Hacer Todo con Diligencia
- Tesoros en el cielo

- 27 oct 2025
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Romanos 13:1
Ariana era una niña muy alegre y divertida, pero últimamente había comenzado a tener una mala actitud hacia sus maestros y adultos. En la escuela, cuando la maestra le pedía que guardara silencio, ella murmuraba por lo bajo:
—Ay, qué exagerada, solo estoy platicando tantito…
En la iglesia tampoco prestaba atención. Durante la clase bíblica, hablaba con sus amigas, se reía a escondidas y respondía con molestia cuando la maestra le pedía participar. —Ya sé todo eso —decía con tono arrogante—, no necesito repetirlo.
Un día, durante una práctica para una presentación especial, la maestra pidió que los niños formaran fila. Ariana, sin hacerle caso, siguió jugando. De pronto, tropezó con una silla y cayó al suelo. Todos se rieron, y ella se levantó avergonzada. La maestra la ayudó y le dijo con paciencia:
—Ariana, cuando obedecemos, evitamos tropiezos. Las reglas no son castigos; son guías para nuestro bien.
Pero Ariana no quería escucharlo. Pensó que la maestra solo quería mandarla. Esa noche, al llegar a casa, su mamá le preguntó cómo había estado su día, y ella contestó con enojo:
—Mi maestra siempre me regaña por todo, no la soporto.
Su mamá suspiró y le respondió con calma:
—Hija, Dios pone a las autoridades —como tus maestros, tus padres y tus líderes — para enseñarte el camino correcto. Cuando los obedeces, estás obedeciendo a Dios mismo.
Ariana guardó silencio, pero esas palabras le quedaron grabadas. Días después, en la escuela dominical, el maestro leyó Efesios 6:1:
"Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.”
Entonces dijo:
—La obediencia no se trata de agradar a los hombres, sino a Dios. Cuando obedeces con buena actitud, demuestras que tu corazón está lleno de amor y humildad.
Ariana bajó la cabeza. Recordó todas las veces que había hablado mal de su maestra o respondido con grosería. Esa tarde, al llegar a casa, fue a su cuarto, se arrodilló y oró:
—Señor, perdóname por mi orgullo. He sido irrespetuosa con mis maestros y con las personas que Tú pusiste para cuidarme. Ayúdame a tener un corazón obediente y agradecido. En el nombre de Jesús, amén.
Al día siguiente, algo cambió en Ariana. Llegó a la escuela, saludó con una sonrisa y comenzó a seguir las instrucciones sin que nadie se lo pidiera. Cuando una amiga comenzó a burlarse de la maestra, ella le dijo:
—No hagas eso, debemos respetarla. Ella se esfuerza por enseñarnos.
Pasaron las semanas, y su actitud transformó el ambiente de su grupo. Su maestra la miró con ternura un día y le dijo:
—Ariana, se nota que tu corazón ha cambiado. Ahora eres un ejemplo para tus compañeros.
Ariana comprendió que obedecer no la hacía menos libre, sino más sabia. Aprendió que la obediencia trae paz, mientras que la rebeldía trae tropiezos. Cada vez que obedecía, sentía una alegría profunda, porque sabía que estaba agradando a Dios.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Obedecer con alegría muestra amor y respeto a Dios.
¿Cómo reaccionas cuando un maestro, tus padres o un adulto te corrige?
¿Has pensado que al obedecerlos estás obedeciendo a Dios?
¿Qué cosas podrías cambiar para mostrar más respeto y gratitud por tus autoridades?
La obediencia a nuestros maestros y a toda autoridad no se trata de miedo, sino de amor y respeto. Dios establece a las autoridades para cuidarnos y enseñarnos a caminar en sabiduría. Cuando respondemos con orgullo o desobediencia, no solo deshonramos a las personas, sino también al Señor que las puso en ese lugar.
Ser obediente no es hacer lo que nos dicen de mala gana, sino hacerlo con buena actitud y corazón dispuesto.
La obediencia revela madurez espiritual y humildad. Así como Jesús fue obediente a su Padre hasta la cruz, nosotros también debemos obedecer con amor y fe, confiando en que Dios usa a nuestras autoridades para guiarnos hacia lo mejor.
Cuando elegimos obedecer, no perdemos libertad: ganamos bendición, paz y favor de Dios. Porque un corazón que obedece es un corazón que ama.
🎯 Reto de hoy:
Hoy demuestra respeto y obediencia.
Haz caso a las indicaciones de tus maestros y padres sin que te lo repitan, y hazlo con alegría.
Ora por ellos, para que Dios les dé paciencia y sabiduría.
Recuerda: obedecer con amor abre puertas de bendición, pero desobedecer solo trae tristeza y pérdida.
¡El corazón obediente siempre agrada a Dios! 💛🙌
Versículo clave: Romanos 13:1
Sométase toda persona a las autoridades superiores;porque no hay autoridad sino de parte de Dios,y las que hay, por Dios han sido establecidas.
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