia pastoral, le respondió con una sonrisa suave:


—Sí, hija. Ser pastor es un llamado hermoso, pero también muy sacrificado. Ellos cargan preocupaciones por cada miembro de la iglesia, visitan a los enfermos, oran por las familias, aconsejan a los que tienen problemas… y muchas veces lo hacen sin que nadie se dé cuenta.


Esa noche, mientras se preparaba para dormir, Sofía recordó las palabras del pastor y la imagen de él limpiando el púlpito. Se sintió conmovida. Tomó su cuaderno de oración, lo abrió en una página en blanco y, con letra grande, escribió: "Orar por el pastor Daniel y su esposa".


Desde ese día, cada noche pedía a Dios que les diera fuerzas, salud, sabiduría y alegría para seguir sirviendo. Algunas veces, mientras oraba, recordaba escenas del domingo: el pastor abrazando a alguien que lloraba, su esposa cargando cajas de material para los niños… y eso la motivaba a pedir con más fervor.


Con el tiempo, Sofía comenzó a expresar su gratitud de formas sencillas pero significativas:


les escribía cartas con versículos, les decía “gracias” después de cada predicación, les escuchaba con atención y buscaba maneras de ayudar en lo que podía. Pronto descubrió que esas pequeñas muestras de amor eran un gran aliento para sus pastores.


Sofía aprendió algo que nunca olvidaría: cuando la iglesia ora por sus pastores, Dios les renueva las fuerzas, el cansancio se convierte en gozo y la congregación crece en unidad y amor.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Apoya a tus pastores con amor y oración.


  • ¿Cuándo fue la última vez que oraste por tu pastor?

  • ¿Sabes cuáles son las cargas que ellos llevan para cuidar de la iglesia?

  • ¿Qué acciones concretas puedes hacer para demostrarles amor y apoyo esta semana?


Los pastores no son superhéroes, son siervos de Dios que también necesitan apoyo. Aunque Dios les da un llamado especial, siguen siendo personas que se cansan, que tienen luchas y que necesitan oración. Pablo pedía a las iglesias: "Hermanos, orad por nosotros" (1 Tesalonicenses 5:25).


  • 1.- Orar por nuestros pastores es una forma de obedecer a Dios. La Biblia dice que debemos obedecer y sujetarnos a nuestros pastores, porque ellos velan por nuestra alma. No es solo una sugerencia, es un mandato para nuestro bien espiritual.


  • 2.- Cuando la iglesia apoya y ora por sus pastores, el ministerio se fortalece. Un pastor fortalecido en oración puede predicar con más unción, aconsejar con más sabiduría y servir con más gozo.


  • 3.- Amar a nuestros pastores también significa demostrarlo con acciones. Podemos agradecerles, ayudarles en la obra, estar dispuestos a colaborar y no ser una carga innecesaria. Un corazón agradecido bendice a toda la congregación.


Versículo clave: Hebreos 13:17

Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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(Proverbios 22:6)

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