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La perseverancia en la oración abre puertas

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 13 sept 2025
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica: Lucas 18:1


Daniel era un niño con un corazón sensible. Desde que conoció a Jesús en la escuela dominical, deseaba que todos sus amigos también lo conocieran. Entre ellos estaba Javier, su mejor amigo, con quien compartía juegos, risas y hasta los recreos más divertidos. Pero cuando Daniel hablaba de la iglesia o de la Biblia, Javier levantaba la ceja y respondía con indiferencia:


—Eso no es para mí. Yo no necesito nada de eso.


Al escuchar eso, Daniel sentía tristeza. Varias veces pensó en dejar de invitarlo y mejor callar, pues parecía que su amigo nunca cambiaría. Una tarde, en la clase bíblica, la maestra les habló de la importancia de perseverar en la oración, aun cuando parece que nada pasa. Les recordó que Jesús enseñó que debemos orar sin desanimarnos, porque Dios obra en su tiempo.


Esa noche, Daniel se arrodilló y decidió comenzar una rutina. Cada día, antes de dormir, mencionaba el nombre de Javier en su oración:


—Señor, abre su corazón. Haz que un día quiera escucharte y conocerte. En el nombre de Jesús, Amén.


Pasaron semanas, luego meses. Había días en que Daniel sentía que orar no servía de nada, porque Javier seguía igual. Incluso a veces se burlaba y decía:


—¿Otra vez quieres que vaya a tu iglesia? Ya te dije que no.


Pero Daniel recordaba las palabras de su maestra y el versículo que decía: “La oración eficaz del justo puede mucho” (Santiago 5:16). Eso le daba fuerzas para seguir.


Un domingo, mientras jugaban, Daniel volvió a invitarlo. Javier, con un suspiro, respondió:


—Está bien, pero solo porque eres mi amigo.


Ese día fue diferente. Al entrar a la iglesia, Javier vio el cariño con el que lo recibieron, escuchó los cantos alegres y prestó atención a la enseñanza. Por primera vez, algo tocó su corazón. No lo dijo en voz alta, pero sintió un deseo profundo de regresar.


Daniel comprendió que la perseverancia en la oración había abierto una puerta. No fue de un día para otro, pero Dios escuchó cada oración y en su momento empezó a obrar en la vida de Javier.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: No te canses de orar; Dios escucha y en su tiempo obra en los corazones.


  • ¿Qué hizo Daniel cuando sintió que Javier nunca iba a cambiar?

  • ¿Qué aprendió al seguir orando todos los días por su amigo?

  • ¿Por quién necesitas perseverar tú en oración para que un día reciba a Cristo?


La perseverancia en la oración no es simplemente repetir palabras cada día, sino mantener una fe constante en que Dios escucha, aun cuando parece que no hay respuesta. Muchas veces queremos que las cosas sucedan rápido, pero el corazón humano no se transforma en un instante por presión o insistencia, sino por la obra del Espíritu Santo.


Cuando oramos por alguien que aún no quiere recibir a Cristo, en realidad estamos sembrando una semilla invisible. Esa semilla, aunque tarde en brotar, un día dará fruto porque la Palabra de Dios nunca regresa vacía. Puede que esa persona se burle, que rechace la invitación, que diga que nunca cambiará; sin embargo, nuestras oraciones suben delante de Dios como incienso y permanecen vivas en su presencia.


Versículo clave: Lucas 18:1

También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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(Proverbios 22:6)

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