top of page

Gracias, Dios, por los alimentos

  • Foto del escritor: Tesoros en el cielo
    Tesoros en el cielo
  • 3 oct 2025
  • 3 Min. de lectura

Lectura bíblica: 1 Tesalonicenses 5:18


Emilia era una niña muy alegre, pero algo no le gustaba nada: cuando su mamá cocinaba verduras o frijoles. Cada vez que veía el plato, fruncía la cara y decía:


—Mamá, ¡otra vez esto! ¿Por qué no comemos pizza o hamburguesas?


Su mamá la miraba con paciencia y le respondía con una sonrisa:


—Hija, da gracias a Dios por lo que tenemos. Hay niños que hoy no comerán nada.


Pero Emilia no entendía del todo. Ella pensaba que la comida simplemente “aparecía” todos los días en la mesa. Nunca se había detenido a pensar en cuántas bendiciones había detrás de un simple plato.


Un día, su maestra de la iglesia anunció algo especial:


—Niños, el próximo sábado iremos a visitar un comedor donde ayudan a personas que no tienen hogar. Vamos a servir comida y compartir el amor de Jesús.


Emilia se emocionó. Le encantaba ayudar. Cuando llegó el sábado, se puso su camiseta del grupo infantil, se recogió el cabello y acompañó a su mamá y a los demás niños.


Cuando llegaron al comedor, vio una larga fila de personas esperando pacientemente su plato de comida. Algunos tenían ropa vieja, otros venían con sus hijos pequeños. Lo que más sorprendió a Emilia fue que, cuando recibían su plato de arroz y sopa, sonreían y decían: —¡Gracias a Dios por esta comida!


En ese momento, algo cambió dentro de ella. Miró su propio plato y pensó: “Ellos tienen tan poco… y aun así le dan gracias a Dios con alegría.”


Mientras servía el pan, una niña más pequeña se le acercó y le dijo con una gran sonrisa:


—¡Gracias! ¡Hoy tengo comida otra vez!


Emilia sintió un nudo en la garganta. Esa noche, al regresar a casa, cuando su mamá sirvió frijoles con arroz, ya no se quejó. Cerró los ojos y oró con sinceridad:


—Gracias, Dios, por este alimento. Perdóname por no haber sido agradecida antes. En el nombre de Jesús, Amén.


Su mamá la miró con ternura y le dijo:


—Eso, hija, alegra el corazón de Dios. Él siempre provee lo que necesitamos, no lo que queremos.


Desde entonces, cada vez que comían, Emilia oraba con alegría y decía:


—Gracias, Señor, porque hoy también nos has dado de comer.


Con el tiempo, su gratitud comenzó a notarse en todo lo que hacía. Cuando iba a la escuela, si un amigo se quejaba del desayuno, ella le decía:


—No te quejes, da gracias. Dios nos da fuerzas con lo que comemos.


Un día, su maestra en la iglesia les enseñó Salmo 136:25: “El que da alimento a todo ser viviente, porque para siempre es su misericordia.”


Emilia levantó la mano y dijo:


—¡Ese versículo es verdad! Dios siempre nos cuida y nunca deja que falte el pan en la mesa.


Y desde entonces, cada vez que veía su plato, no importaba si era sencillo o especial, recordaba algo que había aprendido: "Cada comida es una bendición que viene del cielo."


Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...

Enseñanza de hoy: Da gracias a Dios por cada comida.


  • ¿Das gracias sinceramente a Dios cada vez que vas a comer?

  • ¿Alguna vez te has quejado de la comida que tienes?

  • ¿Cómo puedes mostrar gratitud a Dios incluso cuando no tienes lo que más te gusta?


Agradecer por lo que tenemos para comer es mucho más que decir “gracias”; es reconocer la fidelidad y el amor de Dios en lo cotidiano. Cada plato de comida, sin importar si es sencillo o abundante, es una prueba de que Él cuida de nosotros día tras día. Cuando nos quejamos por lo que no tenemos, cerramos los ojos a las bendiciones que ya están frente a nosotros. Pero cuando agradecemos, nuestro corazón se llena de gozo, humildad y paz.


Dios no siempre nos da lo que queremos, pero siempre nos da lo que necesitamos. Él alimenta no solo nuestro cuerpo, sino también nuestro corazón con su amor. Cada vez que oramos antes de comer, estamos diciendo: “Señor, confío en ti, y sé que nunca me faltará tu provisión.”


La gratitud transforma lo poco en suficiente y lo suficiente en abundancia. Un corazón agradecido puede ver milagros en lo que otros consideran común. Así como Jesús dio gracias antes de multiplicar los panes y los peces, nosotros también debemos dar gracias por lo que tenemos, porque cuando lo hacemos, Dios multiplica no solo la comida, sino también la alegría en nuestro hogar.


Versículo clave: 1 Tesalonicenses 5:18

Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.


Es Hora de Orar...


🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈


 ¡Tenemos una buena noticia para ti!

 Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.

 Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶‍♂️🚶‍♀️💖



Beto Cristiano
Beto Cristiano

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
La voz que te protege aunque no lo entiendas

Lectura bíblica: Efesios 6:1–3 A Leonel  le encantaba andar en bicicleta por la colonia. Sentía libertad. Sentía emoción. Sentía que ya era grande. Un sábado por la tarde, su papá le dijo: —Puedes sal

 
 
 
Un amigo que advierte, ama de verdad

Lectura bíblica: Proverbios 27:6 A Sebastián  le gustaba juntarse con su mejor amigo, Andrés . Jugaban fútbol, hacían tareas juntos y hasta iban a la iglesia los domingos. Pero un día algo cambió. En

 
 
 
El amor más grande que existe

Lectura bíblica: Juan 3:16 En la escuela de Daniel , todos estaban emocionados porque se acercaba el Día del Amor y la Amistad. Habían llevado tarjetas, dulces y pequeños regalos para sus amigos. Dani

 
 
 

Comentarios


Desde nuestro ministerio familiar, trabajamos con amor para ayudarte a crecer espiritualmente.

¡Dios te bendiga y te acompañe en cada paso!

Contacto

c8748cef-fdad-4835-8d22-6a680b4a8076.png

Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.
(Proverbios 22:6)

bottom of page