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Llevando los pensamientos cautivos a Cristo

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 17 sept 2025
  • 4 Min. de lectura

Lectura bíblica: 2 Corintios 10:5


Andrés era un joven con muchos sueños. Quería ser médico y ayudar a los demás, pero en su mente a menudo aparecían pensamientos de fracaso:


—Nunca vas a lograrlo, no eres lo suficientemente inteligente.


Al principio se reía de esas ideas, pero poco a poco comenzó a creerlas. Cada examen que reprobaba, cada error que cometía en la escuela, reforzaba la mentira que el enemigo sembraba en su corazón. Andrés empezó a sentirse inútil y a compararse con sus compañeros.


En lugar de orar o buscar en la Palabra, se dejaba dominar por esos pensamientos. Comenzó a encerrarse en su cuarto, dejó de sonreír, y hasta evitaba participar en la iglesia porque pensaba que los demás eran mejores que él. Lo más triste fue que, al dejar que esos pensamientos crecieran, su relación con Dios se debilitó. Ya no oraba con fe, ya no leía la Biblia con alegría, porque sentía que era indigno de estar delante de Dios.


Una tarde, después de una fuerte discusión con sus papás, Andrés se miró al espejo y dijo:


—No sirvo para nada.


Sus palabras eran el reflejo de lo que su mente había estado alimentando en secreto.

En contraste, su amiga Laura también enfrentaba pensamientos negativos. Muchas veces sentía inseguridad al hablar en público y pensaba:


—Todos se van a burlar de mí.


Pero Laura había aprendido en la iglesia a llevar todo pensamiento cautivo a Cristo. En lugar de quedarse atrapada en la mentira, recordaba versículos como Filipenses 4:13: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”


Un día, cuando le tocó exponer en clase y la ansiedad quiso dominarla, Laura cerró sus ojos y oró en silencio:


—Señor, yo no puedo sola, pero tú me fortaleces. Hoy llevo este miedo cautivo a ti. En el nombre de Jesús, Amén.


En ese momento, aunque todavía sentía nervios, su corazón se llenó de paz. Al terminar su exposición, se dio cuenta de que Dios le había ayudado. Esa experiencia la animó a seguir confiando en que, aunque los malos pensamientos toquen a la puerta, no tienen poder cuando los llevamos a Cristo.


Pasaron los meses. Andrés, cansado de sentirse vacío, decidió abrir su Biblia. Al leer 2 Corintios 10:5 entendió que él mismo había permitido que las mentiras crecieran en su mente. Con lágrimas en los ojos, oró:


—Señor, perdóname por creer las mentiras del enemigo. Hoy decido llevar estos pensamientos a ti. Ayúdame a ver mi vida como tú la ves y a recordar que tengo valor porque soy tu hijo. En el nombre de Jesús, Amén.


Ese día no cambió todo de la noche a la mañana, pero Andrés empezó a ejercitar su mente: cada vez que un mal pensamiento aparecía, lo confrontaba con la Palabra y lo entregaba en oración. Poco a poco, su corazón fue sanando y descubrió que la verdadera batalla estaba en la mente, y que Cristo ya le había dado la victoria.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Llevar los pensamientos a Cristo nos libra de las mentiras y nos llena de Su paz.


  • ¿Qué pensamientos negativos has dejado crecer en tu mente últimamente?

  • ¿Qué versículos puedes recordar para reemplazar esas mentiras con la verdad de Dios?

  • ¿Cómo puedes practicar hoy el hábito de llevar cautivo cada pensamiento a Cristo?


Llevar los pensamientos cautivos a Cristo no es solo una frase bonita, es una práctica diaria que transforma nuestra manera de vivir. La mente es el campo donde muchas batallas espirituales se libran: ahí nacen las dudas, los temores, las comparaciones y las mentiras que el enemigo quiere sembrar para debilitarnos. Cuando dejamos esos pensamientos libres, poco a poco se convierten en cadenas que nos atan y nos hacen vivir con inseguridad, tristeza o desobediencia a Dios.


Por eso, la Palabra nos llama a identificar cada idea que no viene de Él y detenerla antes de que crezca. Si un pensamiento dice: “No vales nada”, la verdad de Dios responde: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3). Si viene la duda: “No podrás lograrlo”, la Biblia declara: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13). Y si aparece el temor: “Estás solo”, Dios nos recuerda: “No te dejaré ni te desampararé” (Josué 1:5).


La enseñanza es clara: no podemos evitar que los malos pensamientos lleguen, pero sí podemos decidir qué hacer con ellos. Si los dejamos quedarse, nos dañarán; pero si los llevamos cautivos a Cristo, serán derrotados por Su verdad. Cada vez que rendimos nuestra mente al Señor, aprendemos a vernos como Él nos ve: hijos amados, escogidos y valiosos.


Practicar esto diariamente fortalece nuestra fe y nos permite caminar con paz, porque sabemos que no somos esclavos de lo que sentimos ni de lo que pensamos, sino que en Cristo tenemos victoria.


Versículo clave: 2 Corintios 10:5

Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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