No hablar mal de los demás
- Tesoros en el cielo

- 30 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Mateo 7:1-2
Valeria era una niña muy alegre y le gustaba estar rodeada de amigos. En la iglesia tenía un grupo con el que compartía cada domingo. Pero un día, empezó a notar que una compañera nueva, llamada Abril, no se vestía como las demás y era muy tímida. Al principio, Valeria solo la observaba, pero luego empezó a decir cosas detrás de ella.
—¿Viste cómo canta Abril? —le dijo a su amiga Ana—. ¡Ni siquiera se sabe la letra!
Ana se rió, y sin querer, esas palabras se fueron corriendo por todo el grupo. Cuando Abril se enteró, se sintió muy triste. Dejó de participar en los cantos y empezó a sentarse sola en las últimas filas.
Esa noche, Valeria llegó a casa y su mamá le preguntó cómo le había ido en la iglesia. Ella bajó la mirada. —Bien… —contestó, pero en su corazón sentía algo incómodo.
Más tarde, mientras leía su Biblia antes de dormir, abrió sin querer en Santiago 4:11: "Hermanos, no murmuréis los unos de los otros."
Su corazón se estremeció.Recordó lo que había dicho de Abril y cómo todos se habían burlado. Entonces oró en voz baja:
—Señor, perdóname por hablar mal de mi compañera. No quiero volver a hacer eso. Ayúdame a cuidar mis palabras y a ver a los demás con amor, como Tú los ves. En el nombre de Jesús, amén.
Al domingo siguiente, Valeria vio a Abril sola en una esquina. Respiró profundo y se acercó.
—Abril —dijo con voz suave—, quiero pedirte perdón. Dije cosas que no debí decir y sé que te lastimé. Abril la miró sorprendida y respondió:
—Gracias, Valeria. Me dolió mucho, pero te perdono.
Desde ese día, Valeria cambió. Cuando escuchaba a otros hablar mal de alguien, los detenía:
—No deberíamos decir eso. Mejor oremos por esa persona.
Algunos niños se reían de ella, pero ella aprendió que cuando hablamos mal de otros, no solo dañamos su corazón, sino también el nuestro. Porque Dios no nos llamó a señalar, sino a amar. Jesús fue claro cuando dijo que antes de mirar la falta en otro, debemos mirar nuestro propio corazón.
Con el tiempo, Valeria y Abril se hicieron grandes amigas. Cantaban juntas en la iglesia y animaban a otros a ser amables y respetuosos. Un día, su maestra les dijo:
—Las palabras tienen poder para herir o para sanar. Ustedes eligieron sanar, y eso agrada mucho al Señor.
Valeria sonrió. Entendió que cuando usamos nuestras palabras con amor, reflejamos el corazón de Cristo, que siempre perdona y restaura.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Dios se agrada cuando usamos nuestras palabras para amar, no para hablar mal.
¿Has dicho cosas de alguien que no deberías haber dicho?
¿Cómo te sentirías si hablaran mal de ti a tus espaldas?
¿Qué puedes hacer hoy para cuidar tus palabras y mostrar amor en lugar de juicio?
Hablar mal de los demás o juzgarlos por lo que hacen o cómo son no agrada a Dios. Cuando criticamos o murmuramos, sembramos división y tristeza. Pero cuando elegimos callar, perdonar y hablar con amor, mostramos el carácter de Cristo. Dios mira el corazón, no las apariencias, y nos llama a hacer lo mismo. Antes de juzgar, debemos recordar que todos necesitamos la gracia de Dios cada día.
🎯 Reto de hoy:
Si has hablado mal de alguien, pídele perdón y decide no volver a hacerlo. Cuando escuches que otros murmuran, cambia la conversación o defiende a esa persona.
Recuerda: tus palabras pueden destruir o sanar. Elige siempre hablar con amor, porque eso alegra el corazón de Dios.
Versículo clave: Mateo 7:1-2
No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, se os medirá.
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