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La Hermosa Recompensa de la Obediencia

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 16 nov 2025
  • 4 Min. de lectura

Lectura bíblica: Proverbios 13:13


Félix era una persona responsable, pero como cualquiera, tenía días buenos y días difíciles.

Había momentos en los que estudiar le costaba trabajo, y otros en los que prefería hacer cualquier cosa antes que enfrentar las tareas.


A veces decía:


—Después estudio… mañana lo hago… al rato empiezo…


Pero ese “al rato” se hacía largo, y el “mañana” casi nunca llegaba. Y aunque sabía que quería llegar lejos, también sabía que no estaba siendo tan obediente en sus responsabilidades como debía.


Un día, mientras veía a otros avanzar y mejorar, sintió un nudo en el corazón y pensó:


—¿Por qué yo no avanzo igual? ¿Por qué me cuesta tanto?


Con honestidad, se respondió a sí mismo:


—Porque no he sido constante… y sé que no he obedecido como debería.


Esa tarde, un familiar lo vio preocupado y le preguntó:


—¿Qué te pasa, Félix?


Félix suspiró. —Es que… quiero graduarme, quiero avanzar, quiero mejorar… pero a veces no tengo ganas de estudiar o de obedecer lo que debo hacer.


La persona sonrió con ternura y le dijo:


—Félix, ¿sabes una cosa? Graduarse no empieza el día de la ceremonia… empieza todos los días, con cada acto de obediencia. Lo que haces en secreto, tu esfuerzo, tu disciplina, tu constancia… todo eso Dios lo ve. Y Dios honra al obediente.


Luego tomó una Biblia y leyó:


“El que respeta el mandamiento será recompensado.” —Proverbios 13:13


—Esto significa —continuó— que Dios recompensa al que es obediente. No solo a los que sacan buenas notas, sino a los que hacen las cosas con corazón, aunque cueste. Cada vez que obedeces, estás construyendo tu futuro, aunque aún no lo veas.


Las palabras llegaron directo al corazón de Félix.


Esa noche, antes de dormir, abrió su cuaderno y miró todas las tareas que había dejado a medias. Cerró los ojos y oró:


—Señor, quiero obedecer. Quiero ser constante. Ayúdame a ser fiel en lo poco. Esto te lo pido en el nombre de Jesús, amén.


Al día siguiente, algo dentro de él cambió. No era que las tareas se volvieran más fáciles, sino que su corazón estaba más dispuesto. Ese día estudió sin quejarse. Terminó una tarea que llevaba días posponiendo. Organizó su material escolar. Y se sintió… bien. No porque todo fuera perfecto, sino porque estaba caminando en obediencia.


Con el paso de las semanas, Félix fue notando algo hermoso:

  • Lo que antes parecía difícil, ahora costaba menos.

  • Lo que antes daba pereza, ahora le daba satisfacción.

  • Lo que antes evitaba, ahora le daba gusto cumplir.


Su corazón se fortalecía. Su disciplina crecía. Y su obediencia florecía.


Había días de cansancio, sí. Había días en los que quería rendirse. Pero cada vez que se sentía desanimado, recordaba:


“El obediente será recompensado.”


Con esa verdad, se levantaba y seguía adelante.


Pasaron meses, hasta que llegó ese día tan esperado: el día de su graduación.


Había personas con cámaras, familias emocionadas y un ambiente lleno de alegría. Félix se sentó, mirando al frente, con el corazón latiendo fuerte. Cuando escuchó su nombre, sintió un escalofrío de emoción y se puso de pie.


Mientras caminaba hacia adelante, imágenes pasaron por su mente: las tareas difíciles, las noches de estudio, las lágrimas de frustración, las veces que dijo “ya no puedo”…y las veces que decidió obedecer aunque no tuviera ganas.


Al tomar su diploma entre las manos, sintió una verdad profunda:


“Esto no es suerte. Esto es obediencia.”


Después de la ceremonia, el familiar que lo animó desde el principio lo abrazó y dijo:


—¿Ves lo hermoso que es cosechar lo que sembraste? Esto no solo es un diploma… es el fruto de tu obediencia.


Félix sonrió con lágrimas en los ojos. Ese día entendió que graduarse no es solo un evento… es una recompensa divina. No es una casualidad… es un fruto espiritual. No es un papel… es el testimonio de que obedecer trae bendición.


Y ese día, mientras caminaba con orgullo y gratitud, dijo en su corazón:


—Señor Jesús, gracias por enseñarme que la obediencia construye victorias, amén.


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: La obediencia siempre trae recompensa.


  • ¿Estás siendo obediente en lo que Dios te pide hoy?

  • ¿Estás sembrando disciplina o postergación?

  • ¿Reconoces que cada esfuerzo suma para tu futuro?

  • ¿Qué decisión obediente puedes tomar hoy?


Hoy aprendemos que la obediencia no es simplemente hacer lo que se nos pide; es una semilla espiritual que Dios utiliza para construir nuestro futuro. Cada vez que elegimos obedecer, aun cuando cuesta, estamos formando carácter, disciplina, responsabilidad y fe. La obediencia abre puertas que el talento solo no puede abrir. Trae paz donde antes había frustración, y trae fruto donde antes solo había intención.


Dios honra cada esfuerzo secreto, cada sacrificio, cada noche de estudio, cada momento en el que decidimos hacer lo correcto cuando nadie nos ve. La graduación no es solo un evento bonito: es una evidencia del poder de la obediencia, de la constancia y de la fidelidad.


Cuando obedecemos, sembramos futuro, y Dios mismo se encarga de recompensar esa siembra con crecimiento, oportunidades y bendiciones que nunca imaginamos. La obediencia no siempre es fácil, pero siempre es hermosa, porque atrae el favor de Dios y nos prepara para todo lo que Él tiene para nosotros.


 🎯 Reto de hoy:

Haz hoy con obediencia una tarea que has estado dejando para después, y entrégala con excelencia.


Ora antes de iniciar:

“Señor, quiero honrarte con mi obediencia.”


La obediencia construye.

La obediencia forma.

La obediencia bendice.

La obediencia abre puertas que jamás imaginaste.


Versículo clave: Proverbios 13:13

El que respeta el mandamiento será recompensado.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

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