El amor también se preocupa por los demás
Filipenses capítulo 2 versículos 3 y 4, dice:
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.” (RVR1960)
Dios quiere que aprendamos a amar como Jesús amó. Muchas veces pensamos primero en lo que nosotros queremos, sentimos o necesitamos. Pero el verdadero amor también se preocupa por el dolor, las necesidades y la alegría de los demás. Cuando vivimos pensando solamente en nosotros mismos, nos volvemos egoístas. En cambio, cuando aprendemos a mirar a quienes nos rodean con compasión, reflejamos el corazón de Cristo.
Un día, un niño llegó muy emocionado a la escuela porque llevaba un juguete nuevo para mostrarlo durante la hora de convivencia.
No podía esperar para enseñárselo a todos.
Mientras caminaba hacia el salón, vio a un compañero sentado solo en una banca.
Tenía la cabeza agachada.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
El niño pensó por un momento:
—Primero voy a enseñar mi juguete. Después veré qué le pasa.
Pero recordó lo que había aprendido en la iglesia acerca de amar a los demás.
Guardó el juguete en su mochila.
Se acercó a su compañero y le preguntó:
—¿Te encuentras bien?
El niño le respondió:
—Mi abuelita está muy enferma y hoy tuve que despedirme de ella antes de venir a la escuela.
Entonces el niño se sentó a su lado.
No sabía qué decir.
Solo permaneció con él.
Después hizo una oración en silencio pidiéndole a Dios que lo ayudara.
Más tarde lo invitó a jugar para que no estuviera solo durante el recreo.
Al llegar a casa, le contó a su mamá lo que había sucedido.
Ella lo abrazó y le dijo:
—Hoy hiciste algo que alegró mucho el corazón de Jesús. Dejaste por un momento tu alegría para acompañar a alguien que estaba sufriendo.
Es parecido a los delfines. Cuando uno de ellos está herido o demasiado cansado para nadar, los demás permanecen cerca y lo ayudan a salir a la superficie para que pueda respirar. Así también, Dios quiere que estemos atentos a quienes necesitan ánimo, ayuda o consuelo.
Ese día el niño aprendió que amar de verdad no consiste solo en pensar en uno mismo, sino en detenerse para cuidar y acompañar a quienes están pasando por momentos difíciles.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy:El amor de Jesús nos enseña a preocuparnos por los demás y no solamente por nosotros mismos.
¿Qué quería hacer el niño al llegar a la escuela?
¿Qué lo hizo cambiar de decisión?
¿Cómo ayudó a su compañero que estaba triste?
¿Qué puedes hacer cuando veas que alguien necesita ánimo o ayuda?
Reflexión: Jesús siempre veía a las personas. Él se detenía para escuchar, consolar, sanar y ayudar. Si queremos parecernos a Él, debemos aprender a mirar más allá de nuestros propios deseos y prestar atención a quienes sufren. Un corazón lleno del amor de Dios no es egoísta; busca llevar esperanza, consuelo y amor a los demás.
🎯 Reto de hoy: Hoy observa a las personas que están a tu alrededor. Si ves a alguien triste, solo o necesitado, acércate con amabilidad, ora por esa persona o pregúntale si puedes ayudarla de alguna manera.
Versículo clave: Filipenses 2:3-4
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.”
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