Dios es un Dios de orden: aprendiendo a vivir ordenados
- Tesoros en el cielo

- 15 sept 2025
- 3 Min. de lectura
Lectura bíblica: 1 Corintios 14:40
Samuel era un niño creativo, lleno de energía y con muchas ideas. Siempre quería estar inventando juegos nuevos, dibujando, corriendo en el patio o construyendo cosas con sus juguetes. Pero tenía un problema que poco a poco empezó a afectarlo: no le gustaba el orden.
Cuando llegaba de la escuela, tiraba su mochila en la sala, los zapatos los dejaba en medio del pasillo y su uniforme lo lanzaba sobre la cama. Sus juguetes quedaban regados por el piso, de modo que a veces sus papás tropezaban con ellos.
—Samuel, recoge tus cosas —le decía su mamá con paciencia—. Si no lo haces ahora, después será más difícil encontrarlas.
Pero Samuel casi siempre respondía lo mismo:
—Luego lo hago, no pasa nada.
Ese “luego” se convertía en nunca.
Con el tiempo, el desorden comenzó a traerle consecuencias más serias. En la escuela, olvidaba sus cuadernos, no llevaba los materiales que pedía la maestra y hasta entregaba las tareas incompletas porque las perdía entre sus cosas. Un día, la maestra lo llamó frente a todos:
—Samuel, otra vez no trajiste tu cuaderno. ¿Qué está pasando contigo?
Él bajó la cabeza, avergonzado, mientras sus compañeros lo miraban. Al llegar a casa buscó su cuaderno por todas partes y, después de una hora de desesperación, lo encontró debajo de un montón de ropa sucia.
Esa noche, muy frustrado, le dijo a su papá:
—Ya no quiero que me regañen por ser desordenado, pero no sé cómo cambiar.
Su papá le respondió con ternura:
—Hijo, ¿sabes por qué el desorden nos afecta tanto? Porque no refleja el carácter de Dios.
La Biblia dice que Dios es un Dios de orden. Él puso límites al mar, organizó el día y la noche, separó la tierra del cielo, y a cada estrella le dio un lugar. Cuando nosotros vivimos en desorden, no seguimos el ejemplo de nuestro Padre celestial.
Samuel quedó pensativo. Esa misma noche, se arrodilló y oró:
—Señor, perdóname por ser desobediente y desordenado. Ayúdame a cambiar y a ser como Tú quieres que sea. En el nombre de Jesús, Amén.
No fue fácil. Al día siguiente, volvió a sentir la tentación de tirar su mochila al suelo. Pero recordó su oración y decidió hacer algo diferente: la colgó en su lugar. Ese pequeño paso lo animó. Poco a poco comenzó a ordenar sus útiles, a doblar su uniforme y a escribir cada tarea en una libreta especial.
Con el tiempo, descubrió algo sorprendente: el orden le daba paz. Ya no perdía las cosas, podía concentrarse mejor, y hasta sus maestros comenzaron a felicitarlo. Sus papás también estaban contentos, porque notaban que Samuel no solo ordenaba sus cosas, sino también su actitud.
Samuel comprendió que el orden no es aburrido ni una obligación pesada, sino una forma de agradar a Dios y de mostrar respeto por los demás.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: El orden trae paz y refleja a Dios.
¿Qué área de tu vida está más en desorden: tus cosas, tu tiempo o tu relación con Dios?
¿Cómo afecta tu desorden a otras personas (papás, maestros, amigos)?
¿Qué decisión puedes tomar hoy para comenzar a ser más ordenado y honrar a Dios?
¿De qué manera el orden puede ayudarte a cumplir mejor con lo que Dios espera de ti?
Ser ordenados no es solo cuestión de hábitos, es una forma de honrar a Dios. El orden comienza en lo pequeño: recoger los juguetes, anotar las tareas, tener un tiempo de oración cada día, organizar nuestro tiempo y ser responsables.
Quizás para ti el orden parezca difícil o aburrido, pero recuerda que cada vez que eres ordenado, estás imitando a tu Padre celestial. El orden te prepara para enfrentar la vida con paz, te ayuda a administrar lo que Dios te ha dado y te enseña a ser fiel en lo poco para que un día Dios te confíe cosas mayores.
El desorden te roba la bendición, pero el orden abre puertas para que Dios te use en grandes cosas.
Cuando somos ordenados:
Reflejamos el carácter de Dios.
Tenemos paz porque sabemos dónde están nuestras cosas.
Cumplimos mejor nuestras responsabilidades en la escuela, en la casa y en la iglesia.
Damos buen testimonio a los demás.
Pero cuando vivimos en desorden:
Perdemos tiempo buscando lo que no encontramos.
Descuidamos lo importante por atender lo urgente.
Nos frustramos y hacemos enojar a otros.
Damos mal testimonio de lo que significa ser hijos de Dios.
Versículo clave: 1 Corintios 14:40
Pero hágase todo decentemente y con orden.
Es Hora de Orar...
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¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖

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