Lo que Dios me da, también lo cuido para Él
- Tesoros en el cielo

- 19 ene
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Malaquías 3:10
A Mateo le gustaba mucho ayudar a su papá en el negocio familiar.
Cada sábado iba con él a la tienda y hacía pequeñas tareas: ordenar productos, limpiar vitrinas y atender clientes.
Un día, su papá le dijo:
—Mateo, quiero pagarte por tu trabajo. Te has esforzado mucho.
Cuando escuchó eso, sus ojos se abrieron grandes.
—¿De verdad, papá?
—Claro —respondió—. El trabajo responsable merece recompensa.
Ese sábado, Mateo recibió su primer dinero ganado por él mismo.
Lo contó una y otra vez: monedas y algunos billetes.
Se sentía feliz.
—Voy a comprarme un juguete nuevo —pensó—.—Y también dulces, y quizá un videojuego.
Mientras hacía planes, su mamá se sentó a su lado.
—Hijo, qué alegría que hayas ganado tu propio dinero.
—¡Sí! —respondió emocionado—. Ya sé en qué lo voy a gastar.
Su mamá sonrió y le hizo una pregunta que Mateo no esperaba:
—¿Y ya apartaste el diezmo para Dios?
Mateo se quedó callado.
—¿El diezmo? —preguntó—. Pero… ¡es mi dinero!
Su mamá tomó la Biblia que estaba sobre la mesa.
—Todo lo que tenemos viene de Dios, incluso la fuerza para trabajar. Dar el diezmo es una manera de agradecerle y reconocer que Él es primero en nuestra vida.
Mateo frunció un poco el ceño.
—¿O sea que no puedo quedarme con todo?
—Puedes disfrutar lo que ganas —dijo su mamá—, pero apartar una parte para Dios te enseña a ser agradecido y responsable.
Mateo se quedó pensando.
Al principio le costó.
Sentía que si daba su diezmo, tendría menos para gastar.
Pero decidió obedecer.
Apartó una parte de su dinero en un sobre y escribió: “Para Dios”.
El domingo, cuando lo entregó en la iglesia, sintió algo que no esperaba: paz y alegría.
Se dio cuenta de algo muy importante:
El dinero es una bendición, pero honrar a Dios con lo que ganamos es una bendición aún mayor.
Con el resto de su dinero compró lo que necesitaba y todavía le alcanzó para ahorrar.
Mateo aprendió que:
Dios bendice al corazón que sabe compartir y agradecer.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Honrar a Dios con nuestro dinero es agradecerle por sus bendiciones.
¿Has ganado dinero alguna vez por ayudar o trabajar?
¿Sabías que una parte de lo que ganas es para Dios?
¿Por qué crees que es importante dar el diezmo?
¿Cómo te sientes cuando compartes con gratitud?
Hoy aprendimos que ganar dinero es una bendición de Dios, pero también una responsabilidad. Todo lo que tenemos viene de Él, por eso es importante recordar apartar el diezmo como una muestra de gratitud y obediencia. Dar el diezmo no es perder, es reconocer que Dios es primero en nuestra vida. Cuando aprendemos a administrar bien lo que recibimos y a honrar a Dios con ello, nuestro corazón crece en agradecimiento y generosidad.
🎯 Reto de hoy:
Si recibes dinero esta semana, aparta primero la parte para Dios.
Recuerda esto:
Dios bendice al que sabe ser agradecido con lo que recibe.
Versículo clave: Malaquías 3:10
Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
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