No endurezcas tu corazón
- Tesoros en el cielo

- 18 oct 2025
- 4 Min. de lectura
Lectura bíblica: Hebreos 3:12–15
Camila era una niña muy aplicada, siempre sonriente y obediente. Le gustaba ir a la iglesia, leer su Biblia y participar en las dramatizaciones. Todos decían que tenía un corazón muy tierno para Dios.
Pero conforme fue creciendo, empezó a pasar más tiempo en la escuela y con nuevos amigos que pensaban diferente. Uno de ellos le dijo un día:
—Yo no creo que necesitemos la Biblia para ser felices. Cada quien puede decidir lo que está bien y lo que está mal.
Camila se quedó callada. Esa idea se quedó en su mente. Esa misma semana, otro compañero le dijo:
—¿Por qué pierdes tiempo en la iglesia? Mejor disfruta tu vida, Dios igual te va a perdonar.
Poco a poco, esas palabras comenzaron a sembrar semillas equivocadas en su corazón. Al principio, pensó:
—No pasa nada si falto un domingo a la iglesia…Pero después, empezó a faltar más seguido. Ya no oraba antes de dormir, y cuando su mamá le hablaba de Dios, respondía con indiferencia.
Su corazón, que antes se llenaba de gozo al oír la Palabra, comenzó a endurecerse. No lo notó de inmediato, pero la dulzura de su fe se estaba apagando. Las mentiras del mundo la estaban alejando del amor de Dios.
Una noche, mientras miraba videos en su teléfono, escuchó a un influencer decir:
"No necesitas religión para tener paz. La Biblia es antigua, sigue tu corazón.”
Camila lo creyó. Pensó que su corazón sabría qué era lo correcto. Pero con el paso del tiempo, se dio cuenta de que su corazón la llevaba a decisiones que la hacían sentir vacía. Discutía con su mamá, mentía para quedar bien con sus amigos y comenzó a sentir una tristeza que no entendía.
Un día, su abuela fue a visitarla. Mientras tomaban café, la abuela le preguntó:
—Camila, ¿qué pasa contigo? Ya no hablas de Dios como antes.
Ella suspiró y respondió:
—Abuela, ya no sé qué creer. Hay tantas ideas… todos dicen cosas diferentes. Me confunde todo eso.
La abuela le tomó la mano con ternura y le dijo:
—Hija, el enemigo es mentiroso. Él quiere confundirte para que dudes de lo que Dios ya te enseñó. Recuerda: cuando dejas de escuchar la voz de Dios, el corazón se endurece sin darte cuenta.
Esa noche, Camila no pudo dormir. Tomó su Biblia, que tenía empolvada en un rincón, y al abrirla, el primer versículo que vio fue:
Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones. (Hebreos 3:15)
Sintió un nudo en la garganta. —Dios… ¿me sigues hablando a mí, aunque me alejé tanto?
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas. Se arrodilló y oró con el corazón quebrantado:
—Perdóname, Señor. He escuchado mentiras y me he dejado engañar. Me alejé de ti creyendo que el mundo tenía razón, pero ahora entiendo que sin ti no tengo paz, perdóname. En el nombre de Jesús, Amén.
En ese momento, una sensación de consuelo y amor la envolvió. Era como si Jesús le dijera:
—Siempre estuve aquí. Te esperé todos los días.
Al día siguiente, cuando despertó, sintió algo diferente: su corazón ya no estaba duro, estaba lleno de paz. Volvió a la iglesia, y mientras cantaban una alabanza que decía “Solo en ti hay verdad”, comenzó a llorar. No de tristeza, sino de gratitud.
Desde ese día, Camila decidió cuidar su corazón. Cada mañana oraba:
—Señor, ayúdame a no creer las mentiras del enemigo. Quiero escuchar solo tu voz.
Entendió que el mundo enseña cosas que parecen buenas, pero que en el fondo alejan del propósito de Dios. Y que el enemigo usa esas mentiras para sembrar duda, orgullo y desobediencia. Pero cuando volvemos a la Palabra de Dios, la verdad nos libera, y el corazón vuelve a sentir su presencia y su gozo.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: No escuches las mentiras del mundo; sigue la verdad de Dios.
¿Qué mentiras del mundo has escuchado últimamente?
¿Has sentido tu corazón más frío o distante de Dios?
¿Qué podrías hacer hoy para volver a escuchar su voz?
¿Qué significa para ti “no endurecer el corazón”?
El corazón se endurece cuando creemos las mentiras del mundo y dejamos de escuchar la voz de Dios. Satanás siempre intenta engañarnos con palabras que suenan bonitas, pero que contradicen la Biblia. Nos dice que sigamos nuestros deseos, que no pasa nada si pecamos, o que la verdad de Dios ya no importa…Pero todo eso es falso.
La Palabra de Dios es la única verdad que permanece. Cuando nos alejamos de ella, el corazón se llena de confusión; pero cuando volvemos, encontramos dirección, amor y paz.
No permitas que tu corazón se enfríe por el engaño del pecado. Cada día, pídele al Espíritu Santo que te guíe y te mantenga sensible a la voz de Dios. Si hoy escuchas su voz, no la ignores. Dios sigue llamando con amor: “No endurezcas tu corazón.”
🎯 Reto de hoy:
Cuando escuches algo que vaya contra la Palabra de Dios, abre tu Biblia y busca lo que Él realmente dice. 📖💛
Así llenarás tu corazón con la verdad y no con las mentiras del mundo. 🌤️
Versículo clave: Hebreos 3:12–15
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio, entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación.
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