Trabajar para el Señor con todo el corazón
- Tesoros en el cielo

- 3 abr
- 3 min de lectura
Actualizado: 1 may
Lectura bíblica: Colosenses 3:23
En una escuela muy organizada estudiaba un niño llamado Isaac. Era tranquilo, obediente… pero había algo que no le gustaba hacer: esforzarse más de lo necesario.
Si había tarea, la hacía rápido.
Si había que limpiar, lo hacía a medias.
Si participaba en algo, cumplía… pero sin mucho ánimo.
—Con que esté listo, ya —decía.
Un sábado, en la iglesia, anunciaron algo especial.
—Niños, vamos a preparar una presentación para el próximo domingo —dijo la maestra—.
Habrá cantos, versículos y actividades.
Todos se emocionaron.
Isaac también.
Pero cuando comenzaron los ensayos… se dio cuenta de que requería esfuerzo.
Había que practicar.
Repetir.
Prepararse bien.
Después del primer ensayo, Isaac pensó:
“Está muy pesado…”“Mejor hago lo mínimo…”
En los siguientes días, mientras otros practicaban en casa… Isaac casi no lo hacía.
—Luego lo hago —decía.
Llegó el día del ensayo general.
Algunos niños lo hicieron muy bien.
Pero cuando fue el turno de Isaac… se equivocó varias veces.
Se confundió.
Se quedó en silencio.
La maestra lo miró con calma.
—Isaac, ¿practicaste en casa?
Él bajó la mirada.
—Un poco…
Se sentó.
Sintió algo incómodo.
No era vergüenza solamente… era darse cuenta de que no había dado lo mejor.
Esa tarde, en su casa, se quedó pensando.
Recordó algo que había escuchado en la iglesia:
“Todo lo que hagamos, debemos hacerlo como para el Señor.”
Se quedó en silencio.
Subió a su cuarto.
Se sentó en su cama.
Y habló con Dios.
—Señor… me doy cuenta que muchas veces hago las cosas sin esfuerzo. Cumplo, pero no doy lo mejor. Si lo que hago es para ti, quiero hacerlo bien, con todo mi corazón. Ayúdame a esforzarme y a hacerlo con alegría. En el nombre de Jesús, amén.
Se levantó.
Tomó sus hojas.
Y comenzó a practicar.
Esta vez no rápido.
No por cumplir.
Sino poniendo atención.
Repitiendo.
Corrigiendo.
Intentándolo de nuevo.
Al día siguiente, volvió al ensayo.
Cuando fue su turno… algo había cambiado.
Lo hizo mejor.
Más seguro.
Más preparado.
La maestra sonrió.
El domingo llegó.
La presentación fue muy bonita.
Isaac participó con alegría.
Pero lo más importante no fue lo que los demás vieron… sino lo que él entendió:
cuando haces las cosas para Dios, das lo mejor, no lo mínimo.
Desde ese día, Isaac siguió haciendo sus actividades… pero ahora con otra actitud.
En la escuela.
En casa.
En la iglesia.
Y comprendió algo que nunca olvidaría:
trabajar con esfuerzo también es una forma de agradecer a Dios.
Pregunta a tus hijos cual es la enseñanza que aprendieron hoy...
Enseñanza de hoy: Hacer las cosas con esfuerzo honra a Dios.
¿Haces tus tareas con esfuerzo o solo por cumplir?
¿Alguna vez hiciste algo sin dar lo mejor?
¿Cómo puedes mejorar en lo que haces cada día?
¿Por qué crees que Dios se agrada cuando damos lo mejor?
Dios nos ha dado muchas cosas.
Vida.
Familia.
Oportunidades.
Y una manera de responder a eso… es con nuestra actitud.
Trabajar duro no significa solo hacer mucho.
Significa hacerlo bien.
Con ganas.
Con responsabilidad.
Con un buen corazón.
Cuando hacemos las cosas así:
reflejamos
gratitud
mostramos compromiso
y damos un buen ejemplo
No importa si es una tarea, ayudar en casa o servir en la iglesia.
Todo cuenta.
Todo tiene valor.
🎯 Reto de hoy:
Hoy elige una actividad que hagas todos los días… y hazla mejor de lo normal.
Con esfuerzo.
Con buena actitud.
Recuerda esto:
Dios ve no solo lo que haces… sino cómo lo haces.
Versículo clave: Colosenses 3:23
Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.
Es Hora de Orar...
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¡Tenemos una buena noticia para ti!
Dios te ama y quiere que estés con Él para siempre.
Descubre el camino con nosotros paso a paso. 🚶♂️🚶♀️💖
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