Lo que sale de tu boca revela tu corazón
- Tesoros en el cielo

- 26 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Efesios 4:29
Bruno siempre había sido un niño respetuoso y de buen hablar, pero últimamente algo estaba diferente. En la escuela, varios compañeros usaban groserías constantemente. Jugaban diciendo malas palabras como si fueran chistes. Las repetían en voz baja, luego en voz alta, luego entre risas.
Al principio, Bruno solo escuchaba y se reía por compromiso. Pero poco a poco, esas palabras comenzaron a entrar en su corazón.
Y como casi siempre ocurre, lo que entra… tarde o temprano sale.
Un día, mientras jugaba con sus carritos en casa, tropezó con la mesa y sin pensarlo soltó una mala palabra.
Su mamá, que estaba doblando ropa en la sala, lo escuchó claramente. Detuvo lo que hacía y se acercó lentamente.
—Bruno… ¿qué acabas de decir?
El corazón de Bruno se encogió.Sabía que esa palabra no estaba bien.
No venía de casa.
No venía de su familia.
No venía de Dios.
Venía de lo que había dejado entrar.
Su mamá se sentó junto a él, le tomó la mano y con mucha calma dijo:
—Hijo, quiero explicarte algo muy importante.
Abrió su Biblia y leyó:
“Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca,sino la que sea buena para la necesaria edificación…” —Efesios 4:29
Luego añadió:
—Dios nos dio la boca para bendecir, no para maldecir. Las palabras malas no solo ensucian lo que dices…ensucian lo que eres por dentro. Cuando las repetimos, aunque parezcan chistosas, estamos permitiendo que nuestra boca se llene de basura.
Bruno sintió un nudo en la garganta.
Su mamá siguió:
—Tú eres un hijo de Dios, no un eco de la calle. No todo lo que escuchas debes repetirlo. Tú decides qué permites entrar a tu corazón. Porque lo que entra… también sale.
Esas palabras quedaron dando vueltas en su mente.
Esa noche, mientras estaba acostado, Bruno pensó:
—¿Por qué dije eso? ¿Realmente quiero hablar así?
Se sintió mal, como si su corazón se hubiera manchado.
Entonces oró:
—Señor, perdóname. No quiero repetir lo malo. Ayúdame a hablar bien. En el nombre de Jesús, amén.
Y Dios comenzó a trabajar en él.
Los días siguientes fueron un reto.
Sus compañeros seguían diciendo groserías. Algunos incluso lo animaban a decirlas nuevamente.
Pero Bruno respondió:
—No, ya no quiero hablar así. Me hace sentir mal.
Al principio se burlaron de él. Pero Bruno se mantuvo firme.
Y con el paso de los días, algo sorprendente ocurrió:
Varios de sus amigos también dejaron de decir groserías delante de él.
Descubrieron que no necesitaban palabras feas para divertirse.
Bruno aprendió una verdad que lo acompañaría por toda su vida:
Las malas palabras son semillas que dañan, pero las palabras buenas son semillas que sanan.
Comprendió que la boca refleja el corazón: si el corazón está sucio, la boca también lo estará; pero si el corazón está limpio, la boca traerá vida.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Habla limpio; honra a Dios
¿Estás repitiendo palabras que no honran a Dios?
¿Qué estás escuchando que está entrando a tu corazón?
¿Tus palabras levantan o destruyen?
¿Quieres que tu boca refleje a Cristo?
Hoy aprendimos que las malas palabras no aparecen de la nada: entran primero por los oídos, se guardan en la mente y finalmente salen por la boca. Cada palabra que repetimos —buena o mala— va formando nuestro carácter. Cuando permitimos que groserías, insultos o expresiones sucias entren a nuestra vida, comenzamos a contaminarnos sin darnos cuenta. Dios nos llama a ser diferentes: a cuidar lo que escuchamos, a proteger nuestro corazón y a usar nuestra boca para edificar y no destruir.
Las palabras limpias reflejan un corazón limpio; las palabras sucias revelan que algo dentro necesita ser sanado. Honrar a Dios también significa elegir conscientemente hablar vida, verdad, respeto y amor. Cuando cuidamos lo que decimos, estamos cuidando nuestra alma.
🎯 Reto de hoy:
Cada vez que escuches una mala palabra, decide NO repetirla.
Y ora diciendo:
“Señor, dame palabras que te honren.”
Recuerda esto:
No todo lo que escuchas debe repetirse. Tu boca revela quién gobierna tu corazón.
Versículo clave: Efesios 4:29
Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
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