El valor de un corazón trabajador
- Tesoros en el cielo

- 5 ago 2025
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: Colosenses 3:23
Elías era un niño que vivía en un pequeño barrio cerca de la ciudad. Era amable y alegre, pero había algo que no le gustaba nada: trabajar en casa. Cada vez que su mamá le pedía que recogiera sus juguetes o barriera el patio, lo hacía a la carrera, dejando todo desordenado. Prefería pasar la tarde jugando en su tablet o corriendo con sus amigos en la calle.
Un día, su papá le dijo:
—Hijo, este sábado vamos a la huerta a trabajar. Necesitamos limpiar las plantas de tomate y regarlas.
Elías puso cara de disgusto:
—¡Papá, es sábado! Yo quería descansar y jugar.
—Elías —dijo su papá con calma—, el trabajo también es parte de nuestra vida, y cuando lo hacemos con alegría, es como un regalo que le damos a Dios.
Aunque no estaba convencido, Elías lo acompañó. Al llegar a la huerta, vio las plantas verdes, algunas con tomates pequeños, y la tierra llena de hojas secas y hierba. Su papá se agachó y empezó a quitar la hierba con paciencia, mientras silbaba un himno que hablaba de la gratitud a Dios.
—Papá —preguntó Elías mientras miraba alrededor —, ¿por qué te tomas tanto tiempo para quitar cada hierbita?
—Porque hijo, si cuidamos lo que Dios nos da, Él nos bendice con fruto abundante.
Además, cuando trabajamos como si lo hiciéramos para el Señor, nuestro corazón se llena de gozo.
Elías se quedó pensando. Lentamente, empezó a imitar a su papá. Al principio se cansaba rápido, pero al ver que juntos iban dejando la huerta limpia y ordenada, sintió una alegría diferente: estaba haciendo algo que valía la pena.
Al final de la mañana, se sentaron a descansar bajo un árbol. Elías estaba sudado y cansado, pero contento.
Su papá lo miró sonriendo y le dijo:
—¿Ves cómo se siente cuando trabajas con todo tu corazón? Eso es lo que Dios espera de nosotros. La Biblia dice: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres” (Colosenses 3:23).
Cuando llegaron a casa, su mamá los recibió con un jugo fresco. Al ver la tierra en la ropa de Elías y su sonrisa de satisfacción, supo que había aprendido algo importante. Esa noche, antes de dormir, el niño oró:
—Señor, gracias por darme fuerzas para trabajar. Ayúdame a hacerlo con alegría y a no quejarme. Quiero servirte también con mi esfuerzo. En el nombre de Jesús, Amén.
Con el paso de las semanas, Elías empezó a cambiar su actitud. Ya no se quejaba cuando su mamá le pedía que limpiara su cuarto o ayudara a tender la cama. Incluso comenzó a ofrecer su ayuda antes de que se la pidieran. Descubrió que trabajar con alegría y responsabilidad no solo agrada a su familia, sino que también alegra el corazón de Dios.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Trabajar con alegría y dedicación agrada a Dios.
Reflexiona con tus hijos estas preguntas:
¿Cómo reaccionas cuando tienes que hacer tareas en casa o en la escuela?
¿Por qué crees que Dios quiere que trabajemos con alegría y no de mala gana?
¿De qué manera podemos ofrecer nuestro trabajo a Dios, aunque sea algo pequeño?
El trabajo es una oportunidad para honrar a Dios. Cuando lo hacemos de corazón, aunque nadie lo vea, el Señor lo valora y nos bendice con paz y satisfacción.
El trabajo es un regalo de Dios que nos enseña disciplina y gratitud.
Hacer las cosas con alegría y excelencia refleja un corazón que ama a Dios.
La fidelidad en lo pequeño nos prepara para recibir mayores responsabilidades y bendiciones.
Servir a nuestra familia con amor y dedicación es también una forma de servir a Dios.
Colosenses 3:23
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
Es Hora de Orar...
🌈✨ ¿Te gustaría ir al cielo… pero no sabes cómo? ✨🌈
¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

Comentarios