La verdad que libera
- Tesoros en el cielo

- 8 oct 2025
- 4 Min. de lectura
Lectura bíblica: Proverbios 28:13
Lucía era una niña alegre y amorosa. Le gustaba ayudar a su mamá en la cocina, jugar con su perro y dibujar. Pero un día, algo pasó que le enseñaría una gran lección.
Una tarde, mientras su mamá salía al supermercado, Lucía decidió jugar en el cuarto de su papá. Allí había un estante lleno de libros, y arriba, una pequeña caja de cristal donde él guardaba unas monedas antiguas.
Su mamá siempre le decía:
—Lucía, no toques esa caja, porque es muy delicada.
Pero la curiosidad fue más fuerte. Lucía tomó la caja para verla más de cerca… y en un segundo, ¡se le resbaló de las manos! El sonido del vidrio al romperse llenó el cuarto.
—¡Oh no! —susurró con el corazón acelerado.
Miró los pedacitos en el suelo y comenzó a temblar. —Papá se va a enojar mucho… —pensó asustada—. Si lo sabe, me va a regañar.
Entonces, decidió recoger los fragmentos rápidamente, los metió en una bolsa y los escondió en su clóset. Nadie se enteraría.
Pero esa noche, Lucía no podía dormir. Cada vez que cerraba los ojos, recordaba el sonido del vidrio rompiéndose. Se sentía triste y culpable. En su mente escuchaba una voz que le decía: “Dios lo sabe.”
Pasaron los días, y aunque nadie había descubierto lo ocurrido, Lucía ya no era la misma. Se mostraba distraída, callada y sin ganas de jugar.
Un domingo en la escuela bíblica, la maestra contó la historia de Ananías y Safira (Leer Hechos 5:1-11), quienes intentaron mentirle a Dios. —Dios ve lo que nadie ve —dijo la maestra—. Cuando escondemos la verdad, nuestro corazón se llena de miedo, pero cuando confesamos, Dios nos da paz y perdón.
Esas palabras tocaron el corazón de Lucía. Salió de la clase sintiéndose muy mal. Esa noche, mientras oraba, no aguantó más. Con lágrimas en los ojos, dijo:
—Señor, te pido perdón. Rompí la caja de mi papá y la escondí. Tengo miedo, pero quiero hacer lo correcto. Ayúdame a decir la verdad. En el nombre de Jesús, Amén.
Al día siguiente, esperó a que su papá llegara del trabajo. Se acercó con la cabeza baja y le dijo:
—Papá… tengo que decirte algo.
Su papá la miró sorprendido. —¿Qué pasa, hija?
Lucía respiró hondo y confesó:
—Fui yo quien rompió la caja de cristal. Tenía miedo y la escondí. Perdóname, papá.
Su papá guardó silencio por unos segundos. Luego se agachó, la abrazó y le dijo con voz suave:
—Hija, me duele que no me lo dijeras antes, pero me alegra que hayas sido valiente. Todos nos equivocamos, pero esconderlo solo trae tristeza. Cuando dices la verdad, Dios te perdona y tu corazón se llena de paz.
Lucía lloró en sus brazos. —Lo siento mucho, papá.
—Te perdono, hija —dijo él sonriendo—. Más valiente es quien confiesa la verdad que quien intenta esconderla.
Desde ese día, Lucía sintió una gran paz. Aprendió que decir la verdad, aunque dé miedo, siempre es lo correcto. Con el tiempo, le contó a sus amigas en la iglesia lo que había pasado y les dijo:
—Nunca oculten algo malo. Dios lo ve todo, y Él siempre perdona cuando somos sinceros.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Decir la verdad da paz y alegra el corazón de Dios.
¿Alguna vez has escondido algo por miedo a ser regañado?
¿Cómo te sentiste mientras guardabas el secreto?
¿Qué pasaría si, en lugar de esconderlo, lo confiesas y pides perdón?
Ocultar algo por miedo solo nos aleja de la paz que Dios quiere darnos. Cuando tratamos de esconder lo que hicimos, el temor se apodera del corazón, y esa carga se vuelve más pesada cada día. Pero cuando elegimos confesar con humildad, el poder de la luz de Dios entra en nosotros y rompe las cadenas del miedo.
La verdad no siempre es fácil de decir, pero siempre nos acerca a Dios. Él no busca perfección, sino sinceridad. Cuando reconocemos nuestros errores, su perdón nos limpia, su amor nos abraza y su paz llena nuestro corazón. Mentir o encubrir nos hace vivir con culpa; decir la verdad nos hace libres.
Ser valiente no es nunca fallar, sino tener el valor de admitir lo que hicimos mal y pedir perdón. Dios honra al que es honesto, porque la verdad refleja su carácter. Vivir con un corazón sincero nos acerca más a Él y nos permite caminar con alegría, sin miedo ni vergüenza.
🎯 Reto de hoy:
Si hiciste algo y lo estás ocultando, habla con tus padres o con Dios y dilo con sinceridad. 🙏
Después, pídele perdón y da gracias porque la verdad siempre trae paz. 💛✨
Versículo clave: Proverbios 28:13
El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

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