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No te escondas, sé luz

hace 2 días
3 min de lectura

Durante ciertas celebraciones, muchos cristianos prefieren mantenerse alejados de todo lo relacionado con las tradiciones que no comparten. Algunos evitan conversaciones, rechazan cualquier acercamiento e incluso responden con críticas hacia quienes participan. Sin embargo, Jesús nos dejó una enseñanza fundamental: estar separados del pecado no significa estar separados de las personas. En su oración al Padre, Cristo no pidió que sus discípulos fueran retirados del mundo, sino que fueran guardados del mal mientras cumplían su misión. Nuestra fe no debe llevarnos a escondernos de quienes piensan diferente, sino a permanecer firmes en la verdad mientras compartimos el amor de Dios.


Jesús declaró que sus discípulos no son del mundo, pero también afirmó que los enviaba al mundo. Esto significa que nuestra manera de vivir debe ser diferente, sin abandonar la responsabilidad de anunciar el evangelio. No necesitamos participar en rituales, colocar ofrendas, adoptar símbolos religiosos contrarios a nuestras convicciones o realizar actividades que comprometan nuestra conciencia bíblica. Podemos mantenernos fieles a la Palabra y, al mismo tiempo, tratar con respeto a nuestros vecinos, familiares y amigos. Ser luz no significa adaptarnos a todas las costumbres que nos rodean, sino reflejar a Cristo precisamente en medio de una sociedad que necesita conocerlo.


También debemos comprender que no todas las personas participan en estas fechas por las mismas razones. Algunas siguen tradiciones familiares, otras recuerdan a seres queridos y muchas simplemente desconocen las enseñanzas bíblicas que nosotros hemos recibido. Responder con burlas, desprecio o acusaciones indiscriminadas puede cerrar las puertas a una conversación que habría permitido compartir el evangelio. La verdad de Dios no necesita ser anunciada con arrogancia. Podemos explicar nuestras convicciones con claridad, sin comprometerlas y sin tratar a los demás como enemigos. Nuestra misión no es ganar discusiones religiosas, sino dar testimonio de Jesucristo con verdad, respeto y amor.


En 1 Corintios 10:23, el apóstol Pablo nos recuerda que no todo lo que podemos hacer resulta conveniente ni contribuye a la edificación. Esta enseñanza nos invita a ejercer discernimiento y considerar el efecto de nuestras decisiones. Durante estas fechas podemos aprovechar las visitas, los encuentros familiares y las conversaciones para hablar de la esperanza que tenemos en Cristo. Podemos compartir un devocional, invitar a alguien a conocer la Palabra o acompañar con sensibilidad a una persona que está recordando a un ser querido. No necesitamos adoptar las prácticas del mundo para acercarnos a quienes viven en él. Podemos aprovechar cada oportunidad para anunciar la vida eterna que Dios ofrece por medio de Jesucristo.


Reflexión

Jesús no nos llamó a vivir escondidos por temor a las costumbres del mundo. Nos llamó a permanecer firmes en su verdad y a compartir el evangelio.

Nuestra fidelidad a Dios no se demuestra solamente por las actividades en las que decidimos no participar, sino también por la manera en que tratamos a quienes todavía no conocen al Señor.

Podemos rechazar una práctica por convicción bíblica sin rechazar a la persona que la realiza.


No confundamos la santidad con el aislamiento ni la firmeza espiritual con la condenación. Cristo nos envió al mundo para ser testigos de su verdad y de su amor.


Preguntas para reflexionar

  • ¿Has confundido alguna vez mantenerte apartado del pecado con alejarte de las personas que necesitan conocer a Cristo?

  • ¿Expresas tus convicciones bíblicas con respeto y amor, o permites que tus palabras transmitan desprecio hacia quienes piensan diferente?

  • ¿Estás aprovechando las conversaciones y encuentros de estas fechas para compartir la esperanza del evangelio?

  • ¿Qué puedes hacer para mantenerte firme en tus principios y, al mismo tiempo, acercarte con amor a quienes todavía no conocen a Jesús?


Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.


Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.


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