La serpiente levantada en el desierto
- Tesoros en el cielo

- 9 jun
- 2 min de lectura
Muchos años antes de que Jesús naciera, el pueblo de Israel atravesó una situación desesperante en el desierto. Debido a su pecado, serpientes venenosas comenzaron a morder a las personas y muchos morían. Entonces Dios ordenó a Moisés levantar una serpiente de bronce sobre un asta. Quien miraba aquella serpiente con fe era sanado y conservaba la vida.
Aquella escena parecía extraña, pero apuntaba a algo mucho más grande. Jesús explicó que así como la serpiente fue levantada en el desierto, Él también sería levantado en la cruz. El pueblo no era salvado por sus méritos, sus esfuerzos o sus buenas obras; debía mirar con fe aquello que Dios había provisto. De la misma manera, la salvación no se encuentra en los esfuerzos humanos, sino en Cristo.
El pecado ha dejado una herida mucho más profunda que la mordedura de una serpiente. Ha separado al ser humano de Dios y lo ha condenado espiritualmente. Sin embargo, Dios no dejó a la humanidad sin esperanza. En su amor, envió a su Hijo para cargar sobre sí el castigo que nosotros merecíamos.
La cruz no fue un accidente ni una derrota. Fue el plan perfecto de Dios para rescatar al pecador. Todo aquel que mira a Cristo con fe encuentra perdón, reconciliación y vida eterna. Por eso el mensaje central de la Biblia siempre apunta a Jesús. Él es la respuesta que Dios dio al problema más grande del ser humano.
Reflexión
Muchas personas buscan soluciones para sus problemas espirituales en la religión, las buenas obras o los esfuerzos personales. Sin embargo, la salvación siempre ha dependido de lo que Dios proveyó y no de lo que el hombre puede hacer. Así como los israelitas debían mirar la serpiente levantada, hoy el ser humano debe mirar a Cristo. La esperanza, el perdón y la vida eterna se encuentran únicamente en Él.
Preguntas para reflexionar
¿Has puesto tu confianza completamente en Jesucristo?
¿Estás intentando acercarte a Dios por tus propios méritos?
¿Qué significa para ti la cruz de Cristo?
¿Has agradecido a Dios por el regalo de la salvación?
Que este mensaje no se quede solo en una lectura, sino que te acompañe hoy. Dios conoce lo que necesitas, pero también observa el corazón con el que te acercas. Permanece firme, porque cuando tu oración es sincera, tu vida comienza a reflejar esa relación.
Este mensaje es parte del ministerio Tesoros en el Cielo, creado para edificar tu vida y acercarte más a Dios cada día. Nos leemos en el siguiente devocional.
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